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Irán y Estados Unidos se enredan en un diálogo estancado mientras se ignora la ausencia de Israel en las conversaciones
La ausencia de Israel en la mesa de negociaciones hace temer que el proceso pueda descarrilar en cualquier momento Leer La ausencia de Israel en la mesa de negociaciones hace temer que el proceso pueda descarrilar en cualquier momento Leer
Irán y Estados Unidos llevan días enzarzados en un tira y afloja, en el que ambas partes han presentado sendas propuestas de paz y se niegan a ceder en sus exigencias. El Líder Supremo iraní, Mojtaba Jamenei, instruyó a su equipo negociador a suspender el proceso si Washington no cumple antes cinco condiciones: el cese de la guerra en todos los frentes -incluido Líbano-, el levantamiento de sanciones y activos congelados, indemnizar a Irán por los daños causados durante el conflicto y reconocer la soberanía del régimen en el Estrecho de Ormuz.
Washington ha recibido la misiva y rechazado íntegramente la lista de exigencias, según fuentes de Teherán a Al Jazeera. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, culpó a Washington de enrevesar el proceso con "mensajes contradictorios", aunque aseguró que el régimen no cerrará la ventana diplomática, siempre que Estados Unidos decida actuar "con seriedad". "Nunca cederemos ante ninguna presión", declaró Araghchi durante un encuentro con países BRICS, en el que condenó los ataques de EEUU e Israel contra su nación. En las últimas horas, el presidente estadounidense, Donald Trump, renovó sus amenazas contra Teherán y advirtió que "pueden llegar a un acuerdo o serán aniquilados".
Mientras Washington y Teherán se enredan en un diálogo estancado, sigue el elefante en la habitación, con la gran ausencia de Israel en la mesa de negociaciones. Tel Aviv se ha mantenido al margen de todo el proceso, pese a su participación en la ofensiva que descabezó la cúpula del régimen iraní y causó la muerte de más de 1.700 personas, en su mayoría civiles. "Su participación en las negociaciones sería inaceptable para los iraníes, que culpan a Israel de haber arrastrado a EEUU a la guerra", explica a EL MUNDO Hussein Banai, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Indiana. "Al mismo tiempo, para Israel, sentarse en la mesa con Irán sería una forma de legitimar al régimen iraní, al que consideran que debe ser derrocado. Si Netanyahu pudiera imponer su voluntad por completo, impulsaría un cambio de régimen en Irán", añade. Otros expertos consultados por este diario coinciden en que la participación israelí podría entorpecer el progreso de las negociaciones. Sin embargo, no sería la primera vez que facciones que no se reconocen entre sí se sientan a la mesa para alcanzar una tregua. Durante la guerra de Corea en 1950, negociadores de EEUU se reunieron con representantes norcoreanos pese a no reconocer su soberanía.
Hamid Dabashi, profesor de estudios iraníes en la Universidad de Columbia, considera que Israel sí participa en las conversaciones con Irán a través de "proxies" o intermediarios, en concreto los negociadores de EEUU, Jared Kushner y Steve Witkoff, cuya postura es cercana a Tel Aviv. "Es un intento de desvincular a Israel de Trump en público para controlar los daños, dado que Israel desencadenó esta guerra ampliamente impopular y que ha supuesto un gasto de millones de dólares para Estados Unidos", cuenta a EL MUNDO.
Ambos expertos coinciden en que la ausencia oficial de Israel podría deslegitimar cualquier logro que se alcance entre Washington y Teherán y provocar incluso, una reanudación del conflicto. "Israel ya está descarrilando las negociaciones con sus continuos ataques en Líbano", explica Banai, ya que una de las exigencias de Irán es el cese de los ataques israelíes contra el país árabe. Este viernes Israel bombardeó de nuevo el sur del Líbano, pese a la tregua vigente en el país desde hace mes, en la que los continuos ataques israelíes han causado 600 víctimas mortales.
"Dudo que otra guerra dé ventaja a Israel, como mucho podrían eliminar a más altos cargos y dañar la economía iraní, pero su capacidad de misiles y el control sobre el estrecho de Ormuz seguirá intacta", señala Dabashi. "No creo que Netanyahu se contente con ningún acuerdo entre Irán y Trump, especialmente porque cualquier pacto firmado por Trump será difícil de borrar", advierte Banai.
En esta coyuntura, el gobierno israelí podría considerar que no existirá en un futuro otra oportunidad para agredir a Irán que en medio de las actuales negociaciones, entorpeciendo un acercamiento diplomático con Estados Unidos, como ya ocurrió en junio de 2025 y en febrero de este año. Sin embargo, Banai asegura que Irán tampoco busca avances en las conversaciones con Estados Unidos. "Este es el punto que interesa a los iraníes. El estancamiento es el pilar central de la estrategia de seguridad nacional de la República Islámica: ni demasiado progreso que les obligue a adaptarse a nuevos compromisos, ni demasiadas dificultades que desestabilicen el país a nivel interno", señala. Ambos expertos coinciden en que Trump es la parte que tiene más a perder, ya que fue el autor de la destrucción del acuerdo nuclear de 2015, un pacto que contaba con consenso internacional y limitaba el enriquecimiento de uranio iraní a cambio de un alivio de las sanciones.
Ahora en cambio, Washington se enfrenta a unas negociaciones en las que Irán sigue manteniendo el control del Estrecho de Ormuz. "No hay forma de que pueda argumentar que esta guerra ha cambiado Irán. Así que el objetivo principal de Trump es terminar esta guerra cuanto antes", explica Banai. "Debería hacerlo cuando nadie preste atención o cuando todo el mundo esté mirando otra crisis. ¡Quizás durante el mundial de fútbol!", asegura.
