Ciencia y Tecnología
La buena noticia es que los embalses del Ebro están en un histórico 85% de agua. La mala es que nos la vamos a gastar en poco tiempo
Hay 6.640 hm3 de agua en la cuenca del Ebro. Los embalses están al 85,1% de su capacidad total en lo que es su nivel más alto (para estas fechas) de la década. Y, sin embargo, el hecho de que haya mucha agua no es noticia. Toda España está igual (83,3%).
La noticia es que nos lo vamos a gastar.
Un problema estructural llamado 'Mediterráneo'. Todos los años, la presión del verano mediterráneo y la campaña de riego, vacían los embalses rapidísimamente. Y, como nos ha demostrado la historia, nunca hay agua de más: "cada periodo seco ha servido para implantar medidas de emergencia para la agricultura que no se eliminaron al volver las lluvias, se emplearon para ampliar regadíos, agravando el problema en la sequía siguiente", decían Ana Tudela y Antonio Delgado.
Y eso, precisamente eso, es lo que estamos a punto de ver.
La imagen completa. Ver las cifras de los embalses pueden llevarnos a olvidar que, hace tan solo tres años, el 85% de la superficie de la cuenca estaba en "sequía prolongada" y un 45% de ella llegó a declararse en emergencia por escasez. Mequinenza, el pantano más grande, llegó a estar en mínimos históricos. Fue una catástrofe no solo en términos hídricos, sino también energéticos.
Ahora, en cambio, todo eso es pasado.
Y la ley de Say acecha en la oscuridad. Lo que sostuvo el viejo economista francés Jean-Baptiste Say a finales del XIX es que "toda oferta crea su propia demanda" y, traducido a esta situación, esto significa que el hecho de que haya más agua genera todos los incentivos del mundo para que haya más regadío.
A poco que hacemos cuenta esto queda claro. Al fin y al cabo, ni toda la capacidad de almacenamiento de la cuenca dan para un año completo de demanda agrícola. Sin las precipitaciones anuales y el deshielo, ya podríamos dar por finiquitadas todas sus reservas.
Marzo es el mes clave. La campaña de riego va de abril a septiembre y eso significa que marzo es el mes clave para la planificación del año. Es cierto que aún no ha comenzado el deshielo (que este año va a ser muy intenso), pero nos ayuda a estimar qué cantidades de agua están disponibles realmente.
Toda la agricultura de regadío del valle depende del agua que somos capaces de almacenar durante la primavera. La pregunta a partir de ahora pasa a ser ¿cómo conservamos todo el agua posible antes de que entremos, de nuevo, en situación de riesgo?
Y el problema es que no tenemos respuestas. Sobre todo en un contexto regulatorio en el que no se prevén restricciones generalizadas al riego. Los incentivos económicos, sociales e institucionales nos dicen que aún no estamos preparados, como país, para acometer la pregunta realmente importante: no tenemos un problema de agua, tenemos un problema de consumo.
Aún hay margen de mejora en la gestión, sí. Pero eso no resolverá el problema: solo lo aplaza. Y ese 85% de agua embalsada nos ha dado un tiempo inmejorable, solo queda esperar que lo podamos aprovechar.
Imagen | Manuel Torres Garcia
–
La noticia
La buena noticia es que los embalses del Ebro están en un histórico 85% de agua. La mala es que nos la vamos a gastar en poco tiempo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
.
Hay 6.640 hm3 de agua en la cuenca del Ebro. Los embalses están al 85,1% de su capacidad total en lo que es su nivel más alto (para estas fechas) de la década. Y, sin embargo, el hecho de que haya mucha agua no es noticia. Toda España está igual (83,3%).
La noticia es que nos lo vamos a gastar.
Un problema estructural llamado 'Mediterráneo'. Todos los años, la presión del verano mediterráneo y la campaña de riego, vacían los embalses rapidísimamente. Y, como nos ha demostrado la historia, nunca hay agua de más: "cada periodo seco ha servido para implantar medidas de emergencia para la agricultura que no se eliminaron al volver las lluvias, se emplearon para ampliar regadíos, agravando el problema en la sequía siguiente", decían Ana Tudela y Antonio Delgado.
Y eso, precisamente eso, es lo que estamos a punto de ver.
En Xataka
La gran batalla del Ebro no es entre Murcia y Aragón, es entre las cabeceras de los ríos, las grandes ciudades y el delta
La imagen completa. Ver las cifras de los embalses pueden llevarnos a olvidar que, hace tan solo tres años, el 85% de la superficie de la cuenca estaba en "sequía prolongada" y un 45% de ella llegó a declararse en emergencia por escasez. Mequinenza, el pantano más grande, llegó a estar en mínimos históricos. Fue una catástrofe no solo en términos hídricos, sino también energéticos.
Ahora, en cambio, todo eso es pasado.
Y la ley de Say acecha en la oscuridad. Lo que sostuvo el viejo economista francés Jean-Baptiste Say a finales del XIX es que "toda oferta crea su propia demanda" y, traducido a esta situación, esto significa que el hecho de que haya más agua genera todos los incentivos del mundo para que haya más regadío.
A poco que hacemos cuenta esto queda claro. Al fin y al cabo, ni toda la capacidad de almacenamiento de la cuenca dan para un año completo de demanda agrícola. Sin las precipitaciones anuales y el deshielo, ya podríamos dar por finiquitadas todas sus reservas.
Marzo es el mes clave. La campaña de riego va de abril a septiembre y eso significa que marzo es el mes clave para la planificación del año. Es cierto que aún no ha comenzado el deshielo (que este año va a ser muy intenso), pero nos ayuda a estimar qué cantidades de agua están disponibles realmente.
Toda la agricultura de regadío del valle depende del agua que somos capaces de almacenar durante la primavera. La pregunta a partir de ahora pasa a ser ¿cómo conservamos todo el agua posible antes de que entremos, de nuevo, en situación de riesgo?
Y el problema es que no tenemos respuestas. Sobre todo en un contexto regulatorio en el que no se prevén restricciones generalizadas al riego. Los incentivos económicos, sociales e institucionales nos dicen que aún no estamos preparados, como país, para acometer la pregunta realmente importante: no tenemos un problema de agua, tenemos un problema de consumo.
Aún hay margen de mejora en la gestión, sí. Pero eso no resolverá el problema: solo lo aplaza. Y ese 85% de agua embalsada nos ha dado un tiempo inmejorable, solo queda esperar que lo podamos aprovechar.
Imagen | Manuel Torres Garcia
En Xataka | La gran batalla del Ebro no es entre Murcia y Aragón, es entre las cabeceras de los ríos, las grandes ciudades y el delta
– La noticia
La buena noticia es que los embalses del Ebro están en un histórico 85% de agua. La mala es que nos la vamos a gastar en poco tiempo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
.

