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La aldea que resiste 1.600 días de asedio ruso: "Quien controla Mala Tokmachka controla el mundo"

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El aguante de esa pequeña aldea de Zaporiyia, cuya captura ha anunciado Rusia en múltiples ocasiones, simboliza el bloqueo del avance ruso en el sureste del país y se convierte en motivo de chanza para los críticos de Putin Leer El aguante de esa pequeña aldea de Zaporiyia, cuya captura ha anunciado Rusia en múltiples ocasiones, simboliza el bloqueo del avance ruso en el sureste del país y se convierte en motivo de chanza para los críticos de Putin Leer   

Los militares de la 118 Brigada Mecanizada proclaman con orgullo que sus fuerzas han superado el récord militar de cualquier asedio o batalla que se libró en el pasado. Citan los 1.320 días que duró el acoso hispano-francés contra Gibraltar en el siglo XVIII, los 1.100 de la arremetida romana contra Cartago o las más recientes pugnas por el control de Leningrado (872 días) o Stalingrado (200).

Mala Tokmachka superó los 1.600 días de asedio hace ya varias jornadas y como parte de la aureola que se está creando en torno a este enclave, los responsables del llamado Libro de Récords de Ucrania otorgaron un diploma al comandante de la 118 que atestigua que ha "establecido un récord nacional en la continua defensa de la aldea".

Como escribía la publicación de Pravda Ucrania, hasta febrero de 2022 -cuando comenzó la invasión general rusa-, las noticias sobre Mala Tokmachka "sólo aparecían en la página web del villorrio", ubicado en la provincia de Zaporiyia. Ahora, ese nombre genera cientos de miles de enlaces en Google y ha sido motivo de inspiración de un incontable número de memes y hasta un videojuego.

Según manifestó Dmytro Pelykh, portavoz de la unidad, a la BBC, los militares que resisten en Mala Tokmachka han empezado a recibir el apelativo de cyborgs, un apodo que se concedió a los que combatieron en el aeropuerto de Donetsk, al inicio de la guerra, en 2014, que después inspiraron películas, libros y cuyas figuras de cera aparecen hasta en uno de los principales museos locales.

La narrativa rusa asegura que Mala Tokmachka fue capturada por sus fuerzas el 16 de noviembre de 2025. Así lo anunció el Ministerio de Defensa. El titular de ese departamento, Andriy Belousov, incluso enfatizó en varias ocasiones la importancia de la ocupación de la aldea y felicitó públicamente a los militares de la 42.ª División de Fusileros Motorizados por dicho logro.

Las declaraciones públicas de las autoridades rusas fueron reproducidas por los blogueros que alimentan la propaganda afín al Kremlin hasta convertir algo que no era cierto en un mantra. La respuesta en las redes sociales derivó en pura chanza.

"Quien controla Mala Tokmachka controla el mundo", rezaba uno de esos memes jugando con el hecho de que la aldea no tenía más de 3.000 habitantes antes de 2022 -ahora está arrasada- y ocupa sólo 8 kilómetros cuadrados.

Un rescatista del Servicio Estatal de Emergencias frente a una casa destruida en Zaporiyia.
Un rescatista del Servicio Estatal de Emergencias frente a una casa destruida en Zaporiyia.Dmytro SmolienkoGetty

"Cada mes, los rusos dicen que han ocupado Mala Tokmachka pero no han avanzado ni un metro. Los propios rusos hacen bromas sobre lo que dicen sus generales, que han sido prohibidas en las universidades. También están perdiendo la guerra informativa", explica Dmytro Pelykh, a este diario.

La chanza no oculta los encarnizados combates que se han librado por el control de ese enclave. Los soldados que han peleado han sido testigos de enfrentamientos cuerpo a cuerpo que han dejado el territorio sembrado de cadáveres que se pudren en los campos.

Andriy Everest, un militar de 36 años, pasó por esa estremecedora experiencia. Estuvo allí hasta marzo pasado, cuando resultó herido. Estuvo cuatro meses oculto en un búnker junto a otro ucraniano, Yuri, al no poder ser relevado de su posición. Las fuerzas rusas intentaron asaltar el reducto, lo bombardearon con artillería y drones, y prácticamente lo destruyeron. Pero no pudieron capturarlo, dice.

"Una vez estaba en el refugio junto a Yuri (su compañero). Dos rusos entraron sin darse cuenta de que estábamos allí. Estuvimos disparando hasta que resultaron heridos y huyeron. Al salir del refugio les mataron nuestros drones. Otra vez nos atacaron seis rusos. Nos tiraron granadas pero un mortero los destrozó. Podíamos oler cómo se descomponían sus cuerpos en el exterior", rememora.

El ucraniano perdió 25 kilos en ese periodo. "Cuando salí del búnker todo había cambiado. Las trincheras no existían. Habían sido borradas por los bombardeos", agrega.

La última gran acometida contra Mala Tokmachka se produjo precisamente después de que la 118 recibiera su particular Guinness ucraniano a la resistencia. El pasado 16 de junio las fuerzas de Moscú se abalanzaron contra la aldea en decenas de motocicletas. A plena luz del día. Murieron también por decenas, según cuentan los uniformados ucranianos.

