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Se propaga una preocupante variante del COVID-19 conocida como “Cicada” en al menos 25 estados de EEUU

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La variante BA.3.2 de COVID-19, conocida como 'Cicada', se detecta en aguas residuales de al menos 25 estados de EE.UU., según los CDC. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La propagación de la variante BA.3.2 de COVID-19, apodada “Cicada”, ocurre en un contexto de recortes presupuestarios que afectan la vigilancia epidemiológica por aguas residuales en Estados Unidos, conforme a datos oficiales y reportes institucionales recientes. Esta situación influye en la capacidad de respuesta de autoridades sanitarias y afecta a la población de al menos 25 estados, en los que se ha detectado la presencia del virus en sistemas de monitoreo, mientras especialistas alertan sobre los riesgos de reducir la infraestructura para la detección temprana de brotes.

De acuerdo con información del National Wastewater Surveillance System (NWSS) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la identificación de la variante BA.3.2 en muestras de aguas residuales de estados como California, Nueva York, Texas y Florida fue posible gracias a la red nacional de vigilancia implementada desde 2020. El recorte presupuestario, que disminuye la financiación de aproximadamente 125 millones de dólares a 25 millones, forma parte del plan presentado por el presidente Donald Trump. Este ajuste presupuestario ha generado preocupación en sociedades científicas y expertos en salud pública, según confirmó Newsweek y otras fuentes institucionales, incluidas declaraciones oficiales de los CDC y cartas enviadas al Congreso por la American Society for Microbiology.

El sistema de monitoreo por aguas residuales surgió con el inicio de la pandemia de COVID-19 bajo la Ley CARES, con el objetivo de anticipar la circulación de patógenos respiratorios antes de la confirmación clínica. Esta tecnología ha permitido a los servicios de salud reaccionar ante variantes como “Cicada”, en un escenario donde la vigilancia enfrenta desafíos presupuestarios y de cobertura, de acuerdo con los reportes del NWSS y de la plataforma académica WastewaterSCAN.

¿Qué es la variante “Cicada” de COVID-19 y dónde se ha detectado?

La variante BA.3.2, denominada “Cicada”, corresponde a un sublinaje de Ómicron caracterizado por un alto número de mutaciones. Según el sitio Ground News y los datos oficiales de los CDC, Cicada ha sido encontrada en muestras de aguas residuales de al menos 25 estados de Estados Unidos y en 23 países. El apodo hace referencia a su aparición inicial en 2024, posterior desaparición y reaparición reciente.

El rastreo de la variante se realiza principalmente a través del sistema NWSS y de proyectos universitarios como WastewaterSCAN, dirigido por la Universidad de Stanford y la Universidad de Emory. Los datos muestran que, aunque la concentración nacional de SARS-CoV-2 en aguas residuales se mantiene baja, la presencia de BA.3.2 se monitorea de forma continua en las jurisdicciones afectadas. Esta vigilancia ha permitido a las autoridades identificar la propagación antes de que aumenten los diagnósticos clínicos.

La red nacional NWSS permite identificar la propagación temprana de variantes como 'Cicada' antes de que se registren aumentos en diagnósticos clínicos. (Imagen ilustrativa Infobae)

¿Cuáles son los síntomas y riesgos de la variante BA.3.2 “Cicada”?

Los síntomas asociados a BA.3.2 “Cicada” no difieren sustancialmente de los de otras variantes de COVID-19. De acuerdo con los CDC y el National Foundation for Infectious Diseases, las personas infectadas pueden presentar tos, fiebre, dolor de garganta, congestión, dificultad para respirar y pérdida de olfato o gusto. No hay datos que indiquen que la variante cause síntomas más graves, aunque sí se ha observado que puede evadir en parte la inmunidad generada por infecciones previas o por vacunas.

El profesor Marc Johnson de la University of Missouri School of Medicine explicó que “la variante tiene una alta capacidad de mutación, por lo que podría convertirse en dominante si desarrolla mayor capacidad de transmisión”. Por su parte, el doctor Robert H. Hopkins Jr. confirmó que “no existen pruebas de que Cicada sea más severa que otras variantes”, según declaraciones recogidas por Ground News.

¿Por qué se recorta el presupuesto del monitoreo en aguas residuales en Estados Unidos?

El presupuesto del National Wastewater Surveillance System (NWSS) enfrenta un recorte sustancial, pasando de unos 125 millones de dólares al año a 25 millones, conforme a la propuesta presupuestaria de la administración de Donald Trump. Este ajuste fue documentado en cartas oficiales de la American Society for Microbiology y en informes institucionales publicados por los CDC.

