El pasado 22 de mayo, un BMW M2 equipado con el nuevo M Performance Track Kit completó una vuelta al trazado de Nürburgring en 7 minutos y 25,068 segundos, un tiempo que deja en papel mojado el registro anterior del propio M2 CS. Lo llamativo es que la vuelta se hizo bajo condiciones lejos de ser ideales, con temperaturas de asfalto y ambiente elevadas y restos de aceite acechando en la traicionera curva T13, factores que siempre juegan en contra del cronómetro.
El dato que más llama la atención es que este M2 con el kit de pista superó al M2 CS por apenas medio segundo, pese a contar con 50 CV menos y unos 35 kilos más sobre la báscula. Sobre un trazado de casi 21 kilómetros, cabe la posibilidad de que esta mejora del tiempo se deba al talento del piloto que ha hecho esta tentativa. Aun así, el mérito de superar el rendimiento de una versión más potente y ligera, únicamente a base de aerodinámica y chasis, merece cierto reconocimiento.
El protagonista de la hazaña es el propio M Performance Track Kit, un paquete que combina homologación para circular por carretera con un ajuste bastante más agresivo pensado para los días de circuito. Incluye un splitter delantero ajustable, alerones laterales, un alerón trasero de cuello de cisne con ajuste manual y modo Race, además de una suspensión coilover que estrena un sistema de amortiguadores de competición, hasta ahora reservado al mundo de la competición pura, homologado por primera vez para rodar también por la calle.
La puesta a punto corrió a cargo de Jörg Weidinger, piloto e ingeniero de pruebas de BMW M especializado precisamente en este tipo de trazados exigentes, mientras que la aerodinámica se perfiló en el túnel de viento de la marca alemana. Jonas Krauss, responsable de gestión de producto de BMW M Performance Parts, "con el nuevo M Performance Track Kit ofrecemos a la comunidad de aficionados a las jornadas de circuito un rendimiento sin concesiones, perfectamente adaptado al BMW M2″.
Eso sí, toda esa artillería tiene un precio que aleja al kit de ser un capricho impulsivo, ya que en Alemania se comercializa por 23.500 euros, a los que hay que sumar impuestos y montaje. El paquete llega además como opción de fábrica y también como algo que pueden encargar los propietarios de M2 con tracción trasera que ya circulan por la calle, así que quien quiera presumir de este récord en su propio garaje tendrá que rascarse bastante el bolsillo. Al final, más allá del marketing y las cifras redondas, lo cierto es que BMW ha conseguido que un coche con menos potencia y más peso vaya más rápido, algo que en la era de la ’carrera armamentística de potencia' resulta bastante interesante.


