Las marcas procedentes de China siguen ganando cuota de mercado y aumentando su presencia a un ritmo que preocupa a la Unión Europea. Bruselas endurece su postura frente a unas importaciones que considera una amenaza para la industria local, con un paquete de aranceles que muy pronto podrían ampliarse más allá de los eléctricos.
De entre todos los fabricantes de China destaca sobre todos los demás, y sin lugar a dudas, el proyecto de BYD. Su plan: fabricar coches en Europa, ampliar su red comercial y desarrollar productos específicamente adaptados al gusto europeo… no solo eléctricos.
Las marcas chinas quieren ser europeas
BYD ha dejado claro cuál es su objetivo para los próximos años. La marca china pretende que, en un plazo de cinco años, sea percibida como un fabricante europeo, apoyándose para ello en producción local, empleo, proveedores regionales y una extensa red comercial. La compañía ya opera en 37 mercados europeos y espera alcanzar los 40 antes de finalizar el año, mientras continúa ampliando su presencia en países clave como Alemania (Automotive News).
Esta estrategia responde tanto a razones comerciales como políticas. La Unión Europea estudia nuevas medidas para limitar la dependencia de las importaciones procedentes de China, especialmente en el ámbito de los híbridos enchufables.
Construir coches dentro de Europa se convierte en la mejor forma de garantizar acceso al mercado y reforzar la imagen de marca frente a consumidores y reguladores.
La verdadera amenaza (y oportunidad) no es el eléctrico
Aunque BYD ha construido buena parte de su reputación sobre el vehículo eléctrico, la marca considera que el crecimiento más inmediato en Europa puede llegar de los híbridos enchufables. Su nuevo Dolphin G DM-i es un ejemplo claro de esa estrategia. Se trata de un compacto desarrollado específicamente para Europa que combina un motor gasolina de 1,5 litros con propulsión eléctrica y que dispone de versiones puede recorrer hasta 105 kilómetros en modo eléctrico, sin gastar gota de gasolina.
Además de encajar muy bien en las necesidades de muchos clientes europeos en proceso de decisión de compra, los híbridos enchufables se han convertido en una oportunidad para los fabricantes chinos que están aterrizando en Europa por no estar sujetos a los mismos aranceles que se impusieron a los vehículos eléctricos.
No obstante, y tal y como ya os veníamos contando recientemente, en Bruselas se estaría negociando ya un nuevo paquete de medidas que incluiría extender los aranceles adicionales aplicados a los eléctricos fabricados en China a los híbridos enchufables. Una medida que marcas como BYD podrían evitar fabricando sus coches en la Unión Europea.
España bien posicionada para ser la fábrica, en Europa, de China
La expansión industrial de BYD en Europa ya está en marcha. La compañía iniciará la producción en su nueva planta de Szeged, en Hungría, durante el último trimestre del año y busca una segunda fábrica europea, que en este caso no pasaría tanto por levantar una nueva fábrica sino por la adquisición de una ya existente.
“Preferiríamos hacernos con una fábrica ya existente”, reconocía Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD (Reuters), que sin duda sería el procedimiento más rápido para iniciar operaciones en una factoría desde el momento en que se tome la decisión, mucho más rápido que levantar una nueva fábrica como la de Hungría.
España aparece inevitablemente en todas las quinielas. Nuestro país cuenta con una de las industrias automovilísticas más importantes del continente, dispone de mano de obra especializada, una sólida red de proveedores y experiencia produciendo vehículos para numerosos fabricantes internacionales. Además, la necesidad de muchos grupos europeos de optimizar capacidad industrial abre la puerta a acuerdos, adquisiciones o colaboraciones con fabricantes chinos que buscan producir localmente.
Galeria del BYD Dolphin G
Galeria del BYD Seal U Las marcas procedentes de China siguen ganando cuota de mercado y aumentando su presencia a un ritmo que preocupa a la Unión Europea. Bruselas endurece su postura frente a unas importaciones que considera una amenaza para la industria local, con un paquete de aranceles que muy pronto podrían ampliarse más allá de los eléctricos.
De entre todos los fabricantes de China destaca sobre todos los demás, y sin lugar a dudas, el proyecto de BYD. Su plan: fabricar coches en Europa, ampliar su red comercial y desarrollar productos específicamente adaptados al gusto europeo… no solo eléctricos.
Las marcas chinas quieren ser europeas
BYD ha dejado claro cuál es su objetivo para los próximos años. La marca china pretende que, en un plazo de cinco años, sea percibida como un fabricante europeo, apoyándose para ello en producción local, empleo, proveedores regionales y una extensa red comercial. La compañía ya opera en 37 mercados europeos y espera alcanzar los 40 antes de finalizar el año, mientras continúa ampliando su presencia en países clave como Alemania (Automotive News).
Esta estrategia responde tanto a razones comerciales como políticas. La Unión Europea estudia nuevas medidas para limitar la dependencia de las importaciones procedentes de China, especialmente en el ámbito de los híbridos enchufables.
Construir coches dentro de Europa se convierte en la mejor forma de garantizar acceso al mercado y reforzar la imagen de marca frente a consumidores y reguladores.
La verdadera amenaza (y oportunidad) no es el eléctrico
Aunque BYD ha construido buena parte de su reputación sobre el vehículo eléctrico, la marca considera que el crecimiento más inmediato en Europa puede llegar de los híbridos enchufables. Su nuevo Dolphin G DM-i es un ejemplo claro de esa estrategia. Se trata de un compacto desarrollado específicamente para Europa que combina un motor gasolina de 1,5 litros con propulsión eléctrica y que dispone de versiones puede recorrer hasta 105 kilómetros en modo eléctrico, sin gastar gota de gasolina.
Además de encajar muy bien en las necesidades de muchos clientes europeos en proceso de decisión de compra, los híbridos enchufables se han convertido en una oportunidad para los fabricantes chinos que están aterrizando en Europa por no estar sujetos a los mismos aranceles que se impusieron a los vehículos eléctricos.
No obstante, y tal y como ya os veníamos contando recientemente, en Bruselas se estaría negociando ya un nuevo paquete de medidas que incluiría extender los aranceles adicionales aplicados a los eléctricos fabricados en China a los híbridos enchufables. Una medida que marcas como BYD podrían evitar fabricando sus coches en la Unión Europea.
España bien posicionada para ser la fábrica, en Europa, de China
La expansión industrial de BYD en Europa ya está en marcha. La compañía iniciará la producción en su nueva planta de Szeged, en Hungría, durante el último trimestre del año y busca una segunda fábrica europea, que en este caso no pasaría tanto por levantar una nueva fábrica sino por la adquisición de una ya existente.
“Preferiríamos hacernos con una fábrica ya existente”, reconocía Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD (Reuters), que sin duda sería el procedimiento más rápido para iniciar operaciones en una factoría desde el momento en que se tome la decisión, mucho más rápido que levantar una nueva fábrica como la de Hungría.
España aparece inevitablemente en todas las quinielas. Nuestro país cuenta con una de las industrias automovilísticas más importantes del continente, dispone de mano de obra especializada, una sólida red de proveedores y experiencia produciendo vehículos para numerosos fabricantes internacionales. Además, la necesidad de muchos grupos europeos de optimizar capacidad industrial abre la puerta a acuerdos, adquisiciones o colaboraciones con fabricantes chinos que buscan producir localmente.
Galeria del BYD Dolphin G
Galeria del BYD Seal U Europa ama y odia a los eléctricos chinos, pero su competencia inmediata recorre más de 100 km sin gastar gota de gasolina y se fabricará en Europa

