Gustavo Alfaro, seleccionador de Paraguay, desveló el motivador discurso que dio a sus jugadores para plantar cara a toda una Alemania y poder eliminarla de este Mundial.
"Siempre les decía que los rivales que teníamos enfrente, con todo el respeto, se habían formado en las mejores academias de Europa. Nosotros, en cambio, venimos de la tierra colorada. Nuestra camiseta lleva los colores de esa tierra donde muchos empezaron jugando descalzos.Venimos del sacrificio de unos padres que hacen todo lo posible para que sus hijos puedan entrenar, que muchas veces se privan de cosas y llegan con dificultades a fin de mes para darles la oportunidad de cumplir un sueño. Porque, ¿qué padre no quiere ver a su hijo alcanzar sus sueños? Lo hacen con esfuerzo, con renuncias, con privaciones y, muchas veces, en silencio. Ese es el lugar del que venimos.Eso no significa que hayamos ganado por venir de la tierra colorada ni que ellos hayan perdido por haberse formado en otro contexto. En absoluto. Ojalá nosotros también pudiéramos contar con los recursos, las infraestructuras y el nivel de desarrollo que ellos tienen. No es casualidad que luzcan cuatro estrellas en el escudo.
Pero jamás renegaré de mis orígenes, porque son los que nos definen como personas y como selección. Ahí está la esencia de todo. Si tuviera que explicar esta victoria, lo haría de esa manera.Ha sido una demostración absoluta de amor propio y de convicción. Una mezcla de sangre, sacrificio y utopía que hizo posible lo que parecía imposible. Sin ninguna duda, es la victoria más importante de mi carrera como entrenador.Por eso les di las gracias a los jugadores. Gracias por regalarme una noche inolvidable. Hubo un momento en el que me quedé contemplando el estadio porque no me alcanzaban los ojos ni los sentidos para asimilar todo lo que estaba viviendo: el ambiente, el sentimiento y el inmenso amor que este equipo demostró por la selección.Para mí, sin ninguna duda, ha sido la victoria más grande de mi vida. Y ojalá sea solo la primera de muchas más".
