Nueva York, sede de la gran final del 19 de julio, vivirá su primer partido del FIFA World Cup 2026 con un duelo de alto calibre: el siempre favorito Brasil se enfrentará a Marruecos. El encuentro tiene un peso especial, ya que enfrenta a una potencia histórica contra la selección marroquí que hizo historia en la última edición al convertirse en la primera nación africana en llegar a semifinales.
Es solo la segunda vez que ambos equipos se ven las caras en un Mundial: Brasil ganó 3-0 en Francia 1998, aunque Marruecos se vengó en un amistoso de 2023 con un triunfo 2-1. Para la Canarinha, regresar a suelo estadounidense trae nostalgia, pues fue aquí en 1994 donde levantaron su cuarto título mundial tras una dramática tanda de penales ante Italia. En ese mismo torneo, Marruecos tuvo un papel discreto, perdiendo sus tres partidos de grupo.
Muchos críticos consideran que este plantel brasileño es uno de los menos talentosos de su rica historia, especialmente por sus recientes resultados: desde que ganaron su quinto título en 2002, han sufrido cuatro eliminaciones en cuartos de final y una dolorosa semifinal como locales en 2014. Sin embargo, cuando se trata de partidos inaugurales, Brasil es cualquier cosa menos "underdog".
La Canarinha mantiene una racha invicta de 92 años en los debuts de Mundial: su última derrota en un juego inaugural fue un 1-3 ante España en 1934. En los 20 partidos de apertura desde entonces, han sido casi imbatibles: 17 victorias y 3 empates, con 47 goles a favor y solo 14 en contra.
Para ponerlo en perspectiva, el siguiente equipo más cercano es México, que actualmente tiene una racha de 8 partidos sin perder en debuts, tras su victoria 2-0 ante Sudáfrica en 2026.
El entrenador Carlo Ancelotti enfrenta una tarea histórica que muchos consideran "imposible": ningún país en las 22 ediciones del Mundial ha ganado el título bajo la dirección de un técnico extranjero. Liderados por superestrellas mundiales como Vinícius Jr., Raphinha, Casemiro y Gabriel Magalhães, la Seleção buscará asegurar el primer lugar de su grupo para tener un camino favorable en la fase eliminatoria.
Tras este exigente debut ante Marruecos, Brasil viajará a Filadelfia para enfrentar a Haití y cerrará la fase de grupos en Miami contra Escocia. Con la mirada del mundo puesta en el gran favorito, la presión sobre Ancelotti es enorme: romper la "maldición" de los entrenadores extranjeros y devolver a Brasil a la cima del fútbol mundial.
