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Más de 65.000 voluntarios sostienen la logística del Mundial 2026 en 16 ciudades

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El programa de voluntariado de la FIFA moviliza a miles de personas en las 16 ciudades sede de Estados Unidos, México y Canadá.

En el Mundial de 2026, más de 65.000voluntarios sostienen desde afuera de la cancha una parte central de la experiencia del torneo: orientan, traducen, acompañan y resuelven dudas en las 16 ciudades sede de Estados Unidos, México y Canadá, en una estructura que para la región Nueva York–Nueva Jersey también funciona como carta de presentación ante millones de visitantes.

La dimensión del operativo se mide en ese despliegue humano y en la escala del torneo en la sede del área metropolitana: el MetLife Stadium recibe ocho partidos y la final está prevista para el 19 de julio. En ese marco, la tarea cotidiana de los voluntarios baja la logística global al terreno concreto de estaciones, accesos, fan zones y centros de información.

Su labor incluye orientar, informar y asistir a aficionados en estaciones, fan zones y centros de información.

Según la Federación Internacional de Fútbol Asociación, el programa lanzado para esta edición es el más grande en la historia del campeonato. La organización lo presentó como una oportunidad para participar desde adentro en el evento deportivo de mayor alcance del mundo.

Para quienes se suman, la experiencia no pasa por una butaca frente al campo. Pasa por los pasillos, las entradas, los nodos de transporte, los espacios comunitarios y las áreas oficiales donde una indicación correcta puede evitar desorientación, demoras o recorridos innecesarios.

Equipos de voluntarios ayudarán con indicaciones, horarios, mapas y servicios disponibles durante el campeonato.

Los voluntarios cubren hospitalidad, transporte, medios y orientación al público

La estructura de tareas incluye orientación a visitantes, apoyo en fan zones, hospitalidad, colaboración con medios, información de transporte, asistencia en acreditaciones, acompañamiento a patrocinadores y servicios para espectadores. De acuerdo con la organización, los roles también abarcan logística y apoyo en sedes vinculadas al torneo.

Esa red no reemplaza a trabajadores profesionales, fuerzas de seguridad ni agencias públicas. Su función se concentra en los puntos donde la organización necesita cercanía humana: entradas, filas, estaciones, recorridos peatonales, centros de información, áreas turísticas y espacios de hospitalidad.

Los voluntarios colaborarán con la orientación de pasajeros que viajen hacia el MetLife Stadium.

En ciudades de gran escala, esa presencia puede ordenar la circulación y hacer más clara la experiencia para el visitante. Un voluntario puede ser la primera persona que ayude a un turista perdido en Penn Station, explique cómo llegar a Secaucus Junction, indique dónde conseguir agua en una jornada de calor o acompañe a una familia hasta la entrada correcta de una fan zone.

La región Nueva York–Nueva Jersey tiene una condición particular dentro del torneo por su diversidad cultural y lingüística. En una misma jornada, un voluntario puede asistir a una familia mexicana, a turistas brasileños, a hinchas europeos, a visitantes africanos o a residentes locales que nunca antes asistieron a un evento de la FIFA.

Los equipos de apoyo recibirán a aficionados de todo el mundo en sedes, estaciones y espacios oficiales.

Nueva York–Nueva Jersey convierte el voluntariado en una traducción cultural de la sede

El Comité Organizador NYNJ World Cup 26 define a la región como una metrópolis atravesada por la pasión por el fútbol y preparada para compartir sus barrios, su cultura y su vínculo con el juego en una vidriera global. En ese marco, los voluntarios actúan como embajadores informales de la sede.

Su papel excede la señalización o la asistencia básica. También representan la velocidad, la diversidad y la hospitalidad de una ciudad donde conviven comunidades de orígenes muy distintos y donde el fútbol se vive en varios idiomas.

Los voluntarios orientarán al público y apoyarán el desarrollo de las actividades comunitarias y culturales.

Ese rasgo vuelve especialmente visible a los voluntarios bilingües, a los inmigrantes y a los jóvenes que conectan sus raíces con la ciudad en la que viven. Un colombiano en Queens, una estudiante mexicana en Manhattan, un jubilado italiano en Nueva Jersey o una joven dominicana en el Bronx pueden encontrar en el uniforme del torneo una forma de participar de una historia compartida.

La misión del comité anfitrión queda resumida en una frase citada en el material oficial: “Nuestra misión es dar la bienvenida al mundo”. Esa definición ubica al voluntariado en el centro del contacto entre el torneo y quienes llegan a vivirlo fuera del estadio.

La atención bilingüe y multicultural facilitará la comunicación con aficionados procedentes de todos los continentes.

La FIFA no exigió experiencia previa para aplicar al programa

El proceso oficial de inscripción exigía crear una cuenta en la comunidad de voluntariado de la FIFA y completar la solicitud. Si resultaban seleccionados, los aspirantes debían pasar por instancias de reclutamiento, formación y acreditación.

Según NBC New York, la FIFA buscaba a más de 65.000 voluntarios y permitía a los postulantes indicar su ciudad sede de preferencia. El medio también informó que no se requería experiencia previa.

Los equipos de voluntarios colaborarán en accesos, filas, zonas infantiles y espacios de hospitalidad.

En otras sedes, las guías oficiales indicaron que los participantes debían tener al menos 18 años, cumplir los requisitos de ingreso al país anfitrión, asistir a eventos de reclutamiento, completar los entrenamientos y aceptar revisiones de antecedentes.

La promesa institucional del programa también quedó plasmada en la convocatoria oficial de la FIFA: “Toda la información que necesitas para sumergirte en una experiencia única en la vida y ser voluntario en la Copa Mundial de la FIFA 2026”.

La FIFA considera este programa el mayor despliegue de voluntarios en la historia de la Copa Mundial, con presencia en transporte, acreditaciones, hospitalidad y orientación al público.

El atractivo, según surge del esquema diseñado para el torneo, no está necesariamente en ver un partido. Está en formar parte del engranaje que permite que millones de personas se muevan, pregunten, lleguen y sean recibidas en una ciudad que durante el Mundial hablará todos los idiomas del fútbol.

 La red de apoyo guía a visitantes traduce, asiste en fan zones, orienta en transporte y ayuda en acreditaciones, con presencia clave en accesos, filas y centros de información     

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