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La ruleta para el Elíseo comienza a girar un año antes de las elecciones presidenciales
Marine Le Pen y su 'delfín', Jordan Bardella, cuentan con una amplia ventaja. Los franceses están hartos de Macron, al que culpan de la eterna crisis política Leer Marine Le Pen y su 'delfín', Jordan Bardella, cuentan con una amplia ventaja. Los franceses están hartos de Macron, al que culpan de la eterna crisis política Leer
A falta de un año para el tour de force de las presidenciales francesas, Marine Le Pen (con el permiso de la justicia) y su delfín, Jordan Bardella, pedalean con una amplia ventaja sobre el pelotón de aspirantes al Elíseo. Tan solo el centrista Édouard Philippe despunta como el único candidato capaz de hacer frente al tándem de la extrema derecha. La entrada en liza del insumisoJean-Luc Mélenchon ha dejado entre tanto en evidencia las grandes divisiones en el carril de la izquierda.
"Honesto, valiente, cercano a la gente y en torno a los 47 años"… Así es el retrato-robot del próximo presidente francés, según un sondeo de La Tribune Dimanche, que choca frontalmente contra la evidencia: ninguno de los candidatos en liza encaja en el perfil. "Nadie reúne la mayoría de los deseos de los franceses, a diferencia de Nicolas Sarkozy en 2007 o de François Miterrand en 1981″, apunta Frédéric Dabi director del instituto de sondeos Ifop.
Hastiados de Emmanuel Macron, a quien consideran culpable de la sensación de eterna crisis política, y con el impacto en sus bolsillos de la guerra en Oriente Medio como principal preocupación, los ciudadanos están divididos entre la idea de "un presidente que reúna y tranquilice a la nación" y la imagen de un líder que "reforme el país en profundidad".
La ruleta de las presidenciales gira de momento en torno a ocho posibles candidatos, aunque puede haber sorpresas. El novato Jordan Bardella es a estas alturas el político que cuenta con un mayor respaldo de los franceses (35%) por delante incluso de su madrina Marine Le Pen (33%), según un sondeo del instituto Toluna Harris. Édouard Philippe es el único que asoma la cabeza en el fragmentado bloque centrista (19%), seguido del también ex primer ministro Gabriel Attal (14%) y del candidato de la derecha tradicional Bruno Retailleau (13%). El insumiso Jean-Luc Mélenchon y el socialdemócrata Raphäel Glucksman se disputan entre tanto el voto dividido de la izquierda, raspando el 12%.
La campaña arranca con el aliento contenido hasta el 7 de julio. Ese día se sabrá si Marine Le Pen gana o pierde el recurso de su sentencia a cinco años de inhabilitación para cargos públicos. Y ese día, según ha anticipado ella misma, se hará finalmente pública su candidatura o su renuncia. Le Pen, tres veces candidata y dos finalista frente a Macron, tenía todos los boletos para dar la campanada al cuarto intento. El juicio por malversación de fondos por su etapa de eurodiputada del Frente Nacional, denunciado por ella misma como un "proceso político", ha puesto la nota de máximo suspense en plena cuenta atrás.
"El proyecto presidencial está muy avanzado", ha declarado a sus 58 años la ahora líder de Agrupación Nacional (RN), que ha negado la existencia de fricciones políticas con su delfín, Jordan Bardella. La campaña -urdida según ella en "encuentros extremadamente regulares" entre los dos equipos- estará centrada en la inmigración, la seguridad y las finanzas públicas.
Los dos posibles candidatos de la extrema derecha rivalizan no solo ante la opinión pública, sino ante la clase económica, con los coquetos a dos bandas con Bernard Arnault y la búsqueda desesperada de un banco que preste 10 millones para la campaña. Percibida aún como demasiado "radical", tocada por su apoyo y su amistad con el derrotado Viktor Orban, Le Pen tomó sin embargo la delantera a la clase política francesa denunciando "la guerra errática" de Trump en Irán y advirtiendo de las "catastróficas consecuencias" para la economía.
Todo ha ido muy rápido en la vida de Jordan Bardella. Cualquiera diría que el delfín de Maine Le Pen ha superado las expectativas de su propia mentora a sus 30 años como el político mejor valorado, encaramado a la portada de Paris Match por su romance con María Carolina de Borbón-Dos Sicilias, todo un golpe de efecto para catapultarle para las presidenciales: "No podíamos seguir escondiéndonos"…
El plan B parece cada vez más el plan A, y Bardella lleva de hecho un año preparándose para lo mejor o lo peor, según se mire. Sus posibles rivales cuestionan su falta de experiencia, pese a llevar siete años como eurodiputado y a ejercer como presidente de Patriotas por Europa. Una victoria en primera vuelta le dejaría expuesto en la segunda a un candidato con más "gravitas" presidencial.
Bardella lleva en cualquier caso meses allanando el camino con su libro "Lo que quieren los franceses", escrito en contacto directo con los votantes y provocando titulares a su paso (aunque sea por el lanzamiento de huevos sobre su cabeza). Como un anticipo de la batalla, el trajeadísimo poster boy de la extrema derecha ha sido el primero en disparar a sus más directos rivales: "Señores Attal, Philippe y Retailleau ¿cómo pueden tener la osadía de presentarse ante el pueblo francés y decirnos que harán lo contrario de lo que hicieron con Emmanuel Macron? No se puede reconstruir un país con quienes lo destruyeron".
