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Fernando Alonso aparca el Aston Martin y se pasea con un Mercedes de 10 millones de euros

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Fernando Alonso ha dado una nueva muestra de su pasión por los coches al pasearse por Mónaco con un deportivo de los que es muy difícil llegar a ver un solo ejemplar en vivo porque hay poquísimos y porque cuesta como una mansión en Beverly Hills. Se trata de un Mercedes CLK GTR, un coche que fue diseñado a finales de los años 90 para arrasar en las pistas de la categoría GT1, que exigía la fabricación de un número de unidades de calle para ser homologado. En concreto, solo se fabricaron 25 unidades entre 1998 y 1999, divididas en 20 cupés y 5 roadsters.

 El asturiano ha sido visto conduciendo por Mónaco un Mercedes CLK-GTR de los años 90, un auténtico coche de Le Mans con matrícula que, en este caso, está personalizada.   

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Fernando Alonso ha dado una nueva muestra de su pasión por los coches al pasearse por Mónaco con un deportivo de los que es muy difícil llegar a ver un solo ejemplar en vivo porque hay poquísimos y porque cuesta como una mansión en Beverly Hills. Se trata de un Mercedes CLK GTR, un coche que fue diseñado a finales de los años 90 para arrasar en las pistas de la categoría GT1, que exigía la fabricación de un número de unidades de calle para ser homologado. En concreto, solo se fabricaron 25 unidades entre 1998 y 1999, divididas en 20 cupés y 5 roadsters.

El CLK GTR equipa un motor V12 de 6,9 litros desarrollado por AMG que entrega 612 CV. Puede acelerar de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 320 km/h. En los circuitos fue un dominador total, conquistando el campeonato FIA GT frente a rivales legendarios como el Porsche 911 GT1 y el McLaren F1 GTR, que vivieron la época dorada de los GT1 antes de que la categoría desapareciera en 1999.

Alonso, posando junto a su coche en el lugar en el que va a ser exhibido.
Alonso, posando junto a su coche en el lugar en el que va a ser exhibido.@fernandoalo_oficial

Cuando salió al mercado en 1998 costaba alrededor de 1,4 millones de euros antes de impuestos, lo que lo convirtió en el coche de producción más caro del mundo en aquel momento. Pero hicieron bien quienes pudieron comprarlo en su día, porque hoy en día su valor se ha disparado debido a su escasez y legado histórico. En las subastas más recientes, estas joyas han alcanzado cifras que rondan los 10 millones de euros, dependiendo del estado de la unidad. Incluso se han registrado ventas de versiones Roadster por encima de esta cifra.

Un detalle curioso es que el coche luce la matrícula 1414, cuando sabemos que el 14 es el número fetiche del asturiano. En Mónaco, si compras un coche con más de 25 años puedes registrarlo como histórico y hacer que lleve la letra X seguida de tres números. Pero también puedes renunciar a ello, que al parecer es lo que ha hecho Fernando, abriendo la posibilidad a que puedas elegir el número que quieras, como al parecer ha hecho Alonso. 

Si lo ha sacado a pasear es, entre otras cosas, porque lo ha cedido a una exhibición que comenzará el 22 de junio en Mónaco, y en la que seguro que su coche es una de las unidades más importantes.

 

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