Su nombre, el del coche, es Nichols N1A, y podría compartir espacio con Ferraris, Lamborghinis Porsches o Bugattis en el garaje de cualquier millonario. No por pedigrí, porque la marca británica creada por Steve Nichols se creó en 2017. Pero sí por lo que podríamos denominar ’experiencia', y es que Nichols fue diseñador jefe en McLaren durante los años 80 y entre otros coches creó el McLaren MP4/4 pilotado por Ayrton Senna en 1988. Seguro que después de leer este último apunte, el coche te despierta un poquito más de interés…
El N1A es una especie de barqueta inspirada sin disimulo en los coches británicos que participaban en la Can-Am (la Canadian-American Challenge Cup, disputada entre 1966 y 1987), en cuya reglamentación no había casi restricciones, más allá de que debían contar con dos asientos, llevar las ruedas cubiertas, luces, cinturones de seguridad y poco más. Fue una categoría que de hecho dominó McLaren con mano de hierro entre 1967 y 1971, así que no es de extrañar que Nichols tuviera en mente este tipo de coches cuando pensó en lanzar su propia marca.
El N1A se va a producir en una limitada serie que se ha anunciado inferior a 150 ejemplares, y ya ha comenzado la producción con 15 unidades de lanzamiento (porque 15 fueron las victorias del MP4/4 en 1988) que han recibido el nombre de Icon 88. Mide 4,3 metros de largo, 1,76 m de ancho y solo 99 cm de alto, y lo que puede atraer a clientes millonarios es planteamiento de combinar una estética retro, un 'peso pluma' y un motor salvaje en sintonía con los que se empleaban en la Can-Am.
Así, el cliente puede elegir entre dos opciones mecánicas. La más sencilla es un V8 de 6,2 litros atmosférico de origen Chevrolet que ofrece 475 CV, mientras que la segunda opción, también Chevrolet V8, eleva la cilindrada hasta los 7,0 litros y escala la potencia hasta unos espectaculares 700 CV que, sobre la pista, pondrían en un auténtico compromiso a cualquier Porsche o Ferrari. Sobre todo porque el N1A presume de un peso inalcanzable para estos otros deportivos: algo menos de 900 kg, gracias al chasis de aluminio y fibra de carbono y a la carrocería con paneles de fibra de carbono. No se ha anunciado su velocidad máxima, pero sí un paso de 0 a 100 en 3,5 segundos, cifra más discreta de lo que uno esperaría de un coche tan potente y ligero.
Según John Minett, Ceo de Nichols Cars, "El proceso de desarrollo ha sido muy gratificante, sobre todo porque hemos compartido abiertamente el coche con los clientes, los pilotos de carreras y los medios de comunicación en todo momento. La respuesta ha sido abrumadoramente positiva, y esos comentarios han desempeñado un papel fundamental a la hora de perfeccionar el prototipo hasta convertirlo en el superdeportivo que estamos fabricando ahora".
Por supuesto, el coche no es para todos los bolsillos. Las versiones básicas tienen un precio de 530.000 euros antes de impuestos, mientras que las 15 primeras de lanzamiento salen por 590.000 euros.



