Ciencia y Tecnología
Hemos cubierto la ISS de musgo con un solo objetivo. Y ahora la posibilidad de "terraformar" Marte está más cerca
El año pasado, unos científicos publicaron los resultados de un estudio en el que contaban cómo habían cubierto el exterior de la Estación Espacial Internacional (EEI) con musgo. Aunque el estudio se publicó en diciembre, no era ninguna estrategia decorativa navideña. Querían comprobar si esta planta primitiva es capaz de sobrevivir a las inhóspitas condiciones del espacio. Los resultados fueron tan positivos, que podrían llevar a la humanidad un paso más cerca de terraformar Marte.
Una planta primitiva para empezar una nueva vida. Las primeras plantas que aparecieron en la Tierra fueron las briófitas, más concretamente los musgos. Son plantas muy resistentes, capaces de crecer directamente en las rocas. Desde ahí, pueden realizar la fotosíntesis si tienen el agua y los nutrientes adecuados. Es un proceso en el que captan dióxido de carbono de la atmósfera y generan oxígeno. Además, generan materia orgánica que, a su muerte, se convierte en el sustrato perfecto para que puedan crecer otras plantas más complejas.
Ese es el motivo por el que se realizó el estudio para comprobar si el musgo puede sobrevivir en el espacio. Se comprobó que sí, por lo que podría ser un candidato interesante para terraformar Marte o la Luna.
El estudio. Básicamente, lo que se vio en el estudio es que los musgos expuestos en el exterior de la EEI eran capaces de sobrevivir durante 283 días expuestos a temperaturas extremadamente frías y radiaciones ultravioleta muy intensas. Cuando se devolvieron a la Tierra después de ese periodo, más del 80% habían sobrevivido. De hecho, al plantarlos se consiguió que germinaran.
Carl Sagan ya lo predijo (más o menos). El sueño de terraformar otros planetas no es algo nuevo, aunque es cierto que durante mucho tiempo fue casi una fantasía. En 1961, por ejemplo, Carl Sagan hizo una propuesta interesante para terraformar Venus. Se sabe que este planeta vecino a la Tierra está cubierto por una densa capa de nubes. Puesto que aquí en la Tierra las nubes suelen estar hechas de agua, el famoso astrofísico propuso sembrar cianobacterias en su interior. Estos microorganismos tienen la capacidad de llevar a cabo la fotosíntesis, como las plantas. Por lo tanto, podrían consumir dióxido de carbono y generar oxígeno.
El problema es que más tarde se descubrió que, en realidad, las nubes de Venus están hechas de ácido sulfúrico, así que su propuesta se convirtió en algo inalcanzable.
Propuestas para terraformar Marte. No se han vuelto a hacer propuestas para terraformar Venus, pero sí para hacer lo propio con Marte. También es bastante inhóspito, pero tiene mucho más potencial. De hecho, el año pasado se publicó en Nature un estudio en el que se hablaba de la posibilidad de convertir el planeta rojo en algo similar a la Tierra con solo cuatro pasos. El primero sería derretir el hielo, de manera que se convierta en un inmenso océano de agua líquida. Para eso, habría que aumentar la temperatura al menos 30ºC.
Se necesita calor. El segundo paso, por lo tanto, es obtener ese calor. Se propuso utilizar velas solares que dirijan la mayor parte de las radiaciones solares a esas reservas de hielo. También se podrían dispersar en la atmósfera unos aerosoles que provoquen una especie de efecto invernadero, reteniendo aún más las radiaciones solares en el interior del planeta.
Un hábitat abovedado. Aunque Marte tiene su propia atmósfera, habría que reforzarla con algo que permita crear una biosfera. Por eso, sería interesante construir bóvedas en las que introducir los primeros habitantes marcianos.
Vida que trae más vida a Marte. Finalmente, sería necesario usar microorganismos extremófilos modificados genéticamente. Estos son microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Por ejemplo, los microorganismos que sobreviven en medios con altas concentraciones de sal o temperaturas muy altas o muy bajas son extremófilos. Aun así, sería necesario modificarlos genéticamente para hacerlos aún más resistentes a las condiciones de temperatura y presión extremadamente bajas. Estos microorganismos serían fotosintéticos, de manera que generasen oxígeno y materia orgánica.
Entra en juego el musgo. Tras los resultados del experimento de la Estación Espacial Internacional, está claro que el musgo podría ser un buen complemento a esos microorganismos extremófilos para terraformar Marte. Por desgracia, se calcula que para tener las tecnologías necesarias para cumplir todos los requisitos habrá que esperar al menos 100 años. Es mucho tiempo, pero con todo lo que ha esperado la humanidad, solo sería un poco más. De momento, como dicen los anuncios de seguridad vial, lo importante es llegar. Ya hay agencias espaciales intentando fechar ese primer paso. Empecemos por ahí.
