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La sorprendente cumbre militar en Guantánamo avanza la 'cámara lenta' de Washington para Cuba

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La reunión se da en el momento más crítico de la relación entre los dos países desde la histórica Crisis de los Misiles del siglo pasado Leer La reunión se da en el momento más crítico de la relación entre los dos países desde la histórica Crisis de los Misiles del siglo pasado Leer   

"Por acuerdo de ambas partes". Así ha vendido el régimen cubano la inédita cumbre del viernes en la base de Guantánamo entre el jefe del Comando Sur estadounidense y el hombre fuerte de Raúl Castro en el ejército revolucionario, de la que no se conocen antecedentes a semejante nivel y que se produce en medio de la máxima presión de Washington contra el régimen castrista.

Primero fue la cuenta en redes sociales del Comando Sur y después la del Ministerio cubano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar), con el consiguiente rebote en el Granma, boletín oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), con varias fotografías para inmortalizar el momento. En todas ellas destacaban dos antagonistas de primer orden: el general Francis L. Donovan, jefe militar del Comando Sur, y el general cubano Roberto Legrá Sotolongo, viceministro de las Fuerzas Armadas y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias desde 2021.

Para EEUU se trató de un "breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa" y de una "evaluación de seguridad perimetral de la base naval y la protección de fuerzas, la seguridad de los miembros del servicio y sus familias, (así como) la preparación operativa con funcionarios de la base".

La mítica base naval de Guantánamo se encuentra en el extremo oriente del territorio cubano, en manos estadounidenses desde principios del siglo XX gracias a la Enmienda Platt. En la actualidad es un "un centro operativo y logístico vital que apoya los esfuerzos militares de EEUU para contrarrestar amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio", según Washington. Pero en lo que va de siglo se hizo mundialmente famosa al convertirse en centro de detención de sospechosos de terrorismo tras los atentados del 11-S, con torturas y tratos inhumanos denunciados por los organismos internacionales. Como si no fuera bastante con los centros de reclusión del castrismo en la isla, que cuentan hoy con más de 1.200 presos políticos en condiciones inhumanas.

La importancia de la cumbre no sólo se mide por lo excepcional del asunto, el traslado físico a la propia isla de la doctrina Donroe, actualización de la Doctrina Monroe por Donald Trump, que ha convertido de nuevo a las Américas, y en especial al Caribe, en el epicentro de su política expansionista. También por sus protagonistas. El general Donovan dirigió los ejercicios militares estadounidenses del sábado pasado en Caracas, cuando dos aeronaves de grandes dimensiones y un contingente de marines aterrizaron en la embajada de EEUU muy cerca del corazón capitalino en otro ejercicio de autoridad inédito en el país que hasta enero pasaba por ser un fortín del antiimperialismo.

Es el mismo general que el viernes ordenó otro bombardeo en el Pacífico contra supuestas narcolanchas, el tercero en lo que va de semana, lo que provocó la muerte de "tres narcoterroristas masculinos", según el propio Comando Sur. De esta forma la Operación Lanza del Sur, puesta en marcha en septiembre de 2025, se ha cobrado la vida de cerca de 200 personas.

Según la última filtración de Axios, convertida en una especie de portavoz extraoficial del Departamento de Estado, Washington apuesta por cocinar "a cámara lenta" al régimen cubano y agotar las herramientas ya experimentadas con Caracas. La cumbre de Guantánamo corroboraría esta apuesta estratégica.

En el lado cubano no hay interlocutor militar más poderoso que el general Legrá Sotolongo, que además de sus cargos en el Ejército forma parte del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), el "órgano rector" de la sociedad caribeña. El hombre de confianza de Raúl está sancionado por EEUU y forma parte de la lista negra del Departamento del Tesoro, al considerársele uno de los jefes del plan terror que se puso en marcha tras la rebelión popular del 11-J de 2021.

La reunión se da en el momento más crítico de la relación entre los dos países desde la histórica Crisis de los Misiles del siglo pasado, la segunda gran sorpresa en apenas unos días. A mediados de este mes, John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), apareció de forma repentina en La Habana para entrevistarse con sus homólogos del G2 cubano y, sobre todo, con el hombre elegido por Raúl para las negociaciones entre bambalinas: su nieto favorito, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien también ejerce como su jefe de escoltas.

El famoso Cangrejo sabe de primera mano que el gobierno de Donald Trump exige la salida de sus principales dirigentes, comenzando por su abuelo y por el presidente Miguel Díaz-Canel, imprescindible para poner en marcha medidas económicas urgentes que impedirían una acción militar en la isla, como ya sucediera en Venezuela con la extracción de Nicolás Maduro.

El paralelismo con la situación que precedió en Venezuela a la captura del dictador Nicolás Maduro es tan evidente que el líder de la revolución ha sido imputado por cuatro cargos de asesinato. Fiscales federales le acusan de ordenar hace tres décadas el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos Al Rescate, que apoyaba a los balseros que escapaban de la isla en la gran crisis del Periodo Especial.

 

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