EEUU
El emblemático Air Force One fue retirado de la flota presidencial de Estados Unidos tras casi cuatro décadas de servicio

El histórico avión presidencial que transportó a los mandatarios de Estados Unidos durante más de tres décadas quedó oficialmente retirado este jueves, después de completar el que fue su último vuelo con Donald Trump a bordo. La salida de servicio del emblemático Boeing 747 abre paso a una aeronave donada por la familia real de Qatar que el presidente estadounidense utilizará de manera provisional como nuevo Air Force One.
La aeronave regresó a Washington durante la madrugada tras trasladar a Trump desde Francia, donde participó en la cumbre del G7. Horas después, altos funcionarios de la Casa Blanca confirmaron públicamente que se trató de su despedida definitiva.
“Bien hecho, buen y fiel servidor. El último viaje”, escribió el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, junto a una fotografía del avión. En la misma línea, la jefa de Protocolo de Estados Unidos, Monica Crowley, afirmó que tuvo el honor de viajar en la aeronave durante su trayecto final.
“Durante casi 40 años transportó a todos los presidentes desde George H. W. Bush”, señaló.
El avión retirado forma parte de la pareja de Boeing 747 especialmente adaptados para funciones presidenciales que entraron en servicio a comienzos de la década de 1990. Durante años se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del poder estadounidense en el mundo.

Su reemplazo, sin embargo, ha estado rodeado de polémica desde el inicio.
El nuevo aparato fue entregado por Qatar y posteriormente aceptado por el Pentágono para su utilización presidencial. Aunque la administración Trump defiende la operación por razones económicas y operativas, la decisión provocó críticas por tratarse de un regalo procedente de un gobierno extranjero destinado al uso del presidente de Estados Unidos.
Expertos y legisladores plantearon interrogantes sobre la seguridad de emplear una aeronave originalmente construida para otro país en una función considerada una de las más sensibles del sistema de defensa estadounidense.
La Fuerza Aérea informó en mayo que el Boeing 747 qatarí ya había completado las pruebas técnicas y las modificaciones necesarias para entrar en funcionamiento este verano. El aparato fue remodelado en Texas y recibió un nuevo diseño exterior con los colores rojo, blanco y azul impulsados por Trump, alejándose de la tradicional combinación azul y blanca que caracterizó al Air Force One durante décadas.
A diferencia de los futuros aviones presidenciales que fabrica Boeing, el nuevo aparato no fue sometido a una transformación completa de su interior. Como consecuencia, gran parte de los espacios de lujo originalmente diseñados para la familia real qatarí permanecen prácticamente intactos.

La llegada del avión también está vinculada a la frustración de Trump con los continuos retrasos del programa oficial de renovación de la flota presidencial. Durante su primer mandato, Washington encargó a Boeing dos nuevos 747-8 especialmente adaptados para funciones ejecutivas, pero los problemas técnicos y los sobrecostos han demorado repetidamente las entregas.
Según estimaciones oficiales, el proyecto de los nuevos Air Force One supera los 5.600 millones de dólares. En contraste, el Pentágono calcula que la adecuación del avión catarí costó alrededor de 400 millones de dólares.
Trump ha utilizado ese argumento para justificar la incorporación temporal de la aeronave. El presidente sostiene que la operación representa un ahorro significativo para los contribuyentes y ha rechazado las críticas relacionadas con la procedencia del aparato.
El mandatario también adelantó cuál será el destino final del avión una vez concluya su segundo mandato. Según explicó, la aeronave formará parte de su futura biblioteca presidencial en Miami, donde será exhibida al público.
Por el momento no existe una fecha oficial para el estreno del nuevo Air Force One. Sin embargo, distintas versiones apuntan a que podría realizar su primer viaje presidencial a comienzos de julio, cuando Trump participe en actividades vinculadas a las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

De concretarse, ese vuelo marcará el inicio de una nueva etapa para una de las aeronaves más emblemáticas de la política estadounidense y el cierre definitivo de un capítulo que acompañó a ocho presidentes a lo largo de casi cuatro décadas.
El reemplazo impulsado por Donald Trump será un Boeing 747 donado por la familia real de Qatar, que fue remodelado en Texas y repintado con un nuevo esquema en rojo, blanco y azul
