Connect with us

Ciencia y Tecnología

Un millonario ruso ha demandado a Italia por la incautación de su superyate: si gana, a los italianos les habrá salido a pagar

Published

on

Un millonario ruso ha demandado a Italia por la incautación de su superyate: si gana, a los italianos les habrá salido a pagar

Una de las primeras medidas que EEUU y Europa adoptaron ante el estallido de la guerra de Ucrania fue confiscar los activos de los oligarcas rusos por todo el mundo. Eso incluía el bloqueo de cuentas y fondos bancarios, mansiones ubicadas en países europeos y, como no, también todos aquellos superyates que se encontraban amarrados en los puertos de medio mundo.

Lo que en principio parecía un suculento botín que iba a destinar a cubrir los gastos de apoyo y defensa de Ucrania, pronto se convirtió en un caramelo envenenado para los países que los habían incautado por el descomunal gasto que suponía mantenerlos a flote.

Un ejemplo lo encontramos en el impresionante Sailing Yacht A, del magnate ruso Andrey Melnichenko, que lleva varado desde marzo de 2022 en puerto de Trieste. Italia lo incautó como medida de presión, y cuatro años después, la factura acumulada roza los 47 millones de dólares. Ahora, Melnichenko ha decidido demandar al país que lleva pagando el mantenimiento de yate y, si gana la demanda, se puede llevar el barco y el mantenimiento gratis.

Ese millonario del que usted me habla

El Sailing Yacht A está considerado como el barco de vela privado más grande del mundo y, desde hace cuatro años, se ha convertido en el más famoso de Trieste, donde actúa de atracción turística involuntaria para los visitantes de la pequeña ciudad del noreste de Italia.

Con 143 metros de eslora y su diseño vanguardista hace que su aspecto se acerque más al de un submarino futurista con velas que a un superyate convencional. Su propietario pagó unos 600 millones de dólares. El problema legal es que el barco, técnicamente, no es de Melnichenko.

Como acostumbra a suceder en estos casos, el Sailing Yacht A no está registrado directamente a nombre de de Melnichenko, sino que pertenece a una sociedad con sede en Bermudas llamada Valla Yachts, que a su vez lo tiene dentro de un trust (instrumento societario de gestión patrimonial) gestionado por una empresa suiza.

Pescadores en Trieste con el Sailing Yacht A al fondo

Pescadores en el puerto de Trieste con el Sailing Yacht A al fondo

En mayo de 2024, el Tribunal Administrativo Regional del Lazio (TAR) suspendió su propio juicio y pidió al Tribunal de Justicia de la UE que aclarase algo básico: ¿se puede congelar un bien cuando está en manos de un trust, no del sancionado directamente? El tribunal europeo dijo que sí: es compatible con el derecho europeo congelar esos activos, siempre que se demuestre que el sancionado tiene control real sobre ellos o acceso efectivo a sus recursos.

La beneficiaria de ese trust es Aleksandra Melnichenko, la esposa del magnate ruso. Para Italia y la UE, ese entramado societario acaba igualmente en los Melnichenko. Tal y como publicaba el italiano Il Gazzettino, para los abogados de la familia Melnichenko, el yate pertenece a una estructura societaria legítima e independiente, por lo que debía levantarse el bloqueo sobre él ya que no estaba demostrado que el velero efectivamente sea propiedad de Melnichenko.

Mantener un yate no es barato

Cuando Rusia invadió Ucrania, la UE y sus aliados reaccionaron inmediatamente imponiendo sanciones al núcleo de millonarios cercano a Putin. Una de las maniobras más vistosas fue la incautación de yates, para lanzar un mensaje claro a círculo de poder ruso: tocarles el bolsillo. El problema es que nadie se paró a pensar en las consecuencias de esas confiscaciones y los gastos que esos bienes iban a provocarles.

Mantener a flote un superyate de lujo cuesta dinero. Mucho dinero. Según las estimaciones más conservadoras, el coste de mantenimiento anual de un yate es del 10% de su valor de compra. Es decir, si un yate cuesta 500 millones, la regla del 10% ya adelanta que el gasto de mantenimiento anual será de unos 50 millones de dólares al año.

