Suele decirse que el anfitrión en un Mundial tiene un plus para llegar lejos en el torneo. Lo de este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá es un ejemplo palpable. Las tres selecciones siguen vivas, están en octavos de final y quieren más. Bosnia, Ecuador y Sudáfrica ya se han vuelto a casa tras pasar por el diván de los anfitriones que han preparado el Mundial a conciencia y se nota.
La puesta en escena más espectacular es la México. Con el vasco Aguirre a la cabeza han ganado todo y no han encajado un solo gol. En números son la selección más equilibrada del mundial. Tres victorias limpias en la fase de grupos y victoria con suficiencia ante Ecuador, una selección que venía de ganar a Alemania, en el primer cruce. Los goles de Quiñones han dado que hablar y el alma con el que juegan los mejicanos más aún. En octavos se verán las caras ante Inglaterra en un partido tremendo.
Si México ha brillado, tampoco ha estado mal el arranque de mundial de Estados Unidos. Su única derrota fue ante la eliminada Turquía en la fase de grupos y cuando ya se habían asegurado el primer puesto. En el primer cruce se deshicieron de Bosnia con bastante suficiencia y ahora en el camino se cruza Bélgica tras su agónica clasificación derrotando a Senegal con un penalti en el último minuto de la prórroga. Opciones tienen de sobra para seguir adelante.
La anfitriona que más ha sufrido ha sido Canadá, pero sigue viva y coleando. Los norteamericanos hicieron una buena fase de grupos, pero clasificarse no fue sencillo. La goleada a Qatar y el empate contra Bosnia les permitió perder ante Suiza sin consecuencias. En el cruce de dieciseisavos ganaron sobre la bocina a Sudáfrica con un gol de Eustaquio y en octavos se las verán con la potente Marruecos que ya apeó del torneo a Países Bajos.