Impulsado por su reciente reelección como alcalde de Le Havre, Édouard Philippe despunta como la mayor esperanza del centro. Pese a su impopularidad como primer ministro durante la insurrección de los "chalecos amarillos", Philippe ha logrado recomponer su imagen y revestirla de un cierto aura presidencial. Sus problemas de salud (del vitíligo a la alopecia areata) han hecho mella en su físico a los 55 años.
Al frente de su propia plataforma política desde el 2021, Horizontes, se ha distanciado en los últimos meses de Macron, hasta el punto de reclamar su dimisión por el caos político en el que vive el país. "Entender la realidad local es una gran ayuda para entender la realidad nacional", advierte Philippe, que se apoya en la moderación y en su experiencia de Gobierno ante las crisis que se avecinan.
Como un hombre libre da título a la autobiografía que a los 37 años ha publicado Gabriel Attal, el primer ministro más joven (y el tercero más efímero) en la historia de la quinta República. Todo apuntaba a que sería el "sucesor natural" de Macron, hasta que éste le traicionó con las elecciones anticipadas de julio del 2024 en las que perdió la mayoría y dejó el país a la deriva.
"No comprendo ya las decisiones del presidente", fue la frase con la que inició el desmarcaje de su mentor político, pese seguir figurando como el segundo rostro más visible de Renacimiento, la última reencarnación de La República en Marcha (desprestigiado como un club de fans, más que como un partido político). Pese a su juventud, y en contraste con Bardella, Attal cuenta con una relativa experiencia y con un singular bagaje personal: es abiertamente gay y se ha reconciliado recientemente con su pareja, su correligionario Stéphane Séjourné.
La vuelta a la frontera dura en los Pirineos, como respuesta a la política migratoria de Pedro Sánchez, fue la tarjeta de presentación de Bruno Retailleau como candidato oficial de Los Republicanos para las presidenciales. Al fin y al cabo, el ex ministro de Interior de 65 años se granjeó su fama política con sus anatemas contra la inmigración y la "mexicanización" de la frontera.
Obligado a competir en su terreno con Le Pen y Bardella, el líder de la derecha tradicional aspira a subir enteros con su propuesta para "rearmar el Estado contra el islamismo político". Lastrado por su participación en las dos últimas coaliciones de Macron, el líder de LR ha abierto un nuevo frente contra el presidente por cuenta de Argelia como su "mayor fracaso diplomático".
A sus 74 años, Jean-Luc Mélenchon ha afilado su perfil de candidato antisistema a la luz de los últimos acontecimientos. "Hemos entrado en una de las etapas más agitadas en la historia del mundo", en palabras del líder de La Francia Insumisa (LFI). "Estamos en contexto de urgencia por una guerra generalizada, por un cambio dramático del clima por una crisis económica y social que se cierne sobre nosotros".
En el momento de presentar su candidatura, Mélenchon hizo también un guiño de política exterior a Pedro Sánchez por plantarle cara a Donald Trump. De puertas hacia dentro, con su lema de "la nueva Francia", se ofrece como la única alternativa creíble a la extrema derecha de Le Pen/Bardella: "O ellos o nosotros". Su candidatura es sin embargo la más "rechazada" por los franceses (81%, según un sondeo de Ipsos).
Militante en su juventud el neoconservador Círculo de Oratoria, el eurodiputado Raphaël Glucksman (46 años) viró hacia la izquierda en el 2018 con Plaza Pública, definido como un "movimiento ciudadano, ecologista y solidario". Casado con la ex ministra de Interior de Georgia Eka Zguladze, afincado después en Ucrania, ha convertido la política exterior en su principal baza, con los ataques sistemáticos a Putin y a Trump (y la sonada petición de devolución a Francia de la estatua de la Libertad).
Ofreciéndose a sí mismo como el "candidato de la socialdemocracia", ha disparado a discreción contra Jean-Luc Mélenchon: "Se ha convertido en una mezcla de alborotador y payaso que juega con los peores códigos de la extrema derecha y del antisemitismo". Sus coqueteos con el Partido Socialista han dejado paso a una mutua desconfianza ante la lejana perspectiva de una candidatura unitaria de Frente Popular 2027.
Por su melena plateada le reconoceréis. Y por su estatura diplomática: el hombre que dijo "no" a la guerra de Irak de Bush y que denunció el "neoimperialismo" de Trump antes de la guerra de Irán. Como si viviera su segunda juventud a sus 72 años, Dominique de Villepin, recorre estos días el hexágono con su nuevo partido, Francia Humanista.
Sería el tercer intento de asalto al Elíseo del que fue considerado como "delfín" de Jacques Chirac, después de sus fallidas veces en el 2007 y en el 2012, cuando creó República Solidaria con la frustrada ambición de suceder a su antagonista Nicolas Sarkozy. Desde una plataforma por encima de las luchas partidistas, Villepin confía en atraer votos tanto de la derecha como de la izquierda, con el impulso del activismo joven y los 800 "círculos humanistas" creados en todo el país.
Éric Zemmour (Reconquista) y Marion Maréchal podrían también lanzarse a la carrera por el flanco de la ultraderecha, al igual que Éric Ciotti (Unión de las Derechas Republicanas) tras ser elegido como alcalde de Niza. El ministro de Justicia Gérald Darmanin e incluso al actual primer ministro Sébastien Lercornu suenan para concurrir en las apretadas filas del centro. Marine Tondelier ha anunciado entre tanto su candidatura por Los Ecologistas, mientras el ex presidente FrançoisHollande, el ex primer ministro Bernard Cazeneuve o el actual líder Olivier Faure deshojan la rosa de los socialistas.








