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Las “dirty soda” ganan popularidad en Estados Unidos y expertos alertan por su exceso de azúcar

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Las dirty soda avanzaron en Estados Unidos durante el verano de 2026 y encendieron alertas de salud pública por su contenido de azúcar, calorías y aditivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance de las bebidas conocidas como “dirty soda” (refrescos combinados con jarabes saborizados, cremas y jugos de frutas) en Estados Unidos durante el verano ha generado advertencias de expertos en salud pública y organismos internacionales sobre su alto contenido de azúcar, calorías y aditivos. Este fenómeno afecta especialmente a adolescentes y adultos jóvenes y se intensificó en junio de 2026, cuando especialistas y entidades oficiales señalaron los riesgos metabólicos de su consumo frecuente. La preocupación se centra en el consumo masivo de estas bebidas, que superan ampliamente los límites diarios recomendados de azúcar y calorías, según reportes de Fox News y fuentes oficiales.

De acuerdo con datos de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), una sola porción de “dirty soda” puede aportar entre 250 y 400 calorías, y contener entre 55 y 70 gramos de azúcar añadida. Estas cifras duplican o triplican los valores diarios recomendados y se han vinculado a un aumento del riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, según informes citados por Yahoo Health y Consumer Reports.

El origen de las “dirty soda” se atribuye a la cadena Swig, fundada en Utah en 2010, en un contexto donde parte de la población buscaba alternativas sin cafeína ni alcohol, en particular entre los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints). Desde entonces, la tendencia se expandió en todo el país y fue adoptada por cadenas de comida rápida como McDonald’s, Taco Bell, Sonic y Dunkin, así como por marcas internacionales con lanzamientos como Coca-Cola Cherry Float y Dirty Mountain Dew Cream Soda.

¿Qué es una “dirty soda” y por qué preocupa a las autoridades sanitarias?

Según la OMS y la AHA, el principal riesgo de las “dirty soda” se encuentra en la suma de azúcares simples y grasas saturadas que incorporan sus ingredientes adicionales. Una sola bebida puede contener hasta 186 gramos de azúcar, como ocurre con una versión lanzada por la cadena Crumbl, el equivalente a consumir alrededor de 19 donas tipo Krispy Kreme, según cálculos difundidos por el médico Mark Hyman en redes sociales y reproducidos por Yahoo Health.

La OMS recomienda limitar el consumo de azúcares libres (free sugars) –incluidos los presentes en bebidas azucaradas– a menos del 10% de la ingesta calórica diaria total. Para un adulto promedio que consume 2.000 calorías diarias, esto significa no superar los 50 gramos de azúcar libre. Por su parte, la AHA aconseja límites aún menores: 25 gramos diarios para mujeres y 36 gramos para hombres.

El exceso de azúcar en estas bebidas puede producir aumentos rápidos de glucosa en sangre, seguidos de caídas abruptas, lo que incrementa la sensación de hambre, fatiga y la demanda de insulina, elevando el riesgo de resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2, según la nutricionista Erin Palinski-Wade en diálogo con Fox News.

Una porción de dirty soda puede aportar entre 250 y 400 calorías y entre 55 y 70 gramos de azúcar añadida, según la AHA y la OMS. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué dicen la OMS, la FDA y la AHA sobre el consumo de bebidas azucaradas?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que reducir el consumo de productos con azúcares añadidos es una prioridad para disminuir la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles. En sus guías sobre alimentación saludable, la organización destaca que “las bebidas con azúcares añadidos constituyen uno de los factores de riesgo más fácilmente modificables para evitar complicaciones metabólicas y cardiovasculares”.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (Food and Drug Administration, FDA) inició revisiones sobre la seguridad de aditivos y colorantes presentes en refrescos y alimentos ultraprocesados. En sus comunicados más recientes, la FDA señala que muchos de los límites actuales para aditivos no han sido actualizados en décadas, por lo que se encuentra revisando sustancias como el colorante Rojo 40 (Red 40) y el edulcorante aspartame.

Por su parte, la AHA advierte que el consumo excesivo de bebidas azucaradas se asocia a un mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiometabólicas. “El consumo regular de bebidas con alto contenido de azúcar puede condicionar al cerebro a buscar descargas repetidas de dopamina y endorfinas, lo que aumenta el riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo a largo plazo”, advirtió el médico Marc Siegel en declaraciones reproducidas por Fox News.

¿Cuáles son los principales riesgos detectados por las autoridades y en estudios recientes?

De acuerdo con análisis de Consumer Reports y la plataforma Yuka, uno de cada cuatro productos ultraprocesados analizados en Estados Unidos contiene niveles de aditivos que exceden los límites diarios de seguridad fijados por agencias sanitarias estadounidenses y europeas. En particular, las “dirty soda” destacan por su alta concentración de azúcar y grasas saturadas, así como la presencia de aditivos como colorantes y edulcorantes artificiales.

Entre los riesgos señalados por la AHA y la OMS figuran:

  • Mayor incidencia de obesidad y sobrepeso en todas las edades.
  • Incremento en el riesgo de diabetes tipo 2 por el consumo regular de grandes cantidades de azúcar.
  • Aumento de la prevalencia de enfermedades cardiovasculares y muerte prematura.
  • Desarrollo de hígado graso no alcohólico y alteraciones en los lípidos sanguíneos.
  • Potencial adictivo debido a la estimulación constante del sistema de recompensa cerebral.

“La combinación de azúcar de rápida absorción y grasas saturadas puede provocar variaciones marcadas en la glucemia y aumentar la demanda de insulina”, explicó la nutricionista Palinski-Wade en declaraciones recogidas por Yahoo Health.

El médico de emergencias Kenneth J. Perry agregó que “cada bebida azucarada adicional en la dieta diaria incrementa el riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares”, según lo citado por Fox News.

La tendencia de las dirty soda surgió con la cadena Swig en Utah en 2010 y luego se expandió a cadenas como McDonald’s, Taco Bell, Sonic y Dunkin. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué diferencias existen entre la regulación de aditivos y azúcares en Estados Unidos y Europa?

La brecha entre las regulaciones para aditivos y azúcares en Estados Unidos y la Unión Europea fue resaltada en informes de Consumer Reports. En Estados Unidos, muchos productos contienen niveles de aditivos –como el colorante Rojo 40 (Red 40)– que exceden los estándares europeos. Este colorante, por ejemplo, está restringido en Europa por sus posibles efectos adversos en la salud infantil, mientras que el aspartame ha sido objeto de revisión y advertencias.

La FDA reconoce que algunos de estos límites no se modifican desde hace décadas. En contraste, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety Authority, EFSA) revisa periódicamente la seguridad de los aditivos y ha prohibido varios de ellos en función de la evidencia científica más reciente.

“En Estados Unidos, la vía regulatoria conocida como ‘Generalmente Reconocido como Seguro’ (Generally Recognized As Safe, GRAS) permite a los fabricantes introducir nuevas sustancias sin revisión independiente de la FDA o, en algunos casos, sin notificar a la agencia”, advirtió Consumer Reports en su último informe.

¿Qué alternativas proponen las autoridades y especialistas en nutrición?

Las autoridades sanitarias y expertos recomiendan restringir el consumo de “dirty soda” a ocasiones excepcionales y en cantidades pequeñas. Como alternativa, proponen elegir agua sin azúcar o bebidas elaboradas con base de agua con gas y sin aditivos calóricos, según la AHA y la OMS.

La dietista Tanya Freirich, en declaraciones reproducidas por Fox News, aconsejó “preferir mezclas con base de agua con gas y limitar al máximo los ingredientes ricos en azúcar y grasas saturadas”. Además, reiteró la importancia de no sustituir comidas o bebidas nutritivas por opciones ultraprocesadas.

El consumo frecuente de bebidas azucaradas como las dirty soda puede elevar el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e hígado graso no alcohólico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué impacto tiene este fenómeno en la salud pública y qué se anticipa?

El crecimiento de las “dirty soda” plantea un desafío para la salud pública, especialmente en poblaciones jóvenes y en lugares donde la oferta de bebidas ultraprocesadas supera la de opciones saludables. Según la OMS y la FDA, se prevé un incremento de campañas informativas y posibles regulaciones sobre el etiquetado y la publicidad de estas bebidas en los próximos años.

Las instituciones sanitarias enfatizan que el principal impacto es el aumento del riesgo de enfermedades crónicas, lo que podría presionar aún más los sistemas de salud y elevar los costos asociados al tratamiento de patologías metabólicas. El seguimiento de la OMS y la FDA sobre aditivos, colorantes y límites de azúcar en alimentos y bebidas sugiere que podrían implementarse nuevas regulaciones o campañas de educación alimentaria. Mientras tanto, la AHA sigue recomendando mantener al mínimo el consumo de bebidas azucaradas para reducir la carga de enfermedades crónicas.

 La combinación de refrescos, jarabes saborizados y cremas se ha convertido en una tendencia entre adolescentes y adultos jóvenes, mientras especialistas alertan sobre su elevado aporte calórico y su posible relación con enfermedades metabólicas y cardiovasculares     

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