Cinco días después de la eliminación de Brasil ante Noruega en los octavos de final del Mundial, Vinicius rompió su silencio. Lo hizo con una carta publicada en sus redes sociales, acompañada de una imagen en blanco y negro tumbado sobre el césped, devastado tras el pitido final. El delantero del Real Madrid, que había sido el gran referente ofensivo de la Canarinha durante el torneo con tres goles y dos asistencias, quiso dirigirse a la afición después de unos días de reflexión. Su Mundial, sin embargo, quedó marcado por un partido en el que no encontró su mejor versión.
En ese encuentro también quedó señalado por una acción que generó debate. Brasil dispuso de un penalti con 0-0, pero Vinicius no lo lanzó. La responsabilidad correspondía a Bruno Guimaraes, el lanzador designado por el cuerpo técnico de Ancelotti, que terminó fallando ante el portero noruego. Tras el partido, Vinicius aclaró en zona mixta que no había evitado asumir la responsabilidad… simplemente respetó la decisión tomada previamente por el cuerpo técnico.
"Casi cuatro años después, vuelvo a pensar qué escribir tras una frustración en un Mundial.
He visto a muchísimas personas de todas las edades apoyándome y abrazando nuestro sueño, y sería injusto permanecer en silencio. Pero necesitaba unos días para reflexionar.
Vestir la camiseta de la selección es el mayor orgullo de mi vida, y caer en unos octavos de final de un Mundial es un sentimiento muy difícil de explicar.
Sé cuánto me preparé, cuánto me concentré y cuánto deseaba esto por vosotros y por mi familia.
La sensación de frustración es enorme. Teníamos un grupo lo suficientemente fuerte como para llegar mucho más lejos y no lo conseguimos.
Pido perdón y lucharé por nuestro sueño de volver a lo más alto del mundo."
