Ciencia y Tecnología
Ecuación matemática sugiere que la población mundial podría reducirse a la mitad antes de 2064
¿Qué tiene en común la forma en que evolucionan ciertos materiales amorfos a nivel atómico con el crecimiento de la población humana? A primera vista, nada. Sin embargo, un físico de la Universidad de Milán y su difunto colega de la Universidad Queen Mary de Londres sostienen que una misma ecuación matemática puede aplicarse tanto al estudio de ciertos materiales amorfos como a la evolución demográfica de la humanidad. Y, según su modelo, eso abre la puerta a escenarios que invitan a reflexionar.
Y es que el tema no es menor. A medida que la humanidad sigue creciendo y consumiendo recursos a un ritmo cada vez mayor, el temor a un eventual colapso demográfico global permanece latente para muchos. ¿Qué ocurriría si la Tierra dejara de ser capaz de sostener a la población actual?
Un modelo matemático para 12.000 años de historia demográfica
El estudio, publicado el 22 de mayo en la revista Chaos, Solitons & Fractals, intenta responder a esa pregunta, al menos de forma parcial, con un modelo matemático al que sus autores llaman de "retroalimentación de la tasa": una ecuación no lineal sorprendentemente sencilla, según los propios investigadores, capaz de reproducir buena parte de los principales patrones observados en el crecimiento demográfico mundial de los últimos 12.000 años, desde el Neolítico hasta la era moderna.
Su principal fortaleza es la versatilidad. Con un único parámetro, el modelo puede describir distintas etapas de la evolución demográfica –desde largos periodos de expansión lenta hasta fases de aceleración mucho más intensas– sin necesidad de modificar la ecuación. Eso lo diferencia de los enfoques demográficos tradicionales, que suelen recurrir a modelos exponenciales o logísticos distintos para representar cada comportamiento.
El modelo tiene además un origen inesperado. Alessio Zaccone, autor principal del trabajo, desarrolló originalmente esta ecuación junto con Kostya Trachenko para estudiar cómo evolucionan ciertos materiales amorfos a nivel atómico. Que las mismas estructuras matemáticas sirvan para modelar sociedades humanas es, cuando menos, desconcertante.
Posibles futuros extremos
Pero uno de los aspectos más llamativos del estudio no está en su capacidad para reconstruir el pasado, sino en las proyecciones que plantea sobre el futuro.
En uno de los escenarios más extremos analizados, una crisis global podría reducir drásticamente la cantidad de personas que el planeta podría sostener de manera estable. En ese caso, si la Tierra solo pudiera mantener a largo plazo a unos 2.000 millones de personas, el modelo calcula que la población mundial podría reducirse aproximadamente a la mitad para 2064.
Según Gizmodo, eso implicaría pasar de los entre 8.000 y 10.000 millones de habitantes previstos a apenas entre 4.000 y 5.000 millones en poco más de cuatro décadas.
Entre los escenarios hipotéticos mencionados por los autores figuran un invierno nuclear, una pandemia de gran magnitud, un colapso climático extremo o, quizá más posible, la combinación simultánea de varias crisis globales.
Aun así, Zaccone aclara que el estudio no debe interpretarse como una predicción apocalíptica. Según el investigador, no se trata de un escenario inminente ni especialmente probable. "La trayectoria actual sigue siendo relativamente estable y no implica un colapso inminente”, explica en un comunicado.
El modelo también contempla el escenario contrario: una expansión demográfica acelerada que acabaría volviéndose matemáticamente insostenible. Según esa simulación, el crecimiento de la población mundial alcanzaría ese umbral alrededor de 2078.
El estudio revisa también la célebre predicción formulada en 1960 por Heinz von Foerster, quien calculó que la población humana se dirigiría hacia una aceleración demográfica sin límite matemático hacia 2026, una trayectoria que finalmente no se materializó a medida que las tasas de fertilidad comenzaron a descender en gran parte del mundo. Según Zaccone, las dinámicas matemáticas detrás de aquel crecimiento extremo podrían reaparecer bajo determinadas condiciones.
Una herramienta, no una profecía
De acuerdo con el comunicado, el modelo fue contrastado con datos empíricos de distintas épocas y logró reproducir con éxito tanto las fases de "exponencial comprimido” –como el boom industrial– como el crecimiento más lento de "exponencial estirado” que caracteriza a la demografía mundial desde aproximadamente 1970.
Aun así, Zaccone insistió, tanto en el comunicado oficial como en declaraciones recogidas por Newsweek, en que el modelo "no pretende predecir el futuro”. Sus proyecciones deben entenderse más bien como escenarios ilustrativos que como previsiones concretas. "Cambios relativamente pequeños en los parámetros de la ecuación pueden dar lugar a escenarios drásticamente diferentes”, explicó el investigador a Newsweek.
Natalidad en caída: el mapa demográfico global
El estudio llega, además, en un momento en que el panorama demográfico global sigue marcado por fuertes contrastes. Mientras algunos países registran una fuerte caída de la natalidad, otros viven el fenómeno opuesto. Newsweek destaca que la fertilidad en Estados Unidos cayó a 1,6 hijos por mujer, por debajo del nivel considerado necesario para mantener estable la población. China, por su parte, registró en 2025 su cifra de nacimientos más baja en décadas. Y Rusia, que arrastra desde hace años un fuerte declive demográfico, ha visto agravada esa tendencia desde el inicio de la guerra en Ucrania.
En contraste, África subsahariana se encamina hacia un fuerte crecimiento demográfico. Según estimaciones de Naciones Unidas, la población de la región podría crecer cerca de un 80 % para 2054 y superar los 2.200 millones de habitantes, impulsada por países como Níger, Chad o la República Democrática del Congo.
En ese contexto, quizá el verdadero valor del estudio no radique en anunciar catástrofes ni en intentar adivinar cuál será el destino de la humanidad, sino en recordar que la dinámica demográfica es mucho más frágil, compleja y no lineal de lo que solemos asumir. Y que, en un mundo atravesado por crisis climáticas, tensiones geopolíticas y amenazas sanitarias cada vez más interconectadas, entender esa complejidad exige herramientas matemáticas a la altura.