Es cierto que ese cálculo se basa en un yate al que se le da uso, pero incluso cuando el yate permanece inmovilizado en un puerto, la cuenta de gastos no deja de correr. Bien lo saben en la isla caribeña de Antigua, donde las autoridades de EEUU ordenaron la incautación del Alpha Nero atribuido al oligarca ruso Andrey Guryev.

Sailing Yacht A fondeado frente a Trieste

Sailing Yacht A fondeado frente a Trieste

Durante su estancia en puerto, el yate consumía la friolera de 2.000 dólares al día solo en el combustible necesario para mantener el aire acondicionado en funcionamiento para evitar que el salitre del mar dañara los materiales y maderas del interior del yate.

Si no lo hicieran la venta del yate, ya complicada de por sí a efectos legales por no saber con certeza la identidad de su verdadero propietario, sería casi imposible. Y devolverlo tampoco es una opción porque sería una derrota política frente a Rusia.

En el caso del Sailing Yacht A, Italia designó a la Agenzia del Demanio para gestionar el barco. Según Reuters, los gastos de mantenimiento en estos casos corren a cargo del Estado, que puede reclamarlos después al propietario o recuperarlos vendiendo el yate. Pero para vender el velero más grande del mundo hacen falta compradores que estén dispuestos a embarcarse en un largo proceso judicial y que disponga del suficiente patrimonio para comprarlo…y esos no abundan.

Así que el alcalde de Trieste lleva años preguntando en voz alta quién va a pagar los 30.000 euros diarios que les está costando mantener el Sailing Yacht A a flote. Según el portal especializado, Megayacht News el yate seguirá en Trieste y los costes de mantenimiento los seguirá cubriendo el erario italiano.

El pleito puede tardar meses, o años, en resolverse. Si finalmente la justicia italiana resuelve que se deben levantar las sanciones contra el Sailing Yacht A, el millonario ruso podrá volver a navegar en él e Italia le habrá pagado cuatro años de mantenimiento gratis.

En Xataka | Ya sabíamos que los superyates eran mansiones flotantes: el de Roman Abramovich es una fortaleza con escudo antimisiles

Imagen | Flickr (Paul Fenton, adrianovero, ), Wikimedia Commons (Máximo Mármur)


La noticia

Un millonario ruso ha demandado a Italia por la incautación de su superyate: si gana, a los italianos les habrá salido a pagar

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Rubén Andrés

.

 Una de las primeras medidas que EEUU y Europa adoptaron ante el estallido de la guerra de Ucrania fue confiscar los activos de los oligarcas rusos por todo el mundo. Eso incluía el bloqueo de cuentas y fondos bancarios, mansiones ubicadas en países europeos y, como no, también todos aquellos superyates que se encontraban amarrados en los puertos de medio mundo.

Lo que en principio parecía un suculento botín que iba a destinar a cubrir los gastos de apoyo y defensa de Ucrania, pronto se convirtió en un caramelo envenenado para los países que los habían incautado por el descomunal gasto que suponía mantenerlos a flote.

Un ejemplo lo encontramos en el impresionante Sailing Yacht A, del magnate ruso Andrey Melnichenko, que lleva varado desde marzo de 2022 en puerto de Trieste. Italia lo incautó como medida de presión, y cuatro años después, la factura acumulada roza los 47 millones de dólares. Ahora, Melnichenko ha decidido demandar al país que lleva pagando el mantenimiento de yate y, si gana la demanda, se puede llevar el barco y el mantenimiento gratis.

En Xataka

Si la pregunta es cuál es el superyate a vela más grande del mundo, la respuesta tiene mucha historia: el Orient Express

Ese millonario del que usted me hablaEl Sailing Yacht A está considerado como el barco de vela privado más grande del mundo y, desde hace cuatro años, se ha convertido en el más famoso de Trieste, donde actúa de atracción turística involuntaria para los visitantes de la pequeña ciudad del noreste de Italia.

Con 143 metros de eslora y su diseño vanguardista hace que su aspecto se acerque más al de un submarino futurista con velas que a un superyate convencional. Su propietario pagó unos 600 millones de dólares. El problema legal es que el barco, técnicamente, no es de Melnichenko.

Como acostumbra a suceder en estos casos, el Sailing Yacht A no está registrado directamente a nombre de de Melnichenko, sino que pertenece a una sociedad con sede en Bermudas llamada Valla Yachts, que a su vez lo tiene dentro de un trust (instrumento societario de gestión patrimonial) gestionado por una empresa suiza.

