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María Corina, Delcy y Estados Unidos: comienza la carrera electoral venezolana
La oposición democrática propone negociaciones directas con el régimen que conduzcan a los comicios presidenciales Leer La oposición democrática propone negociaciones directas con el régimen que conduzcan a los comicios presidenciales Leer
Comienza la partida geopolítica y el primer movimiento viene del campo democrático. "Expresamos nuestra determinación a impulsar una negociación política seria, firme y responsable con el régimen interino para restaurar la democracia en Venezuela con el acompañamiento del Gobierno de EEUU", recoge como punto principal el Manifiesto de Panamá, documento histórico consensuado por los participantes en el cónclave opositor celebrado en el país centroamericano.
Las negociaciones a tres bandas -con el Gobierno de facto de Delcy Rodríguez y con Estados Unidos) serán "lideradas" por María Corina Machado, definida como "conductora del proceso democrático en el país". Toda una novedad, ya que la Premio Nobel de la Paz se ha mantenido al margen de otros procesos negociadores.
El turno ahora es para el Gobierno de los Rodríguez, que cree contar de su parte con el juez estadounidense de la partida, al menos durante los próximos meses. Todos los participantes saben que el principal objetivo de este movimiento es la confección de una hoja de ruta electoral, que comenzaría con el nombramiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y que acabaría con la celebración de comicios presidenciales. De momento, el CNE es el único poder del Estado en el que el régimen no ha cambiado sus fichas por someterlo a la voluntad de los hermanos Rodríguez.
El equipo negociador de la oposición democrática estará conformado por técnicos, expertos y dirigentes de la Plataforma Unitaria. Se elegirá un "responsable directo". "Nuestra meta es clara: elecciones presidenciales libres y limpias organizadas por un nuevo CNE", corroboró Juan Pablo Guanipa, principal aliado de Machado en el seno de la Plataforma Unitaria.
Todo apunta a que este proceso se convertirá en una carrera de obstáculos y de largo aliento, marcada por la actitud de Washington, muy cómodo hasta ahora con su tutela de la presidencia encargada. La agencia AP aseguró esta semana que el Gobierno de Trump ha ordenado a sus fiscales, de forma muy discreta, que, de momento, se aparquen las investigaciones contra Delcy Rodríguez en Florida.
De momento, acercamientos no oficiales ya se han producido con el hermano de la presidenta encargada, el mejor especialista en ganar tiempo que ha dado la política latinoamericana de este siglo.
El Manifiesto de Panamá también recoge la necesidad de que el chavismo reciclado de los Rodríguez libere a todos los presos políticos (entre 400 y 600, según distintas organizaciones), el retorno de los exiliados, el desmantelamiento del aparato represivo y la normalización del espacio cívico y político. En todos esos campos se han entreabierto ventanas de cambio, pero queda mucho camino por recorrer.
"Lo que viene ahora es la prueba más difícil. El manifiesto introduce, por primera vez, dos correcciones que el archivo opositor llevaba años pidiendo: una conducción con nombre propio -Machado en doble función, negociación y Gran Acuerdo- y una arquitectura institucional sostenida por dos coaliciones reales firmando como sujetos colectivos. La negociación con el régimen puede avanzar con gestos previos verificables [liberación de los presos y los otros puntos]. Si no llegan, la oposición tendrá por primera vez una negativa documentada del Rodrigato para sostener presión internacional con argumento, no con consigna", resume para EL MUNDO el analista Alfredo Yánez.
Lo acordado en Panamá no ha sorprendido en el seno de la oposición, pero llegó tras un forcejeo de una semana, en el que también participó en la distancia el político señalado por todos: José Luis Rodríguez Zapatero. Entre los más de 30 participantes en la Cumbre de Panamá figuraron dirigentes que han mantenido diálogos con el ex presidente español y con sus operadores en Caracas, dispuestos a desplazar de las negociaciones a la líder democrática o a encabezar una tercera vía más complaciente con los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, según desvelaron a EL MUNDO fuentes políticas.
De hecho, el aeropuerto caraqueño se ha convertido en estos días en la puerta de entrada para dirigentes en el exilio, incluidos algunos cuyas palabras vía WhatsApp aparecen en el auto del juez José Luis Calama.
