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Paloma Valencia, candidata a la Presidencia de Colombia: "No podemos legalizar la dictadura de Delcy Rodríguez en Venezuela"
La abogada logra unir a una parte del centro político con el 'uribismo'. De pasar a segunda vuelta de las presidenciales, tiene opciones de derrotar al 'petrismo' Leer La abogada logra unir a una parte del centro político con el 'uribismo'. De pasar a segunda vuelta de las presidenciales, tiene opciones de derrotar al 'petrismo' Leer
Paloma Valencia ha logrado unir a una parte del centro político con el uribismo y las encuestas aseguran que derrotaría a Iván Cepeda en caso de pasar a segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. La senadora, abogada de 48 años, casada y madre de una niña, siempre ha defendido con firmeza ideas conservadoras.
Escogió para su ticket electoral al respetado economista Juan Diego Oviedo, decisión que escoció a sectores del Centro Democrático por tratarse de un homosexual casado, declararse centrista y defender causas morales y políticas que el partido rechaza.
EL MUNDO habla con Valencia en la víspera de la primera ronda de las presidenciales de mañana domingo.
- ¿Cuáles serían sus prioridades en sus primeros días de Gobierno?
- El retorno a la seguridad en dos frentes: acabar con la Paz Total, el gran pacto que tiene este Gobierno con los violentos, que les ha permitido tener negocios ilícitos y tomar control del territorio. Seguridad urbana, control del microtráfico y modificaciones para procesar a quienes delinquen; en salud, volver a tener medicamentos y servicios que este Gobierno ha destruido. Y evitar que Colombia sufra un apagón y empezar a sanear las finanzas públicas.
- ¿Reduciría el número de ministerios?
- Vamos a reducir ministerios, apretar la nómina, entre otras medidas para disponer de recursos.
- ¿Incorporaría en su Gobierno a personas de todas las tendencias?
- De todas las tendencias. Uribistas, yo pertenezco al Centro Democrático, pero, también, miembros de la consulta interpartidista. Lo que necesitamos es combinación de capacidad técnica y responsabilidad política con el electorado.
- ¿Qué considera lo peor del legado que deja Gustavo Petro?
- El intento de estatizar, de destruir el sistema de salud para hacerlo público, el energético y la confianza en la iniciativa privada. Y el pacto de la Paz Total, para retirar a la fuerza pública y entregar el territorio a los violentos [bandas criminales], es el más complicado porque estamos ante cifras en terrorismo, reclutamiento de menores y masacres que hacía décadas no se veían.
- Usted se reunió en Panamá con María Corina Machado, ¿qué hará para ayudarle a recuperar la democracia? ¿Rompería relaciones con la chavista Delcy Rodríguez?
- Nuestra relación con Venezuela será a través de Estados Unidos porque hay muchas cosas que tenemos que conseguir, empezando por el retorno de la democracia. Mientras siga en manos del chavismo continuará siendo escondite de los grupos narcoterroristas colombianos que están allí. También necesitamos convertir a Venezuela en un país que consuma, era nuestro primer socio comercial y su desarrollo tirará de nuestra economía. Y fronteras abiertas y seguras que no sean territorio de la delincuencia.
- España celebrará la Cumbre Iberoamericana en Madrid y Sánchez quiere que asista Delcy Rodríguez, ¿aceptaría usted su presencia?
- Me parece que es muy claro que es un gobierno interino vinculado a todos los crímenes de Estado que cometió Maduro y nosotros no podemos, como hicieron con Cuba, legalizar una dictadura. Deben caer esas dos dictaduras.
- El Gobierno de Petro está interviniendo en la actual campaña, violando la ley, y no está pasando nada al respecto. ¿Teme que tenga un papel mayor en una probable segunda vuelta?
- Petro, como la izquierda de origen guerrillero, está acostumbrado a estar por encima de la ley. Les estorba el Estado de derecho, las instituciones. Petro ha venido utilizando el poder público para favorecer a su candidato y tener un acuerdo con los grupos ilegales que hoy están obligando, que es lo verdaderamente grave, a votar por [Iván] Cepeda con fusiles. Ante eso, qué le importa obligar a la gente que tiene contratada a votar por su candidato.
- En Bolivia, la izquierda radical del ex presidente Evo Morales, que perdió las elecciones, intenta dar un golpe de Estado y Petro lo apoya. ¿Teme que el petrismo intente algo similar si pierde?
- No me sorprende porque a la izquierda de origen guerrillero que tiene Colombia y pertenece al castrochavismo no les gusta el Estado de derecho ni la democracia. A ellos les gusta el comunismo y es lo que quieren imponer, por las buenas o por las malas. Cuando ganan elecciones, destruyen la institucionalidad, y cuando las pierden, se dedican a intentar tumbar los presidentes. En Colombia lo hicieron con Iván Duque, con el paro nacional. Hubo jóvenes que protestaron, pero, también hubo la acción de grupos narcoterroristas buscando tumbar el Gobierno elegido en las urnas.
- Esta campaña electoral deja heridas abiertas entre usted y Abelardo de la Espriella, ¿cree que podrán superarlas y quien pierda el domingo ayudará al ganador a vencer a Cepeda?
- Cepeda es muy parecido a Abelardo. Son personas que tienen la política del espectáculo, no tienen capacidad de ejecución ni experiencia en la vida pública y lo que proponen es odio. Cuando uno mira al candidato Abelardo, queda aterrado porque hay tantos Abelardos como uno quiera. Hoy dice unas cosas y hace tres años decía las contrarias. A mí me preocupa mucho cuando usted sabe que él ha recibido la plata del lavado de activos de Venezuela, hace parte de ese entramado que se robó los alimentos de los venezolanos pobres, que se sepa 370 mil dólares de esos negocios y fue abogado de Alex Saab durante seis años.
- ¿No salvaría de esa crítica al vicepresidente de De la Espriella, José Manuel Restrepo?
- Es un gran economista y un gran colombiano, pero no pueden decir que Paloma y Abelardo defienden lo mismo. Llevo 12 años en la vida política defendiendo la institucionalidad contra los discursos de Abelardo, que defendía la impunidad, que defendía a los criminales. Él habla de que es oposición a Petro, pero vivía en Florencia (Italia), mientras yo estaba aquí frenteando y deteniendo la destrucción de este país. Yo no me he enriquecido con plata [dinero] manchada.