El recorte implica que muchos sitios de monitoreo dejarán de recibir fondos, lo que podría limitar la vigilancia a solo unos pocos estados y restringir el rastreo a patógenos epidémicos estacionales, como influenza, RSV y COVID-19, según el presidente del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Syracuse, Dave Larsen. La American Society for Microbiology advirtió en una carta al Senado que “sin fondos adicionales, la agencia no podrá sostener el programa nacional de vigilancia más allá del 30 de septiembre de 2026”.

Expertos en salud pública advierten que reducir la infraestructura de monitoreo por aguas residuales pone en riesgo la detección oportuna de brotes epidémicos.. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué impacto tiene la reducción del monitoreo sobre la salud pública?

La disminución del financiamiento afecta la capacidad del sistema para detectar brotes de enfermedades infecciosas antes de que se confirmen clínicamente. El programa NWSS, que opera desde 2020, permite anticipar tendencias de circulación viral y planificar respuestas sanitarias. Los CDC detallan que “la vigilancia en aguas residuales permitió detectar infecciones de sarampión semanas antes de su confirmación clínica, facilitando la respuesta temprana”. Además, los datos generados ayudan a identificar zonas de riesgo y optimizar el uso de recursos.

De acuerdo con Newsweek, expertos como la profesora Rachel Noble, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, sostienen que “el costo de tratar a individuos durante un brote es mucho mayor que el de la vigilancia preventiva por aguas residuales”. El profesor Andrew Pekosz, de la Universidad Johns Hopkins, subrayó que “la vigilancia en aguas residuales es eficiente porque permite muestrear a miles de personas con pocas muestras”.

¿Cómo funciona el sistema de monitoreo por aguas residuales y qué se rastrea?

El programa NWSS supervisa más de 1.000 sitios en todo Estados Unidos, recolectando y analizando muestras para detectar la presencia de virus respiratorios, incluidos COVID-19, influenza, RSV y sarampión, entre otros. La tecnología permite medir la concentración de material genético viral en las aguas residuales, lo cual ofrece una estimación anticipada de la circulación viral en la comunidad.

Según los CDC, los datos del sistema se actualizan mensualmente y se publican a través de plataformas como WastewaterSCAN y Biobot Analytics, que colaboran con centros académicos y autoridades locales. El monitoreo ha sido respaldado por fondos federales asignados a través de la Ley CARES y por acuerdos de cooperación sanitaria.

La continuidad del monitoreo de enfermedades como COVID-19 en EE.UU. dependerá de decisiones legislativas y la cooperación institucional para asegurar recursos sostenidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué dicen las autoridades y asociaciones sobre la situación actual?

La American Society for Microbiology y el colectivo The People’s CDC han exhortado al Congreso a restablecer la financiación completa del sistema, señalando que la pérdida de vigilancia nacional pondría en riesgo la capacidad de respuesta ante nuevas amenazas sanitarias. Hasta el 3 de junio de 2026, más de 2.880 cartas han sido enviadas por ciudadanos a los legisladores a través del sitio Action Network, solicitando que se mantenga la cobertura y se evite la reducción de la infraestructura epidemiológica.

En declaraciones recogidas por Newsweek, la profesora Amy Pruden-Bagchi, de la Virginia Tech University, afirmó que “un recorte tan drástico socava las inversiones realizadas desde la pandemia y podría resultar más costoso a largo plazo”. El profesor Larsen agregó que “la vigilancia permite responder a brotes de enfermedades emergentes como hantavirus, ébola o polio, y perderla limitaría la respuesta nacional”.

¿Qué se puede esperar para el monitoreo de COVID-19 y otras enfermedades en EE.UU.?

En el escenario actual, la vigilancia de variantes como BA.3.2 “Cicada” se mantiene activa en las jurisdicciones donde se ha detectado la circulación viral. Según el análisis publicado en The Sick Times, los niveles de SARS-CoV-2 en aguas residuales permanecen bajos a nivel nacional, aunque la situación es dinámica y requiere seguimiento constante.

El futuro del sistema de vigilancia dependerá de las decisiones legislativas y del compromiso institucional para asegurar el financiamiento. Autoridades sanitarias y asociaciones científicas continúan enfatizando la necesidad de mantener y fortalecer el monitoreo epidemiológico para anticipar y controlar brotes de enfermedades infecciosas. Mientras tanto, la población y los profesionales de la salud deberán adaptarse a los posibles cambios en la cobertura y la disponibilidad de datos.

 La detección se realizó mediante análisis de aguas residuales, una herramienta que permite identificar la circulación viral antes de que aumenten los casos confirmados     

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