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Las marcas procedentes de China siguen ganando cuota de mercado y aumentando su presencia a un ritmo que preocupa a la Unión Europea. Bruselas endurece su postura frente a unas importaciones que considera una amenaza para la industria local, con un paquete de aranceles que muy pronto podrían ampliarse más allá de los eléctricos.
De entre todos los fabricantes de China destaca sobre todos los demás, y sin lugar a dudas, el proyecto de BYD. Su plan: fabricar coches en Europa, ampliar su red comercial y desarrollar productos específicamente adaptados al gusto europeo… no solo eléctricos.
Las marcas chinas quieren ser europeas
BYD ha dejado claro cuál es su objetivo para los próximos años. La marca china pretende que, en un plazo de cinco años, sea percibida como un fabricante europeo, apoyándose para ello en producción local, empleo, proveedores regionales y una extensa red comercial. La compañía ya opera en 37 mercados europeos y espera alcanzar los 40 antes de finalizar el año, mientras continúa ampliando su presencia en países clave como Alemania (Automotive News).

Esta estrategia responde tanto a razones comerciales como políticas. La Unión Europea estudia nuevas medidas para limitar la dependencia de las importaciones procedentes de China, especialmente en el ámbito de los híbridos enchufables.
Construir coches dentro de Europa se convierte en la mejor forma de garantizar acceso al mercado y reforzar la imagen de marca frente a consumidores y reguladores.
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Además de encajar muy bien en las necesidades de muchos clientes europeos en proceso de decisión de compra, los híbridos enchufables se han convertido en una oportunidad para los fabricantes chinos que están aterrizando en Europa por no estar sujetos a los mismos aranceles que se impusieron a los vehículos eléctricos.
No obstante, y tal y como ya os veníamos contando recientemente, en Bruselas se estaría negociando ya un nuevo paquete de medidas que incluiría extender los aranceles adicionales aplicados a los eléctricos fabricados en China a los híbridos enchufables. Una medida que marcas como BYD podrían evitar fabricando sus coches en la Unión Europea.
España bien posicionada para ser la fábrica, en Europa, de China
La expansión industrial de BYD en Europa ya está en marcha. La compañía iniciará la producción en su nueva planta de Szeged, en Hungría, durante el último trimestre del año y busca una segunda fábrica europea, que en este caso no pasaría tanto por levantar una nueva fábrica sino por la adquisición de una ya existente.

“Preferiríamos hacernos con una fábrica ya existente”, reconocía Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD (Reuters), que sin duda sería el procedimiento más rápido para iniciar operaciones en una factoría desde el momento en que se tome la decisión, mucho más rápido que levantar una nueva fábrica como la de Hungría.
España aparece inevitablemente en todas las quinielas. Nuestro país cuenta con una de las industrias automovilísticas más importantes del continente, dispone de mano de obra especializada, una sólida red de proveedores y experiencia produciendo vehículos para numerosos fabricantes internacionales. Además, la necesidad de muchos grupos europeos de optimizar capacidad industrial abre la puerta a acuerdos, adquisiciones o colaboraciones con fabricantes chinos que buscan producir localmente.
Galeria del BYD Dolphin G
Galeria del BYD Seal U
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David Villarreal
En 2007 comenzaba su andadura en los medios en internet y en el mundo del motor. Dos años después David se unía a uno de los proyectos incipientes de la prensa del motor, el de Diariomotor. Seguir leyendo…

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