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Macron extiende la alfombra roja al excéntrico rey Rama X de Tailandia, deseoso de venderle aviones de Airbus
El monarca del antiguo Reino de Siam inicia este lunes una histórica visita de Estado a Francia, junto a su actual esposa, la enigmática reina Suthida Leer El monarca del antiguo Reino de Siam inicia este lunes una histórica visita de Estado a Francia, junto a su actual esposa, la enigmática reina Suthida Leer
Con toda la pompa propia de las visitas de Estado, realzada además por el protocolo de Estado de Francia, la más monárquica de las repúblicas del orbe, ha recibido este lunes el presidente Emmanuel Macron a los reyes de Tailandia, que comienzan un histórico viaje para estrechar los lazos bilaterales entre los dos países. La llegada a suelo europeo en misión oficial del polémico Rama X de por sí despierta expectación, máxime porque le acompaña su actual esposa, la enigmática reina Suthida, que se ha convertido en poco tiempo en uno de los personajes más fascinantes de la realeza internacional por su estilo y por la leyenda que rodea su fulgurante ascenso hasta compartir el trono del antiguo Siam. En este caso, además, la visita a París, lógicamente programada desde hace meses, coincide con las primeras semanas de luto en la dinastía Chakri por la muerte de la hija mayor del soberano, la princesa Bha -tras más de tres años ingresada en un hospital en estado vegetativo-.
Vajiralongkorn -Rama X- aterrizó en París el domingo al mediodía, junto a su consorte. En el aeropuerto fueron recibidos por el embajador de Tailandia en Francia y por la princesa Sirivannavari, hija del rey, quien se encuentra en la capital gala desde mayo, cuando presentó en el Museo de Artes Decorativas una colección sobre la industria textil tailandesa, que estos días será visitada por su padre y su madrastra. Es la tercera visita de un monarca tailandés a Francia, tras la que protagonizaron el rey Chulalongkorn -Rama V el grande– y la primera de sus esposas, en 1897, y la posterior del rey Bhumibol -padre del actual soberano- y la reina Sirikit, en 1960.
El Elíseo y la Corte Real de Bangkok destacan que esta visita de Estado marca los 340 años del primer contacto oficial entre autoridades de ambas naciones y, a la vez, sirve para conmemorar los 170 años de relaciones bilaterales. Pero, más allá del trasfondo puramente diplomático, el viaje de Estado se enmarca en un contexto en el que el sudeste asiático está cobrando cada vez más relevancia en la geopolítica internacional, lo que lleva a París a reforzar sus alianzas estratégicas con socios tan importantes como Tailandia, y tiene también un importante componente económico. De hecho, la visita de cuatro días concluirá con el desplazamiento de los reyes tailandeses a Toulouse para visitar las instalaciones de Airbus, donde recibirán información sobre los últimos avances en tecnología aeronáutica y observarán el montaje del avión A350. Un sector industrial fundamental para Francia, ávida de compradores extranjeros. El Ministerio de Defensa tailandés ha incrementado recientemente su interés en la compra de aeronaves militares a Europa, materializando contratos de adquisición con Airbus.
Emmanuel Macron y su esposa Brigitte han recibido con los máximos honores a Rama X y Suthida en la ceremonia oficial de bienvenida en Los Inválidos, donde ambos jefes de Estado han pasado revista a las tropas. Después, se ha producido la tradicional ofrenda floral en el Arco del Triunfo en honor al Soldado Desconocido.
La agenda oficial de este lunes incluye un despacho de trabajo entre Macron y el rey tailandés en El Elíseo, una visita de los huéspedes reales al Ayuntamiento de París, donde mantendrán un encuentro con el alcalde Emmanuel Grégoire, y un crucero por el río Sena en el que serán informados sobre los esfuerzos para preservar su ecosistema. La contaminación medioambiental es un asunto que preocupa especialmente a las autoridades tailandesas, que buscan mejorar la situación de megaurbes como Bangkok.
Y, como en cualquier visita de Estado, el momento más especial se producirá ya al caer la tarde cuando dará comienzo el banquete de gala que el matrimonio Macron ofrecerá en honor a los reyes.
Rama X fue proclamado rey de Tailandia a finales de 2016, tras la muerte de su padre, el venerado Bumibhol -quien ocupó el trono siete décadas-. La investidura formal fue llevada a cabo por la Asamblea Nacional Legislativa a petición de la Junta Militar que en ese momento gobernaba el país de la eterna sonrisa, tras el golpe de Estado de 2014. Contaba el Heredero con 64 años y para hacerse con la corona emprendió el viaje a su país desde Múnich (Alemania), donde había mantenido su residencia principal durante varios años, envuelto en toda clase de polémicas y escándalos.
Rama X no está considerado sólo como el rey más rico del globo. También es una figura de extraordinaria influencia y poder en su país, lejos de la imagen de títere que algunos quisieron ver en él mientras copaba titulares en los medios internacionales por sus excentricidades.
A pesar de todo, sólo en los últimos tiempos ha empezado el monarca tailandés a protagonizar viajes de Estado, propios de su rol. El primero, junto a la reina Suthida, lo hizo en abril de 2025 a Bután, donde fueron agasajados por los reyes Dragón, con quienes los soberanos Chakri mantienen una relación muy cercana. Meses después, visitó la vecina Laos. Y, casi por las mismas fechas, Rama X hizo un importantísimo viaje de Estado a China -en marzo de este mismo año-, en medio de las turbulencias por la guerra arancelaria de Donald Trump en todo el globo y de la tensión bélica entre Tailandia y Camboya -que tiene en Pekín a su gran valedor-. El de Francia se convierte en el cuarto viaje de Estado del monarca tailandés desde su ascensión al trono.

