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Guerra civil en la Casa Rosada ante un Milei cada vez más alterado: "El gobierno vive a los saltos"
El presidente de Argentina enfrenta el desplome de las encuestas y el asedio de su propio gabinete político mientras su popularidad baja en redes sociales ante sus propias controvertidas expresiones Leer El presidente de Argentina enfrenta el desplome de las encuestas y el asedio de su propio gabinete político mientras su popularidad baja en redes sociales ante sus propias controvertidas expresiones Leer
En las redes sociales nació y en las redes sociales se está devorando a sí mismo: Javier Milei encara el tercio final de su mandato como presidente de Argentina en medio de una verdadera guerra civil en la Casa Rosada, con dos facciones que se atacan con creciente agresividad ante la parálisis del jefe de Estado, que comienza además a ser atacado desde oscuros rincones del poder.
"PERIODISTAS DE MIERDA (95%)", es el encabezado frecuente de sus intervenciones en redes sociales o en programas adulatorios de streaming que son una paradoja en sí mismos: Milei hizo del odio al comunismo una seña de identidad, pero con la reciente entrevista de cuatro horas y 40 minutos en el canal de streaming Neura está ya pronto a competir con los interminables discursos de Fidel Castro.
Al explicar la responsabilidad que siente por gobernar un país con 48 millones de habitantes, Milei, con tono alterado, apeló a una particular analogía: "No es a ver cómo me masturbo mejor con un modelo, ¡es que tengo que tomar decisiones en un mundo con una incertidumbre de la re puta madre!".
Las razones de la alteración del presidente argentino, que por unos meses había cumplido la promesa de abandonar el lenguaje chabacano y los insultos a sus adversarios, son varias: por un lado, las encuestas muestran que dos tercios de los ciudadanos rechaza su figura ante la angustia económica de un modelo que eliminó el déficit fiscal y redujo la inflación, pero que convirtió al país en uno de los más caros del mundo. Por el otro, la sucesión de revelaciones acerca del presunto enriquecimiento ilícito de su jefe de gabinete, Manuel Adorni, está siendo demoledora para Milei, que perdió su aura de outsider y ariete contra lo que dio en llamar "la casta".
En medio de eso hay también buenas noticias: la pobreza se redujo fuertemente en sus dos años y medio de gobierno y las exportaciones marcan niveles récord, pero es la propia Casa Rosada el gran escenario del auto boicoteo.
Según señala en forma unánime la prensa local, de un lado está Karina Milei, la hermana y secretaria general de la presidencia, y del otro Santiago Caputo, el asesor principal del presidente, conocido como "el mago del Kremlin", y al que Milei considera su otro "hermano".
El problema es que la hermana y el "hermano" ya no se pueden ver. Karina encarna el ala de los "territoriales", la idea de que La Libertad Avanza (LLA), el partido de Milei, debe ser la fuerza hegemónica en las 24 provincias y no someterse a alianzas en desventaja ni franquiciar la marca. Caputo encarna a los "celestiales", las llamadas "Fuerzas del Cielo", y cree en una política de alianzas y cesiones para darle más volumen político al gobierno y garantizar la reelección del presidente en 2027.
El último capítulo de la guerra civil del mileísmo enfrentó a Caputo con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, sobrino del ex presidente Carlos Menem y hombre incondicional de Karina Milei. La batalla se produjo en las redes sociales, en cuentas de "X" con seudónimos desde las que se tiraron munición extremadamente pesada entre Menem, Caputo y un "celestial" de peso, Daniel Parisini, alias "Gordo Dan".
Lo que en otros países podría ser visto como un incidente menor, en el mileísmo, que hace cinco años no existía y ganó terreno desde las redes sociales, es un asunto de primer orden.
"La Libertad Avanza es el primer grupo político que nació en las redes sociales y vive en ellas. La manera en que las utiliza vuelve cada vez más legítima la pregunta de si esa fuerza no morirá también en, o por, las redes sociales", señaló recientemente el analista Carlos Pagni.
Las batallas en las redes sociales tienen muchas veces un asunto en común: los negocios desde o con el Estado, se advierte una batalla por dinero, más allá de la lucha por definir quién influye en un presidente que hoy exhibe mucho enojo, pero sin ser capaz de ordenar a la propia tropa.
El presidente parece dispuesto "a cruzar más límites con empresarios, periodistas, dirigentes políticos y hasta con personajes anónimos que lo provocan en las redes", señaló en "Clarín" el analista Santiago Fioritti. "El gobierno vive a los saltos y una pregunta se vuelve abrumadora: ¿qué le pasa al jefe de Estado?".
"’Yo prefiero escribirle cada tanto y no le pregunto nunca por la gestión', dice uno de sus viejos amigos que hoy se encuentra algo alejado del círculo presidencial. ¿De qué le habla? De libros de economía, de ópera o de los rumores de una gira por Europa de The Rolling Stones".
Algo de ese estado alterado se vio en una reunión del gabinete de ministros hace dos semanas. Patricia Bullrich, portavoz del mileísmo en el Senado, ex ministra de Seguridad y rival de Milei en las presidenciales de 2023, intentó hablar para ratificar su opinión negativa acerca de Adorni y su demora en explicar sus fabulosos gastos en viviendas y viajes. Milei, alterado, reaccionó con un "¡no me interrumpas!". Y poco después se fue, dejando la reunión en manos de un Adorni al que ya ningún ministro respeta ni quiere defender, aunque se vean obligados a hacerlo.
Bullrich es hoy una figura clave de la política argentina, porque puede definir el futuro de Milei. Las encuestas la marcan como la política con más aprobación popular. Milei la necesita, pero también la necesita Mauricio Macri, su ex jefe en PRO, el partido liberal de derechas que se cansó de los desaires de Milei y prevé presentar candidato propio en 2027. ¿Y Bullrich? Tiene cada vez más aspecto de candidata a presidente, la pregunta abierta es cómo y en representación de quién. Por las dudas, ya se va desmarcando. Cuando le preguntaron por aquella tormentosa reunión de gabinete, respondió diciendo que "el presidente tiene una emocionalidad importante". Karina Milei ya la ve como un problema, y no como una aliada.
Aunque para las elecciones resta tiempo aún, los 15 meses hasta octubre de 2027 son, en tiempos argentinos, una eternidad. Mucho puede suceder, lo dejó claro la última semana, en la que el propio presidente fue víctima de audios en los que se escucha la que muchos creen (o quieren creer) que es su voz. Allí aparece hablando de asuntos íntimos con una mujer. ¿Inteligencia Artificial? Probable, por supuesto, pero en una Argentina adicta a las teorías conspirativas, entre las primeras reacciones circuló la idea de que se trata de chantajes de elementos descontrolados de la SIDE, los servicios secretos argentinos. La SIDE que está bajo el mando precisamente Santiago Caputo, el "hermano" de Milei.
