Política
Denuncian “mala práctica” en el Darío Contreras dejó a Nazario Encarnación en silla de ruedas
Con dolor intenso y sangrado en una herida que no cicatriza en su rodilla derecha, más la articulación dislocada, retención de líquido y valiéndose de una silla de ruedas, así está Nazario Encarnación, tras dos cirugías en el Hospital Traumatológico Doctor Darío Contreras.
]]> El paciente Nazario Encarnación, de 79 años se prepara para su tercera cirugía en su rodilla.
Con dolor intenso y sangrado en una herida que no cicatriza en su rodilla derecha, más la articulación dislocada, retención de líquido y valiéndose de una silla de ruedas, así está Nazario Encarnación, tras dos cirugías en el Hospital Traumatológico Doctor Darío Contreras.
Lo que comenzó como un procedimiento clínico para aliviar un malestar, ha dejado en silla de ruedas al padre de familia, de 79 años, propietario de una tienda de accesorios del hogar en Villa Carmen, Santo Domingo Este.
Hoy, el paciente, quien está afiliado al seguro Senasa, tiene un diagnóstico “postquirúrgico complicado de artroplastia de rodilla derecha”.
Según el informe clínico, será sometido a un procedimiento de “retiro de espaciador de rodilla derecha” y “artroplastia de rodilla derecha”.
Inicios del padecimiento
Hace apenas cinco años, Nazario Encarnación empezó a retener líquido en la rodilla derecha.
“Por unos años se lo extraían y eso fue debilitando la rodilla, llegando a un punto que se caía”, narra su hija, Mary Luz Encarnación, en conversación con reporteros de Listín Diario.
Culpa a esta dolama, a pesar de que no solía visitar los centros de salud, optó por recibir atención médica.
Cuenta que mientras visitaba hospitales, obtenía orientaciones y opiniones acerca de alternativas que contribuirían a la solución del padecimiento.

“Él empezó a decirme que se quería operar de la rodilla y que le habían dicho que si se ponía una prótesis no tendría más problema con ella y dejaría de caerse. Pues lo llevé a varios lugares y finalmente me recomendaron un doctor en el Darío Contreras”, explicó, sin revelar la identidad del galeno.
Sostuvo que, tras los estudios clínicos, el médico indicó la operación, debido al avanzado estado de “desgaste” que presentaba la rodilla.
No obstante, aquel doctor, por cuestiones laborales, no pudo realizar la cirugía y recomendó a Nazario Encarnación operarse con colegas del mismo hospital.
“Fuimos donde el doctor nuevo; él evaluó a mi papá e inmediatamente mandó al seguro Senasa para que autorizaran la operación”, narra la joven.
Señaló que para ese momento se acercaban los últimos meses de 2025 y el especialista que se haría cargo del procedimiento tomó vacaciones. Por esta razón, cambió de doctor por tercera vez, con el objetivo de evitar que los resultados de las primeras analíticas de su padre vencieran.
En su búsqueda de un doctor, acudió al especialista Gabriel Ravelo, un cirujano ortopeda y traumatólogo, que fungía como subdirector del Darío Contreras.
Indicó que en noviembre del año pasado le realizaron la operación a su padre y bastó con dos días de observación para que lo enviaran a casa.
Días después, la situación empeoró. La rodilla derecha se tornó roja e inflamada y persistía la retención de líquido, a pesar de los procedimientos de drenaje y la toma de medicamentos.
Ante este caso, el especialista decidió ingresar a Nazario Encarnación otra vez en el Darío Contreras.
“En ese tiempo le drenaban casi todos los días, lo medicaban y lo llevaron a quirófano dos veces para limpiar la herida por dentro, tomar muestra y hacer cultivos, buscando la razón de por qué no cicatrizaba por dentro la herida, hasta que decidieron sacar la prótesis, ya que determinaron que era un rechazo al material”, relata Mary Luz Encarnación.
Sin solución
Debido a que los procedimientos quirúrgicos no han ofrecido una solución para el paciente de 79 años, el doctor Gabriel Ravelo recomendó “poner la rodilla dura, sin movilidad, ya que él decía que no había seguridad de que no rechazara otra prótesis si se la ponían”.

La hija puntualizó que otros doctores exhortaron a probar con un “espaciador de rodillas”, para que la herida cicatrice por dentro y evitar infecciones.
El 23 de diciembre, Nazario Encarnación fue operado por segunda vez. “Procedí a comprar el espaciador de 80 mil pesos con la esperanza de que con eso por lo menos podría durar un tiempo movilizándose por sí mismo”, dijo.
Sin días de observación ni internamiento, Encarnación fue enviado a casa el mismo día. “Mi papá quería que lo dejaran aunque sea un día en observación, pero todo mundo se había ido; los doctores estaban en modo Navidad. Le colocaron una férula debajo de la rodilla para sostenerla”, expresa.
Al poco tiempo, la familia Encarnación observó que el dispositivo era débil para sostener la rodilla afectada, mientras el sangrado y el dolor persistían.
Día tras día, los familiares se mantuvieron documentando al doctor con fotografías de cómo el procedimiento no había sido exitoso. Hasta que el especialista observó la rodilla y determinó que el procedimiento no había sido ejecutado de forma correcta.
“Cuando el doctor lo vio, dijo: eso está afuera. Preguntó: ¿Quién puso esa férula?, indicando que no estaba correcta. Salió, se reunió con varios médicos que estaban ese día de la operación, como llamándoles la atención por cómo estaba la rodilla”, sostuvo.
Al final, el galeno recomendó el procedimiento de “poner la rodilla dura”; sin embargo, tras no laborar en el Darío Contreras, el caso será asumido por otros doctores.
En la actualidad, Nazario Encarnación no ha obtenido la curación de su malestar, mientras continúa los procesos de autorización del seguro para una tercera intervención quirúrgica.