"Tendrían que ser Harry Potter para evitar que los detectemos. Suelen morir siempre a medio camino. Mucho antes de acercarse", precisa Ivan Cruz, otro militar de la 118, de 41 años.

La publicación rusa Meduza indica que la interminable pugna por el control de Mala Tokmachka es todo un símbolo sobre "los objetivos irreales que ha fijado el mando ruso a sus tropas" y un reflejo de la ralentización de los avances del ejército de Moscú este año, confirmados por una plétora de observadores internacionales.

Zaporiyia es el mejor ejemplo de este giro en la situación militar, ya que a finales del año pasado el ejército ruso protagonizó en esta provincia un significativo avance tras capturar la ciudad de Huliaipole. En esas fechas, los militares del país vecino llegaron a distribuir un vídeo en el que se les veía en uno de los puestos de comando de la defensa local de esa urbe, rodeados de ordenadores, documentación, mapas militares y hasta teléfonos particulares, en una escena que parecía indicar una huida apresurada de los ucranianos.

"Estamos en el centro de la ciudad. Sólo quedan unas pocas calles. La victoria es nuestra", se escuchaba decir a los soldados rusos.

El Instituto para el Estudio de la Guerra confirmó en febrero que el ejército de Moscú había capturado la villa -donde solían residir unos 13.000 habitantes- después de 3 meses de combates. Sin embargo, la crisis que parecía anticipar una rápida progresión rusa hacia la capital provincial, la ciudad de Zaporiyia -un gran núcleo urbano donde viven cerca de 700.000 habitantes- se contuvo tras la llegada de refuerzos.

El propio jefe de los uniformados ucranianos, el general Oleksandr Syrskyi, afirmó en marzo que los soldados bajo su orden habían retomado al menos nueve aldeas en la región, confirmando el cambio de tornas en los campos de batalla.

Pese a que los rusos han conseguido equilibrar estas pérdidas territoriales con su constante avance en Donbás, el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) consideró que su anunciada ofensiva de primavera y verano ha sido un total fracaso ya que ahora sólo son capaces de controlar poco más de un kilómetro cuadrado por día, cuando rondaba los 500 en las mismas fechas del año pasado.

El presidente ruso Vladímir Putin continúa aferrado a la hipótesis de una "victoria inminente" de su ejército y en una reunión el pasado día tres con varios altos mandos proclamó que los militares de su país se encontraban a sólo nueve kilómetros de Zaporiyia, cuando la realidad los coloca a decenas. Una "realidad fabricada", lo definió ISW.

El ejército ucraniano ha creado una intrincada línea defensiva en Zaporiyia que se puede apreciar al recorrer las carreteras de la región en dirección a Orikhiv o Huliaipole. Profundas líneas de zanjas antitanque, alineadas en tripletas, y complementadas con alambre de espino y dientes de dragón de cemento, que se extiende durante kilómetros y kilómetros.

Un grupo de voluntarios franceses del Grupo Táctico Revanche cargan cargadores de fusil, en Zaporiyia.
Un grupo de voluntarios franceses del Grupo Táctico Revanche cargan cargadores de fusil, en Zaporiyia.Darya NazarovaAfp

Los uniformados a las órdenes de Dmytro Perun Filatov, comandante del 1er Regimiento de Asalto Independiente, llegaron al oeste de Zaporiyia en noviembre pasado, justo en el instante en el que las líneas ucranianas parecían desmoronarse en torno a Huliaipole.

Desde esa fecha -dice- no sólo han conseguido frenar la progresión rusa en esa dirección sino que sus fuerzas "han liberado 19 kilómetros cuadrados" en su área de acción. "Es el resultado de disponer de grupos de asalto poderosos (infantería). La equivalencia entre los rusos que matamos y los soldados ucranianos que perdemos ahora mismo está en un ucraniano por cada nueve rusos", puntualiza.

Perun se expresa en su puesto de mando. Unas instalaciones subterráneas repletas de pasadizos, habitaciones y salas llenas de ordenadores.

El 1er Regimiento de Asalto Independiente participó a principios de junio en el ataque con drones contra los puentes que unen el territorio de la vecina región de Jersón a la Península de Crimea, una acción que generó un enorme contratiempo para las líneas de abastecimiento del ejército adversario.

"Hemos destruido su logística con los drones y esos ataques se van a incrementar", apostilla Filatov.

Según la BBC, el 1er Regimiento de Asalto Independiente y otra unidad similar, el 475.º Regimiento de Asalto Independiente Código 9.2., han conformado una nueva agrupación apodada Falange, donde la infantería es capaz de lanzar ataques con drones de medio alcance en un nuevo ejemplo de cómo la guerra de Ucrania está subvirtiendo la estrategia tradicional de los ejércitos.

Si antes los soldados de estas unidades necesitaban un largo tiempo para requerir el apoyo de la aviación, ahora disponen de su propia flota aérea.

Perun es uno más de los jefes militares ucranianos que advierten a los países de la Unión Europea que tienen que remodelar por completo su estrategia y "adaptarse a la guerra moderna. Tienen que asumir que su ejército profesional desaparecerá (por las bajas) en un mes y que por tanto se verán obligados a movilizar a nuevos reclutas y entrenarlos en cuanto comiencen las hostilidades".

 

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