Imagen | Julius A OBARO (Wikimedia Commons) y Freepik
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La noticia
Hemos cubierto la ISS de musgo con un solo objetivo. Y ahora la posibilidad de "terraformar" Marte está más cerca
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
.
El año pasado, unos científicos publicaron los resultados de un estudio en el que contaban cómo habían cubierto el exterior de la Estación Espacial Internacional (EEI) con musgo. Aunque el estudio se publicó en diciembre, no era ninguna estrategia decorativa navideña. Querían comprobar si esta planta primitiva es capaz de sobrevivir a las inhóspitas condiciones del espacio. Los resultados fueron tan positivos, que podrían llevar a la humanidad un paso más cerca de terraformar Marte.
Una planta primitiva para empezar una nueva vida. Las primeras plantas que aparecieron en la Tierra fueron las briófitas, más concretamente los musgos. Son plantas muy resistentes, capaces de crecer directamente en las rocas. Desde ahí, pueden realizar la fotosíntesis si tienen el agua y los nutrientes adecuados. Es un proceso en el que captan dióxido de carbono de la atmósfera y generan oxígeno. Además, generan materia orgánica que, a su muerte, se convierte en el sustrato perfecto para que puedan crecer otras plantas más complejas.
Ese es el motivo por el que se realizó el estudio para comprobar si el musgo puede sobrevivir en el espacio. Se comprobó que sí, por lo que podría ser un candidato interesante para terraformar Marte o la Luna.
En Xataka
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Carl Sagan ya lo predijo (más o menos). El sueño de terraformar otros planetas no es algo nuevo, aunque es cierto que durante mucho tiempo fue casi una fantasía. En 1961, por ejemplo, Carl Sagan hizo una propuesta interesante para terraformar Venus. Se sabe que este planeta vecino a la Tierra está cubierto por una densa capa de nubes. Puesto que aquí en la Tierra las nubes suelen estar hechas de agua, el famoso astrofísico propuso sembrar cianobacterias en su interior. Estos microorganismos tienen la capacidad de llevar a cabo la fotosíntesis, como las plantas. Por lo tanto, podrían consumir dióxido de carbono y generar oxígeno.
El problema es que más tarde se descubrió que, en realidad, las nubes de Venus están hechas de ácido sulfúrico, así que su propuesta se convirtió en algo inalcanzable.
Propuestas para terraformar Marte. No se han vuelto a hacer propuestas para terraformar Venus, pero sí para hacer lo propio con Marte. También es bastante inhóspito, pero tiene mucho más potencial. De hecho, el año pasado se publicó en Nature un estudio en el que se hablaba de la posibilidad de convertir el planeta rojo en algo similar a la Tierra con solo cuatro pasos. El primero sería derretir el hielo, de manera que se convierta en un inmenso océano de agua líquida. Para eso, habría que aumentar la temperatura al menos 30ºC.
Se necesita calor. El segundo paso, por lo tanto, es obtener ese calor. Se propuso utilizar velas solares que dirijan la mayor parte de las radiaciones solares a esas reservas de hielo. También se podrían dispersar en la atmósfera unos aerosoles que provoquen una especie de efecto invernadero, reteniendo aún más las radiaciones solares en el interior del planeta.
Un hábitat abovedado. Aunque Marte tiene su propia atmósfera, habría que reforzarla con algo que permita crear una biosfera. Por eso, sería interesante construir bóvedas en las que introducir los primeros habitantes marcianos.
Vida que trae más vida a Marte. Finalmente, sería necesario usar microorganismos extremófilos modificados genéticamente. Estos son microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Por ejemplo, los microorganismos que sobreviven en medios con altas concentraciones de sal o temperaturas muy altas o muy bajas son extremófilos. Aun así, sería necesario modificarlos genéticamente para hacerlos aún más resistentes a las condiciones de temperatura y presión extremadamente bajas. Estos microorganismos serían fotosintéticos, de manera que generasen oxígeno y materia orgánica.
Entra en juego el musgo. Tras los resultados del experimento de la Estación Espacial Internacional, está claro que el musgo podría ser un buen complemento a esos microorganismos extremófilos para terraformar Marte. Por desgracia, se calcula que para tener las tecnologías necesarias para cumplir todos los requisitos habrá que esperar al menos 100 años. Es mucho tiempo, pero con todo lo que ha esperado la humanidad, solo sería un poco más. De momento, como dicen los anuncios de seguridad vial, lo importante es llegar. Ya hay agencias espaciales intentando fechar ese primer paso. Empecemos por ahí.
Imagen | Julius A OBARO (Wikimedia Commons) y Freepik
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Azucena Martín
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