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Washington refuerza el eje asiático mientras endurece sus críticas a Europa

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Peter Hegseth, secretario de Defensa de EEUU, rebaja el tono con China y pone a los aliados asiáticos como ejemplo: "Europa debería tomar nota" Leer Peter Hegseth, secretario de Defensa de EEUU, rebaja el tono con China y pone a los aliados asiáticos como ejemplo: "Europa debería tomar nota" Leer   

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, apareció el sábado por el principal foro de seguridad de Asia repartiendo elogios hacia los aliados asiáticos por aumentar su gasto militar y reforzar sus capacidades defensivas. En cambio, reservó sus críticas más duras para Europa, a cuyos socios de la OTAN volvió a acusar de no asumir su propia seguridad.

"Europa debería tomar nota", lanzó Hegseth desde la tribuna del Diálogo Shangri-La de Singapur, donde este fin de semana se reúnen ministros de Defensa, jefes militares y responsables políticos de 44 países. El jefe del Pentágono puso como ejemplo a países como Japón y Corea del Sur, que han incrementado significativamente sus presupuestos militares en los últimos años, y advirtió de que los aliados que no contribuyan suficientemente a la defensa colectiva se enfrentarán a "un cambio radical" en la relación con Washington.

"Durante demasiado tiempo, las amables súplicas a nuestros aliados europeos para que invirtieran más en su propia defensa cayeron en saco roto", afirmó Hegseth. La reprimenda llega cuando los miembros de la OTAN afrontan una creciente presión de la Administración de Donald Trump para elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB, un objetivo que muchos gobiernos europeos consideran extremadamente difícil de alcanzar a corto plazo.

Frente a Europa, Hegseth presentó a Asia como el modelo que Washington quiere ver replicado. Destacó especialmente el fortalecimiento de las alianzas regionales impulsadas por EEUU. "Washington dará prioridad a aquellos socios que inviertan seriamente en Defensa mediante ventas aceleradas de armamento, una cooperación industrial más profunda y un mayor intercambio de Inteligencia", añadió.

Más allá del mensaje dirigido a los aliados, la intervención de Hegseth también dejó otra novedad significativa: un tono más moderado hacia China. Dos semanas después de la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín, el secretario de Defensa evitó la retórica agresiva que había caracterizado anteriores intervenciones.

Aunque advirtió sobre el creciente poder militar chino (afirmó que existe una "justificada alarma" en la región "con respecto al histórico rearme militar de China") y reafirmó el compromiso estadounidense con la seguridad del Indo-Pacífico, prescindió de algunas de las referencias más sensibles que habían marcado su discurso en anteriores ediciones del foro.

Taiwán, habitual protagonista de las advertencias estadounidenses a Pekín, desapareció completamente de su intervención principal. Evitó aclarar si la Casa Blanca seguirá adelante con un paquete de venta de armas valorado en 14.000 millones de dólares para la isla, limitándose a señalar que cualquier decisión dependerá directamente de Trump y del estado de las relaciones con Pekín, que calificó como las "mejores en muchos años".

La diferencia en el asunto de Taiwán resulta notable respecto al año pasado, cuando Hegseth aseguró desde el mismo escenario que "la amenaza que representa China es real" y recordó que el presidente Xi Jinping había ordenado al Ejército Popular de Liberación (EPL) estar preparado para una posible operación militar contra la isla autónoma antes de 2027. Esta vez optó por un lenguaje mucho más contenido. "No afrontamos este desafío con una confrontación innecesaria, sino con una postura de fuerza mesurada y deliberada", afirmó.

Tampoco hizo referencias al disputado Mar de China Meridional, escenario de las crecientes tensiones entre China y varios países del Sudeste Asiático, especialmente Filipinas.

El contexto regional sigue siendo especialmente sensible. Las disputas territoriales en el Mar de China Meridional continúan generando fricciones constantes entre Pekín y varios países de sus vecinos asiáticos, mientras que Japón acelera un histórico rearme militar y profundiza sus vínculos de defensa con otras naciones aliadas de EEUU como Australia y Nueva Zelanda.

En este escenario, el Diálogo Shangri-La se ha consolidado como el principal escaparate de la seguridad asiática. A menudo comparado con la Conferencia de Seguridad de Múnich para Asia, el foro se ha convertido en el principal espacio donde EEUU, China y sus aliados exponen públicamente sus posiciones estratégicas. A menudo, este evento ha funcionado como como termómetro de las relaciones entre las dos grandes superpotencias.

La ausencia de China en el escenario principal del foro volvió a ser uno de los temas de conversación en el hotel donde se celebra la cumbre. Por segundo año consecutivo, Pekín decidió no enviar a su ministro de Defensa y optó por una representación de perfil más bajo encabezada por una delegación de la Universidad de Defensa Nacional del EPL.

Con la falta de voces autorizadas del gigante asiático, todos los focos apuntaron hacia Hegseth, que sí dejó claro que su país mantiene intacta su estrategia para contener una posible expansión de la influencia militar china en la región. Insistió en que Washington seguirá aplicando una política de "disuasión por negación" en la denominada Primera Cadena de Islas, el arco estratégico que se extiende desde Japón hasta Filipinas y que limita la salida de las fuerzas navales chinas hacia el Pacífico occidental.

La mayoría de analistas internacionales coinciden en que la cautela en su intervención refleja el delicado momento diplomático entre las dos mayores economías del mundo. Aunque la rivalidad estratégica sigue intacta, Washington intenta reducir su agresiva retórica tras el reciente encuentro entre Trump y Xi, sin modificar los pilares de la presencia militar estadounidense en Asia. Y el mensaje que ha calado en Singapur es que EEUU sigue decidido a reforzar su red de alianzas en la región para impedir que Pekín se convierta en la potencia dominante.

 

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