Pescadores en el puerto de Trieste con el Sailing Yacht A al fondo

En mayo de 2024, el Tribunal Administrativo Regional del Lazio (TAR) suspendió su propio juicio y pidió al Tribunal de Justicia de la UE que aclarase algo básico: ¿se puede congelar un bien cuando está en manos de un trust, no del sancionado directamente? El tribunal europeo dijo que sí: es compatible con el derecho europeo congelar esos activos, siempre que se demuestre que el sancionado tiene control real sobre ellos o acceso efectivo a sus recursos.
La beneficiaria de ese trust es Aleksandra Melnichenko, la esposa del magnate ruso. Para Italia y la UE, ese entramado societario acaba igualmente en los Melnichenko. Tal y como publicaba el italiano Il Gazzettino, para los abogados de la familia Melnichenko, el yate pertenece a una estructura societaria legítima e independiente, por lo que debía levantarse el bloqueo sobre él ya que no estaba demostrado que el velero efectivamente sea propiedad de Melnichenko.
Mantener un yate no es barato
Cuando Rusia invadió Ucrania, la UE y sus aliados reaccionaron inmediatamente imponiendo sanciones al núcleo de millonarios cercano a Putin. Una de las maniobras más vistosas fue la incautación de yates, para lanzar un mensaje claro a círculo de poder ruso: tocarles el bolsillo. El problema es que nadie se paró a pensar en las consecuencias de esas confiscaciones y los gastos que esos bienes iban a provocarles.

El misterio del Drizzle: el estrambótico yate de 300 millones de dólares que se atribuye a Amancio Ortega sin pruebas

Mantener a flote un superyate de lujo cuesta dinero. Mucho dinero. Según las estimaciones más conservadoras, el coste de mantenimiento anual de un yate es del 10% de su valor de compra. Es decir, si un yate cuesta 500 millones, la regla del 10% ya adelanta que el gasto de mantenimiento anual será de unos 50 millones de dólares al año.
Es cierto que ese cálculo se basa en un yate al que se le da uso, pero incluso cuando el yate permanece inmovilizado en un puerto, la cuenta de gastos no deja de correr. Bien lo saben en la isla caribeña de Antigua, donde las autoridades de EEUU ordenaron la incautación del Alpha Nero atribuido al oligarca ruso Andrey Guryev.

Sailing Yacht A fondeado frente a Trieste

Durante su estancia en puerto, el yate consumía la friolera de 2.000 dólares al día solo en el combustible necesario para mantener el aire acondicionado en funcionamiento para evitar que el salitre del mar dañara los materiales y maderas del interior del yate.
Si no lo hicieran la venta del yate, ya complicada de por sí a efectos legales por no saber con certeza la identidad de su verdadero propietario, sería casi imposible. Y devolverlo tampoco es una opción porque sería una derrota política frente a Rusia.
En el caso del Sailing Yacht A, Italia designó a la Agenzia del Demanio para gestionar el barco. Según Reuters, los gastos de mantenimiento en estos casos corren a cargo del Estado, que puede reclamarlos después al propietario o recuperarlos vendiendo el yate. Pero para vender el velero más grande del mundo hacen falta compradores que estén dispuestos a embarcarse en un largo proceso judicial y que disponga del suficiente patrimonio para comprarlo…y esos no abundan.

Así que el alcalde de Trieste lleva años preguntando en voz alta quién va a pagar los 30.000 euros diarios que les está costando mantener el Sailing Yacht A a flote. Según el portal especializado, Megayacht News el yate seguirá en Trieste y los costes de mantenimiento los seguirá cubriendo el erario italiano.
El pleito puede tardar meses, o años, en resolverse. Si finalmente la justicia italiana resuelve que se deben levantar las sanciones contra el Sailing Yacht A, el millonario ruso podrá volver a navegar en él e Italia le habrá pagado cuatro años de mantenimiento gratis.
En Xataka | Ya sabíamos que los superyates eran mansiones flotantes: el de Roman Abramovich es una fortaleza con escudo antimisiles
Imagen | Flickr (Paul Fenton, adrianovero, ), Wikimedia Commons (Máximo Mármur)

– La noticia

Un millonario ruso ha demandado a Italia por la incautación de su superyate: si gana, a los italianos les habrá salido a pagar

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Rubén Andrés

.   

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *