EEUU
San Diego revoluciona el mapa hídrico del oeste de Estados Unidos: ahora vende agua en plena crisis del río Colorado

San Diego, durante décadas una de las ciudades más dependientes del río Colorado, dispone ahora de un excedente de agua.
El nuevo escenario permite a la ciudad explorar la opción de liberar parte de sus reservas almacenadas en el lago Mead en favor de otras urbes del suroeste estadounidense.
El cambio responde a una estrategia que combina reciclaje, conservación urbana y agrícola y el aporte de una planta desalinizadora que desde 2015 alteró el panorama hídrico local, según NPR.

Un acuerdo inédito en el suroeste
Organismos como la Southern Nevada Water Authority, el Central Arizona Project y otras agencias estatales firmaron un memorando de entendimiento para analizar la adquisición de agua a San Diego.
Se trata de una transferencia interestatal sin antecedentes en la región, que los firmantes buscan incorporar a las nuevas reglas de gestión del río Colorado.
San Diego recibe, incluso en los mejores años, apenas 20,3 centímetros (8 pulgadas) de lluvia. Situada a unas tres horas por carretera del río Colorado y al final de su red de abastecimiento, la ciudad enfrentó en el pasado faltantes críticos de agua. Hoy, cuenta con un superávit que resulta atractivo para otros estados y municipios en condiciones de escasez.
Cómo funciona el intercambio de agua
El plan no implica construir ductos ni transportar el agua físicamente a otros estados. El mecanismo consiste en que la San Diego County Water Authority consuma una mayor proporción de agua desalinizada y, a cambio, ceda su cuota de agua del río Colorado almacenada en el lago Mead, para que otras ciudades puedan usarla. La propuesta requiere la aprobación del Department of the Interior.
En la estatal Carlsbad State Beach, al norte de la ciudad, se bombean cerca de 100 millones de galones diarios de agua de mar a través de grava y arena, que luego se tratan mediante ósmosis inversa en la planta desalinizadora Claude “Bud” Lewis Carlsbad.
De ese volumen, aproximadamente 50 millones de galones diarios se convierten en agua potable. Desde su puesta en marcha en 2015, la instalación aporta entre 7% y 10% del suministro hídrico regional. Actualmente, este recurso no resulta esencial para cubrir el consumo inmediato de la ciudad.
La autoridad hídrica local sostiene que es la única en la región que incorpora agua nueva al sistema, en lugar de realizar intercambios entre recursos existentes. El objetivo es gestionar el sistema de manera diferente, aportando soluciones ante la crisis hídrica del oeste de Estados Unidos.

Costos, límites y desafíos ambientales
El proceso de desalinización es intensivo en consumo de energía y encarece notablemente el precio del agua. El agua producida en la planta de San Diego cuesta entre cinco y diez veces más que el agua proveniente del río Colorado. Además, el costo se traslada a las facturas locales, que aumentaron pese a la reducción en el consumo general, de acuerdo con voces citadas por NPR.
Desde organizaciones ambientalistas como San Diego Coastkeeper, advierten que la desalinización no constituye una solución definitiva para la crisis de la cuenca del Colorado. El aporte de la planta de Carlsbad representa una proporción mínima frente a las necesidades de toda la región. La conservación agrícola y el reciclaje urbano aparecen como estrategias más eficaces para evitar el desabastecimiento.
En este contexto, la posibilidad de vender el excedente de agua desalinizada surge como una alternativa para compensar la inversión realizada y aliviar el peso económico sobre los consumidores locales.
Esquema del intercambio
- No implica nuevas infraestructuras físicas para transportar agua.
- La transferencia se apoya en la contabilidad de derechos de agua.
- El acuerdo busca liberar recursos del río Colorado para ciudades con mayor necesidad.

Embalses críticos y cooperación regional
La presión sobre el sistema del río Colorado se intensifica. Los embalses Mead y Powell, los más grandes del país, registran niveles tan bajos que podrían dejar de generar energía hidroeléctrica. Proyecciones federales advierten sobre la posibilidad de alcanzar el punto denominado deadpool en la represa Hoover, donde las turbinas quedarían fuera de servicio.
A pesar de que ciudades como Las Vegas no requieren de inmediato el agua de San Diego, autoridades del sector hídrico se muestran dispuestas a invertir en proyectos que permitan dejar más agua en el lago Mead para beneficio del sistema en su conjunto. En un escenario de sequía prolongada, la cooperación regional se convierte en un factor clave para la gestión de los recursos.
Las condiciones climáticas agravan el problema: las Montañas Rocosas atravesaron el invierno más cálido y seco desde que existen registros, lo que reduce el caudal disponible para el suroeste estadounidense. Por eso, agencias estatales consideran que incluso un recurso más costoso, como el agua desalinizada, puede ser valioso si ayuda a preservar el nivel de los grandes embalses y evitar restricciones más severas.
La mayor ciudad costera de California negocia ceder derechos de agua del lago Mead a otras ciudades del suroeste, apoyada en la desalinización y nuevas estrategias de gestión ante la sequía
