Ciencia y Tecnología
El absurdo precio de la vivienda ha convertido en rutina lo que antes era una rareza: vivir en una ciudad y trabajar en otra
Salir de casa a las cinco de la mañana para recorrer 200 kilómetros antes de llegar al trabajo y repetir el mismo camino de vuelta es, de hecho, la rutina diaria de miles de españoles que viven y trabajan no ya en ciudades distintas, sino en comunidades autonómicas diferentes.
El mercado de la vivienda ha convertido ciudades como Madrid o Barcelona en lugares donde vivir resulta económicamente inviable para muchas familias trabajadoras. Este fenómeno ya tiene nombre: viajeros pendulares. Y su número no para de crecer.
La vivienda como motor del éxodo. Según datos de la encuesta de Movilidad del Mercado de Trabajo de la Agencia Tributaria, en 2019, 166.000 trabajadores cambiaron de comunidad autónoma o provincia. En 2024, fueron 236.848, lo que representa un incremento del 30%. La razón por la que tanta gente opta por desplazarse cada día entre comunidades cabe en un dato. Solo en 2024, 54.500 asalariados abandonaron la provincia de Madrid y 30.475 hicieron lo mismo desde Barcelona.
La socióloga Sara Porras, doctora en Sociología Aplicada en la Universidad Complutense, confirmaba en declaraciones a El Periódico cual era el motivo de esa migración fuera de las grandes ciudades. Se trata de "procesos de expulsión provocados por el recalentamiento de los precios de la vivienda, que han hecho impagables las rentas", aseguraba la socióloga.
Una vida de madrugones y trenes llenos. Tal y como recogía El Periódico de España, Miguel Ángel García lleva años con un pie en Valladolid y otro en Madrid, donde trabaja en el sector financiero. Miguel Ángel sale de la estación de Campo Grande a las 6:45 y regresa a las 15.40. "La distancia no se mide en kilómetros, sino en tiempo: son 170 kilómetros, pero tardo una hora, igual que si viviera en Leganés", asegura. En su empresa hay 55 personas que se desplazan a diario desde Valladolid o Segovia, y atribuyen su situación a la flexibilidad que ha aportado la llegada del teletrabajo y las jornadas híbridas, que han reducido los días de presencia obligatoria en la oficina.
La clave económica la da Elena Parreño, periodista que se trasladó de Barcelona a un pueblo a diez minutos de Gerona, que declaraba a El Periódico, que "antes, un billete de ida y vuelta Gerona-Barcelona costaba 27 euros; ahora, con los abonos bonificados, son poco más de ocho". Begoña, funcionaria de 40 años, hizo el mismo cálculo en la otra punta del mapa, y se compró una casa en Valladolid (algo que describe como "imposible en Madrid") y hace a diario el trayecto hasta la capital en poco más de una hora en trenes Avant.
Cuánto cuesta irse y cuánto cuesta quedarse. Los números explican buena parte del éxodo que sufren Madrid o Barcelona hacia otras provincias con un precio de la vivienda más asequible. La brecha entre el precio de la vivienda en los grandes núcleos urbanos y las provincias cercanas explica en buena medida este éxodo. Madrid cerró 2025 con un precio medio de compra de 5.914 euros/m2, mientras que en Valladolid la media se situó en torno a 2.006 euros/m2.
El contraste del ejemplo en Cataluña es igual de llamativo. Barcelona alcanzó unos precios de 5.144 euros/m2, frente a los 2.667 euros/m2 que de media registraba la provincia de Gerona.
El factor AVE. Otro factor decisivo en este movimiento migratorio hacia territorios con un precio de la vivienda más asequible es la vertebración ferroviaria, que hace posible conectar ciudades lo suficientemente alejadas como para reducir la tensión inmobiliaria, pero no tanto como para que cubrir esa distancia suponga invertir buena parte del día. En ese punto, el tren se ha convertido en la única alternativa posible.
El Abono Único de Renfe, vigente desde enero de 2025, permite usar de forma ilimitada Cercanías y trenes de media distancia en toda España por 60 euros al mes (30 para menores de 26 años). Este ahorro ha provocado un incremento del uso del tren para llegar a las grandes ciudades que, según datos del último Observatorio del Ferrocarril en España de 2023, la línea Gerona-Barcelona registrara un total de 2.436.098 viajeros, un 44,7% más que el año anterior, mientras que la de Madrid-Valladolid alcanzó los 2.264.882, un incremento del 64% con respecto a 2022. En 2024, la tendencia siguió alza, y solo en la línea Madrid-Segovia-Valladolid se superaron los 2,7 millones de viajeros anuales.
Imagen | Unsplash (Yunming Wang)
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La noticia
El absurdo precio de la vivienda ha convertido en rutina lo que antes era una rareza: vivir en una ciudad y trabajar en otra
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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Salir de casa a las cinco de la mañana para recorrer 200 kilómetros antes de llegar al trabajo y repetir el mismo camino de vuelta es, de hecho, la rutina diaria de miles de españoles que viven y trabajan no ya en ciudades distintas, sino en comunidades autonómicas diferentes.
