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Estados Unidos y Rusia usan la desinformación climática para desestabilizar a Europa
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Estados Unidos y Rusia utilizan la desinformación climática como parte de su estrategia para desestabilizar a las democracias europeas, influir en la opinión pública y ralentizar la transición energética, según un estudio del Observatorio de Defensa y Clima francés, creado en el 2016 bajo los auspicios del Ministerio de las Fuerzas Armadas.
El revelador informe se hizo público días antes de que tanto EEUU como Rusia hicieran causa común con países como Irán, Arabia Saudí, Israel, Liberia, Yemen y Bielorrusia en la Asamblea General de la ONU, votando en contra de una resolución que insta a los gobiernos a la acción climática (finalmente aprobada con 141 votos a favor y ocho en contra).
"La desinformación sobre el cambio climático es utilizada cada vez más como un arma con fines estratégicos por estados extranjeros, como vector de desestabilización, poder e interferencia", advierte Mathilde Jourde, codirectora del observatorio y responsable del programa del clima de Instituto de Relaciones Internacionales Estratégicas (IRIS).
El informe se centra en 161 casos concretos de desinformación climática en Europa (120 protagonizados por Rusia y 41 por Estados Unidos) cuya finalidad última es la "estrategia del caos" para acentuar las divisiones políticas y sociales. El estudio ahonda en las estrategias usadas indistintamente por el régimen de Vladimir Putin y por la Administración de Donald Trump, con tres objetivos fundamentales: las políticas energéticas, las ciencia del clima y los fenómenos meteorológicos extremos.
Rusia utiliza por lo general tácticas más "disimuladas" de interferencia: de los portales Lenta.ru o Portal Kombat a los canales en Telegram, pasando por medios oficiales como Pravda, Russia Today o Sputnik, volcados simultáneamente en la propaganda de guerra en Ucrania. El 89% de los casos de desinformación rusa están relacionados con las políticas climáticas europeas, el 7% pretende desacreditar la ciencia y el 4% se refiere a los eventos climático extremos (como la dana de Valencia, que provocó una aluvión de teorías conspiratorias en erl 2024).
Aunque el radio de desinformación ruso llega a toda Europa, "motivado por la voluntad de desestabilizar el continente", la ofensiva se dirige especialmente a Alemania y tiene también una clara connotación económica: frenar la transición energética y mantener la dependencia de los combustibles fósiles que garanticen sus exportaciones de gas y de petróleo.
En Estados Unidos, la desinformación climática "se inscribe como parte de una aproximación ideológica y utiliza medios más directos", según el estudio del Observatorio de Defensa y Clima. Si la estrategia rusa consiste en saturar los canales, la norteamericana está basada principalmente en la "supresión" y va sobre todo dirigida a desacreditar a las instituciones de la Unión Europea.
"La desinformación en Estados Unidos es una herramienta al servicio de la ideología conservadora y reaccionaria de Donald Trump", advierte el informe, que apunta directamente a los canales oficiales de Casa Blanca como uno de los mayores contribuidores a la causa. El canal de televisión Fox News y el portal Daily Wire actúan como caja de resonancia.
El estudio recalca también el papel a la sombra de los think tanks vinculados por partida doble con la Administración Trump y con la industria de los combustibles fósiles, como The Heartland Institute, que en el 2024 abrió una delegación en Londres precisamente para tener una mayor influencia en el continente. Otro think tank ultraconservador e influyente es la Heritage Foundation, uno de los mayores contribuidores al negacionismo climático durante décadas.
China también recurre a la desinformación climática, según el estudio, pero de "una manera más compleja" y dentro de "una lógica defensiva" ante las injerencias extranjeras y con una proyección prioritaria hacia el sureste asiático, más que directamente hacia Europa.
El informe del Observatorio de Defensa y Clima, difundido por Le Monde, ha tenido un relativo impacto en Francia, donde Emmanuel Macron ha prometido acometer el tema dentro de una Ley sobre las Injerencias Extranjeras que planea impulsar en sus últimos meses de presidencia.
Francia, Reino Unido, Alemania y España fueron algunos de los 141 países que votaron esta semana en la Asamblea General de la ONU a favor del respaldo de un dictamen de la Corte Internacional de Justicia que determina la "obligatoriedad legal" de los países ante el cambio climático, frente al voto en contra de EEUU, Rusia y otros seis países y 28 abstenciones (como la de Turquía, que en noviembre acoge la COP31).
El secretario general de la ONU, António Guterres, celebró la votación como "una poderosa afirmación del derecho internacional, la justicia climática y la ciencia, que fija la responsabilidad de los Estaos para proteger a la gente frente a la escalada de la crisis climática".
La votación en la Asamblea General fue impulsada por el Gobierno de Tuvalu, en representación de los países-isla más amenazados por el cambio climático. La embajadora de EEUU en la ONU, Tammy Bruce, justificó su voto en contra alegando que la resolución incluía "demandas inapropiadas políticamente en relación a los combustibles fósiles".
