Ciencia y Tecnología
Un estudio científico plantea la existencia de un posible "atajo" a Marte
Aunque Marte sea nuestro vecino cósmico, viajar hasta allí –a unos 225 millones de kilómetros de la Tierra, de media– dista mucho de ser un paseo breve. Con la tecnología de propulsión actual, una nave espacial tardaría entre cinco y once meses en alcanzar el planeta rojo. Y eso solo en el viaje de ida.
Lo más complicado es que las misiones tripuladas previstas hoy podrían prolongarse cerca de tres años, ya que los astronautas tendrían que esperar la alineación adecuada para emprender el regreso: una ventana orbital que solo se abre aproximadamente cada 26 meses durante las llamadas "oposiciones de Marte", cuando la distancia entre ambos planetas se reduce.
Una trayectoria inesperada descubierta por accidente
Pero un nuevo análisis orbital plantea una posibilidad inesperada. El cosmólogo brasileño Marcelo de Oliveira Souza, de la Universidad Estatal del Norte de Río de Janeiro, cree haber encontrado un atajo –y lo encontró por accidente–: una trayectoria teórica que permitiría completar un viaje de ida y vuelta a Marte en menos de cinco meses.
En 2015, mientras estudiaba asteroides cercanos a la Tierra, Souza reparó en uno en particular: el 2001 CA21. Las primeras estimaciones de su trayectoria –registradas antes de que observaciones posteriores refinaran su órbita real– dibujaban una órbita poco habitual, capaz de acercarse tanto al recorrido de la Tierra como al de Marte dentro de un plano inclinado apenas cinco grados. "Esto fue una sorpresa para mí; no estaba buscando esto", declaró a Live Science.
El truco está en que esas estimaciones iniciales son, técnicamente, erróneas. A medida que se acumulan observaciones, la órbita real del asteroide se refina y la trayectoria original queda descartada. Pero Souza vio en ese error algo útil: una configuración orbital que parecía favorecer trayectorias rápidas entre ambos planetas. "Quizás estuve en el lugar adecuado en el momento adecuado", admitió.
Cómo calcular la ruta más corta a Marte
A partir de esa peculiar configuración orbital, Souza recurrió al análisis de Lambert –un método estándar para calcular trayectorias entre dos puntos en el espacio– y restringió las rutas a un margen de cinco grados respecto a la inclinación del CA21. Luego examinó las oposiciones de Marte previstas para 2027, 2029 y 2031. Según los cálculos, solo el escenario de 2031 ofrecía una geometría compatible con una transferencia tan corta.
Los resultados, publicados en la revista Acta Astronautica, son llamativos. Según el estudio, la configuración más rápida contempla una salida desde la Tierra el 20 de abril de 2031, una llegada a Marte el 23 de mayo tras apenas 33 días de viaje, unos 30 días en superficie y un regreso el 20 de septiembre. Ida y vuelta completa: 153 días. Una segunda opción, menos exigente en energía, completaría la misión en unos 226 días.
Velocidades extremas, cohetes de nueva generación
Las velocidades necesarias son altas –unos 27 kilómetros por segundo en la opción rápida– pero comparables a las de misiones como New Horizons, la sonda que en 2006 fue lanzada a 16,26 km/s rumbo a Plutón. Cohetes de próxima generación como el Starship de SpaceX o el New Glenn de Blue Origin podrían acercarse a las velocidades necesarias, según aseguró el propio Souza a Live Science.
Por ahora, todo permanece en el terreno de las simulaciones y los modelos orbitales. Que estas rutas puedan utilizarse algún día dependerá de múltiples factores técnicos, desde el peso de la nave hasta la potencia de sus motores. Pero el hallazgo abre una puerta metodológica: las órbitas preliminares de asteroides, históricamente usadas para evaluar riesgos de impacto y luego archivadas, podrían ayudar a identificar trayectorias interplanetarias más rápidas. "Quizás esto pueda cambiar la idea de que necesitamos más de dos años para ir a Marte y volver", dijo Souza.