El mercado de la vivienda ha convertido ciudades como Madrid o Barcelona en lugares donde vivir resulta económicamente inviable para muchas familias trabajadoras. Este fenómeno ya tiene nombre: viajeros pendulares. Y su número no para de crecer.
La vivienda como motor del éxodo. Según datos de la encuesta de Movilidad del Mercado de Trabajo de la Agencia Tributaria, en 2019, 166.000 trabajadores cambiaron de comunidad autónoma o provincia. En 2024, fueron 236.848, lo que representa un incremento del 30%. La razón por la que tanta gente opta por desplazarse cada día entre comunidades cabe en un dato. Solo en 2024, 54.500 asalariados abandonaron la provincia de Madrid y 30.475 hicieron lo mismo desde Barcelona.
La socióloga Sara Porras, doctora en Sociología Aplicada en la Universidad Complutense, confirmaba en declaraciones a El Periódico cual era el motivo de esa migración fuera de las grandes ciudades. Se trata de "procesos de expulsión provocados por el recalentamiento de los precios de la vivienda, que han hecho impagables las rentas", aseguraba la socióloga.
En Xataka
Trabajar desde cualquier lugar era el sueño del teletrabajo: no avisar de esos cambios de ubicación puede hacer que te despidan
Una vida de madrugones y trenes llenos. Tal y como recogía El Periódico de España, Miguel Ángel García lleva años con un pie en Valladolid y otro en Madrid, donde trabaja en el sector financiero. Miguel Ángel sale de la estación de Campo Grande a las 6:45 y regresa a las 15.40. "La distancia no se mide en kilómetros, sino en tiempo: son 170 kilómetros, pero tardo una hora, igual que si viviera en Leganés", asegura. En su empresa hay 55 personas que se desplazan a diario desde Valladolid o Segovia, y atribuyen su situación a la flexibilidad que ha aportado la llegada del teletrabajo y las jornadas híbridas, que han reducido los días de presencia obligatoria en la oficina.
La clave económica la da Elena Parreño, periodista que se trasladó de Barcelona a un pueblo a diez minutos de Gerona, que declaraba a El Periódico, que "antes, un billete de ida y vuelta Gerona-Barcelona costaba 27 euros; ahora, con los abonos bonificados, son poco más de ocho". Begoña, funcionaria de 40 años, hizo el mismo cálculo en la otra punta del mapa, y se compró una casa en Valladolid (algo que describe como "imposible en Madrid") y hace a diario el trayecto hasta la capital en poco más de una hora en trenes Avant.
Cuánto cuesta irse y cuánto cuesta quedarse. Los números explican buena parte del éxodo que sufren Madrid o Barcelona hacia otras provincias con un precio de la vivienda más asequible. La brecha entre el precio de la vivienda en los grandes núcleos urbanos y las provincias cercanas explica en buena medida este éxodo. Madrid cerró 2025 con un precio medio de compra de 5.914 euros/m2, mientras que en Valladolid la media se situó en torno a 2.006 euros/m2.
El contraste del ejemplo en Cataluña es igual de llamativo. Barcelona alcanzó unos precios de 5.144 euros/m2, frente a los 2.667 euros/m2 que de media registraba la provincia de Gerona.
El factor AVE. Otro factor decisivo en este movimiento migratorio hacia territorios con un precio de la vivienda más asequible es la vertebración ferroviaria, que hace posible conectar ciudades lo suficientemente alejadas como para reducir la tensión inmobiliaria, pero no tanto como para que cubrir esa distancia suponga invertir buena parte del día. En ese punto, el tren se ha convertido en la única alternativa posible.
El Abono Único de Renfe, vigente desde enero de 2025, permite usar de forma ilimitada Cercanías y trenes de media distancia en toda España por 60 euros al mes (30 para menores de 26 años). Este ahorro ha provocado un incremento del uso del tren para llegar a las grandes ciudades que, según datos del último Observatorio del Ferrocarril en España de 2023, la línea Gerona-Barcelona registrara un total de 2.436.098 viajeros, un 44,7% más que el año anterior, mientras que la de Madrid-Valladolid alcanzó los 2.264.882, un incremento del 64% con respecto a 2022. En 2024, la tendencia siguió alza, y solo en la línea Madrid-Segovia-Valladolid se superaron los 2,7 millones de viajeros anuales.
En Xataka | Un fenómeno silencioso se está gestando en Madrid: gente que se va a vivir a Valladolid y vuelve a trabajar en tren
Imagen | Unsplash (Yunming Wang)
– La noticia
El absurdo precio de la vivienda ha convertido en rutina lo que antes era una rareza: vivir en una ciudad y trabajar en otra
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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