Ciencia y Tecnología
Una de las frases más famosas del western está en una película de Clint Eastwood, pero la improvisó uno de sus compañeros
Un actor que, a priori, no tenía que pronunciar ningún diálogo, pegó cuatro tiros y soltó una frase que sesenta años después se sigue citando en todas las historias del western. Pero esa frase no estaba en ningún guion. Es más, el actor que la pronunció ni siquiera era el protagonista de una obra legendaria del spaghetti western: 'El bueno, el feo y el malo'.
Qué pasa. Tuco (Eli Wallach) está dándose un baño cuando un viejo enemigo lo sorprende con un revólver. Tuco dispara a través del agua de la bañera, turbia de polvo y jabón, se levanta y espeta: "Cuando hay que disparar se dispara, no se habla". Según relató el propio Wallach, la escena no tenía diálogo; fue él mismo quien improvisó la frase en el momento, y tanto Sergio Leone como el resto del equipo se rieron con tantas ganas que la mantuvieron en el montaje final. Es significativo que la frase solo se pronunció en dos ocasiones: una en el rodaje, en 1966, y otra un año después, al doblar la escena en estudio.
Cómo llegó allí. El actor solía contar que Leone lo había fichado por su papel del bandido Calvera en 'Los siete magníficos'. Sin embargo, en realidad lo que convenció a Leone fue un momento concreto de 'La conquista del Oeste', de 1962. Wallach recordaba que su agente le habló de "un director italiano que ha visto tus películas del Oeste", a lo que él respondió con escepticismo que no creía que existiera eso del western italiano. Sin embargo, cambió de idea cuando Leone le proyectó una secuencia de 'La muerte tenía un precio'.
Todo suyo. Una vez se ganó el papel, Leone le dejó hacer prácticamente lo que quisiera con Tuco: el sombrero de paja, las rodilleras de cuero, el gesto de persignarse a toda velocidad varias veces seguidas, todo fue idea de Wallach. También improvisó casi entera la escena de la armería, pese a no tener ni idea de cómo montar un revólver, y el desconcierto real del dependiente que le explicaba las piezas quedó capturado en cámara.
Los celos de Eastwood. La estrella de la que sería la tercera película de la Trilogía del Dolar trabajaba de manera mucho más contenida, y su presencia final en pantalla era mucho más dependiente del montaje. El guion repartía el peso narrativo entre tres personajes por primera vez, y eso no le hacía ninguna gracia. De hecho, Clint Eastwood estuvo cerca de rechazar el papel, incómodo con que Tuco tuviera más metraje y mejores líneas que él. Llegó a negociar 250.000 dólares y el 10% de los beneficios en territorio estadounidense antes de aceptar.
La película terminaría recaudando más de 38 millones de dólares con un presupuesto de apenas 1,2 millones, un éxito que consolidó tanto la categoría de estrella internacional de Eastwood como a Leone como autor de referencia del género. Sin embargo, sus temores eran más que fundados: décadas después, son las improvisaciones de Wallach las que se citan con más frecuencia cuando se habla de la película. Así son los clásicos: indomesticables.
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La noticia
Una de las frases más famosas del western está en una película de Clint Eastwood, pero la improvisó uno de sus compañeros
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
.
Un actor que, a priori, no tenía que pronunciar ningún diálogo, pegó cuatro tiros y soltó una frase que sesenta años después se sigue citando en todas las historias del western. Pero esa frase no estaba en ningún guion. Es más, el actor que la pronunció ni siquiera era el protagonista de una obra legendaria del spaghetti western: 'El bueno, el feo y el malo'.
Qué pasa. Tuco (Eli Wallach) está dándose un baño cuando un viejo enemigo lo sorprende con un revólver. Tuco dispara a través del agua de la bañera, turbia de polvo y jabón, se levanta y espeta: "Cuando hay que disparar se dispara, no se habla". Según relató el propio Wallach, la escena no tenía diálogo; fue él mismo quien improvisó la frase en el momento, y tanto Sergio Leone como el resto del equipo se rieron con tantas ganas que la mantuvieron en el montaje final. Es significativo que la frase solo se pronunció en dos ocasiones: una en el rodaje, en 1966, y otra un año después, al doblar la escena en estudio.
Cómo llegó allí. El actor solía contar que Leone lo había fichado por su papel del bandido Calvera en 'Los siete magníficos'. Sin embargo, en realidad lo que convenció a Leone fue un momento concreto de 'La conquista del Oeste', de 1962. Wallach recordaba que su agente le habló de "un director italiano que ha visto tus películas del Oeste", a lo que él respondió con escepticismo que no creía que existiera eso del western italiano. Sin embargo, cambió de idea cuando Leone le proyectó una secuencia de 'La muerte tenía un precio'.
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Los celos de Eastwood. La estrella de la que sería la tercera película de la Trilogía del Dolar trabajaba de manera mucho más contenida, y su presencia final en pantalla era mucho más dependiente del montaje. El guion repartía el peso narrativo entre tres personajes por primera vez, y eso no le hacía ninguna gracia. De hecho, Clint Eastwood estuvo cerca de rechazar el papel, incómodo con que Tuco tuviera más metraje y mejores líneas que él. Llegó a negociar 250.000 dólares y el 10% de los beneficios en territorio estadounidense antes de aceptar.
La película terminaría recaudando más de 38 millones de dólares con un presupuesto de apenas 1,2 millones, un éxito que consolidó tanto la categoría de estrella internacional de Eastwood como a Leone como autor de referencia del género. Sin embargo, sus temores eran más que fundados: décadas después, son las improvisaciones de Wallach las que se citan con más frecuencia cuando se habla de la película. Así son los clásicos: indomesticables.
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John Tones
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