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Drones ucranianos desviados por Rusia a Letonia 'derriban' la carrera del ministro de defensa letón
En Riga la discusión interna se centró en por qué un país de la OTAN, fronterizo con Rusia y en alerta desde hace meses por incidentes similares, no fue capaz de detectar e interceptar esos aparatos Leer En Riga la discusión interna se centró en por qué un país de la OTAN, fronterizo con Rusia y en alerta desde hace meses por incidentes similares, no fue capaz de detectar e interceptar esos aparatos Leer
El ministro de Defensa de Letonia, Andris Spruds, presentó su dimisión tras la entrada en el espacio aéreo letón de dos drones procedentes de Rusia. El episodio ocurrió en la madrugada del 7 de mayo: los aparatos cruzaron la frontera y uno de ellos impactó en una instalación de almacenamiento de combustible en Rzekne, cerca de la frontera rusa. No hubo víctimas, pero cuatro depósitos vacíos resultaron dañados y las autoridades activaron alertas para la población en varias zonas fronterizas.
El caso es delicado porque los drones no eran rusos. Según Kiev, eran aparatos ucranianos dirigidos contra objetivos en territorio ruso que fueron desviados por la guerra electrónica de Moscú y acabaron en Letonia. El ministro ucraniano de Exteriores, Andrii Sybiha, sostuvo que las interferencias rusas los sacaron deliberadamente de su ruta hacia blancos en Rusia. Ucrania incluso ofreció enviar expertos para ayudar a los bálticos a reforzar la seguridad de su espacio aéreo.
En Riga la discusión interna no se centró tanto en culpar a Ucrania como en una pregunta más incómoda: por qué un país de la OTAN, fronterizo con Rusia y en alerta desde hace meses por incidentes similares, no fue capaz de detectar e interceptar esos drones. La primera ministra, Evika Silina, exigió la dimisión de Spruds y dijo que había perdido su confianza y la de la sociedad. Silia reprochó que los sistemas antidrones no se hubieran desplegado con suficiente rapidez y que que lo sucedido "demuestra que el liderazgo político del sector de la defensa no había cumplido su promesa de garantizar cielos seguros sobre nuestro país".
Spruds intentó presentar su dimisión como una decisión política en aras de la responsabilidad, argumentando que se iba para proteger al Ejército letón de una campaña partidista y que las Fuerzas Armadas y la capacidad defensiva del Estado estaban por encima de cualquier cargo ministerial. También acusó a sus rivales de utilizar los fallos de seguridad para atacar a su partido y advirtió de que convertir la Defensa nacional en arma electoral podía dañar la confianza en el ejército. Su marcha cierra una etapa, su perfil no era fue nunca de un halcón nacionalista clásico, sino el de un tecnócrata de seguridad con buena prensa en Bruselas, Washington y los foros de la OTAN.
Tras la entrada de los drones en Letonia, Spruds repitió que el espacio aéreo báltico es "espacio aéreo compartido" de la OTAN y que hacen falta unidades aliadas allí, no sólo promesas. Partidos de la oposición ya habían anunciado que pedirían su dimisión en el Parlamento y Sprds ya había aceptado asumir responsabilidad por el hecho de que los drones no fueran derribados. En un país como Letonia, donde la memoria soviética y la proximidad física de Rusia convierten la defensa en un asunto casi existencial, el puesto no permite muchos matices.
"El ministro ha perdido mi confianza y la del público", escribió Silina en X, añadiendo que le había pedido al coronel del ejército letón Raivis Melnis, representante del Ministerio de Defensa en Ucrania, que lo sustituyera.
La propia Silina había insinuado antes que un presupuesto de Defensa de unos 2.000 millones de euros exigía más responsabilidad política. Encima, los avisos por móvil a la población llegaron tarde: según la prensa letona, a residentes de Rzekne les aparecieron cuando el dron ya había golpeado el depósito. La oposición ya preparaba una moción de censura contra Spruds. La salida le permite a Silina cortar la crisis antes de que el caso se convierta en una votación parlamentaria contra todo el gabinete. La guerra está tensionando a algunos gobiernos en el capítulo de la defensa: en octubre, los ministros de Defensa de Rumania y Lituania tuvieron que dimitir por escándalos políticos en medio del rearme de sus países. Letonia se enfrenta a elecciones parlamentarias en octubre.
Letonia protestó formalmente ante Rusia: el Ministerio de Exteriores convocó al encargado de negocios ruso y subrayó que los drones entraron desde el espacio aéreo ruso. Riga sostiene que, aunque los aparatos fueran ucranianos, el origen del riesgo está en la guerra de agresión rusa contra Ucrania y en la actividad militar rusa que convierte toda la región fronteriza en una zona vulnerable. También negó las acusaciones rusas de que Letonia hubiera permitido usar su territorio o su espacio aéreo para lanzar ataques contra Rusia.
El escándalo en Letonia favorece en buena medida a Rusia. Riga lidera una coalición de drones para ayudar a Kiev a mantener su supremacía en la guerra con drones mediante un suministro estable y el apoyo a la fabricación de drones en Occidente.
