La guerra de las mufas (gafar) del Mundial ha encontrado un escenario inesperado para todos. No ha sido un estadio, ni una 'fan zone' preparada para el torneo. El epicentro de una de las historias más curiosas del torneo está siendo la estatua de Rocky Balboa en Philadelphia.
Aquí no hay peleas. Están en la ciudad del amor. Si no tienes amor y respeto por la ciudad, no deberías estar en ella
Nicole Watson
Lo que comenzó como una simple broma futbolera ha acabado provocando la indignación de buena parte de la ciudad y la aparición de una peculiar figura: una guardiana encargada de proteger uno de los símbolos más queridos por los habitantes de Philadelphia. Todo empezó con Ecuador. Durante los primeros días del Mundial, aficionados ecuatorianos colocaron elementos de su selección en la mítica estatua de Rocky, situada junto a las escaleras del Museo de Arte de Philadelphia. La imagen se hizo viral entre los aficionados de distintas selecciones y alimentó la superstición tras la derrota de Ecuador en su debut frente a Costa de Marfil. Vestir a Rocky da mala suerte, esa fue la conclusión.
Lo que para muchos era una simple coincidencia se convirtió para otros en una señal. Y ahí entró en escena Brasil. Antes de enfrentarse a Haití en el Lincoln Financial Field, un aficionado brasileño decidió seguir con la historia para atacar a sus eternos archienemigos. Subió a la estatua y vistió a Rocky con una camiseta de Argentina. Una del Diego para tratar de gafar a los campeones de Qatar. La imagen recorrió las redes sociales en cuestión de minutos. Pero para muchos vecinos, el problema no era qué camiseta llevaba la estatua ni qué selección estaba detrás de la broma. El problema era que Rocky estaba siendo utilizado como un simple accesorio para unos cuantos aficionados.
Entreno gratis a niños que sufren bullying. Hacía boxeo a nivel amateur, eso es lo que hago
Nicole Watson
Porque para los habitantes de Philadelphia, Rocky no es solamente un personaje de cine. Con el paso de las décadas, la estatua instalada junto al Museo de Arte se transformó en uno de los lugares más visitados de la ciudad y en un símbolo que trasciende al propio cine. La respuesta más llamativa tiene nombre y apellidos: Nicole Watson.
Convertida ya en un personaje viral durante el Mundial, Watson se ha erigido como una especie de segurata de Rocky. Su labor consiste en mantener el orden alrededor del monumento, organizar las filas de visitantes y evitar que nadie se suba a la estatua o altere su aspecto. "Estoy aquí para mantener el orden, asegurarme de que haga la fila y que nadie salte o se suba encima de la estatua. Básicamente soy seguridad", explica a MARCA.
Su mensaje para los aficionados que llegan a Philadelphia es todavía más contundente. "Aquí no hay peleas. Están en la ciudad del amor. Si no tienes amor y respeto por la ciudad, no deberías estar en ella", zanja. Watson, además, explica que mantiene una estrecha relación con el boxeo y trabaja con jóvenes de la ciudad. "Entreno gratis a niños que sufren bullying. Hacía boxeo a nivel amateur, eso es lo que hago", asegura mientras enseña los guantes de boxeo que lleva colgados.
