Economía
RD crece como atractivo de inversión pese a crisis global
Cuando se habla de República Dominicana desde escenarios internacionales, suele repetirse una premisa que, vista desde adentro, pudiera parecer aburrida. Se trata de la estabilidad política y económica.
Muchos dominicanos la dan por sentada, quizá porque el país lleva décadas sin grandes rupturas institucionales ni decisiones traumáticas de política económica, en parte porque los gobiernos suelen moverse con cautela frente al costo político de medidas impopulares.
Mientras otras naciones de la región enfrentan protestas, giros abruptos o tensiones recurrentes, en este país la estabilidad suele parecer rutina.
Fuera del país, esa misma calma institucional y macroeconómica es precisamente una de las principales fortalezas que observan inversionistas y analistas internacionales.
En una región marcada por episodios recurrentes de volatilidad política, conflictos sociales o cambios abruptos en políticas públicas, República Dominicana sigue apareciendo relativamente bien posicionada.
Para Alejo Czerwonko, estratega de mercados emergentes para América de UBS Global Wealth Management, esa combinación explica parte del atractivo que aún mantiene el país frente a otros mercados emergentes.
Durante una entrevista con elDinero, el especialista sostuvo que, aunque el país enfrenta desafíos estructurales importantes, la economía dominicana mantiene fortalezas que la colocan en mejor posición que muchos competidores regionales e incluso algunas economías desarrolladas.
“República Dominicana se ve relativamente bien”, afirmó al explicar que, desde una perspectiva comparativa internacional, el país exhibe indicadores favorables en variables como crecimiento económico, inflación, estabilidad política, cuentas externas y manejo de deuda.
Menor volatilidad
Czerwonko explicó que, al analizar economías emergentes, los inversionistas internacionales observan indicadores específicos relacionados con déficit fiscal, deuda pública, crecimiento, inflación y estabilidad política, factores en los que República Dominicana presenta un comportamiento relativamente estable. Aunque aclaró que el país no está exento de vulnerabilidades, señaló que la volatilidad económica dominicana ha sido menor que la observada en otros mercados de la región.
“El mundo tiene muchos desafíos y de ninguna manera quiero concluir que República Dominicana es una pinturita, pero comparado con otros países en la región y otros mercados emergentes se ve bastante decente”, indicó.
Desde su perspectiva, uno de los factores que suele pasar desapercibido a nivel local es el componente relativo del desempeño económico. A su juicio, el análisis no debe limitarse únicamente a problemas internos, sino también a cómo se compara el país frente a otras economías sometidas a presiones similares. “Muchas veces en economía y finanzas se trata de lo relativo y no de lo absoluto”, afirmó el ejecutivo.
El economista también destacó que las dinámicas de deuda pública dominicana podrían mejorar, pero no representan un escenario alarmante dentro del contexto global actual. Explicó que el nivel de deuda gubernamental, estimado alrededor de 60% del producto interno bruto (PIB), mantiene una trayectoria estable y luce más favorable que la observada en economías desarrolladas.
“Cuando uno mira las dinámicas fiscales de países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Japón o incluso Brasil, los números de República Dominicana se ven relativamente sólidos”, sostuvo. Otro aspecto que resaltó fue el ritmo de expansión económica registrado por el país durante las últimas dos décadas.
Según explicó, República Dominicana ha mantenido un crecimiento promedio cercano al 5% anual en los últimos 20 años, un comportamiento que calificó como elevado tanto en términos regionales como globales. Incluso, consideró que, tras un período de menor dinamismo económico, el país podría regresar a tasas más cercanas a su promedio histórico. “Creemos que el crecimiento puede acercarse nuevamente al rango de 4% o 5%”, señaló.
Retos
No obstante, surge la pregunta sobre si el crecimiento económico dominicano ha sido suficiente para traducirse en mayores niveles de desarrollo. Czerwonko reconoció que crecimiento económico y desarrollo no son conceptos idénticos, pero sostuvo que existe una relación estrecha entre ambos cuando se analiza el desempeño en períodos prolongados.
A su juicio, los datos muestran avances en múltiples indicadores sociales y económicos durante las últimas dos décadas, aunque persistan rezagos estructurales. “El crecimiento económico se correlaciona con el desarrollo económico, especialmente cuando se observa en el mediano y largo plazo”, explicó.
Sin embargo, reconoció desafíos persistentes como la informalidad laboral, una baja base tributaria, subsidios estructurales y tensiones alrededor de sectores extractivos, factores que continúan limitando la velocidad del desarrollo. Pese a ello, descartó un deterioro abrupto de la economía dominicana en el corto plazo. “No estamos proyectando una crisis económica inmediata ni una crisis social”, aseguró.
Respecto al contexto financiero internacional, Czerwonko indicó que, pese a las altas tasas de interés en Estados Unidos y la incertidumbre geopolítica, persiste el apetito de capital por mercados emergentes con fundamentos sólidos y reglas claras. “Sigue habiendo capitales interesados en buscar oportunidades en América Latina, y aquellos países que hagan mejor su tarea estarán en mejor posición para atraerlos”, expresó Czerwonko.
En ese contexto, consideró que República Dominicana mantiene una imagen favorable ante inversionistas. Sin embargo, advirtió que la dependencia energética sigue siendo una vulnerabilidad si las tensiones internacionales presionan los precios del petróleo.
Riesgos
El economista Alejo Czerwonko también advirtió sobre algunos riesgos externos que podrían afectar a República Dominicana en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera.
En particular, señaló que un conflicto prolongado en Medio Oriente podría presionar los precios de la energía, un factor sensible para una economía importadora de combustibles como la dominicana.
Czerwonko recordó que República Dominicana sigue siendo un importador neto de combustibles, por lo que un aumento sostenido del petróleo podría traducirse en mayores costos para la economía, presión sobre la inflación y efectos indirectos sobre algunos sectores productivos.
No obstante, insistió en que el impacto dependerá de la duración del conflicto.
“Muchísimo va a depender de cuánto dure esta guerra”, afirmó, al explicar que un episodio temporal tendría consecuencias manejables, mientras que una crisis prolongada podría generar mayores presiones económicas.
Aun así, consideró que las condiciones financieras internacionales continúan siendo relativamente favorables para los mercados emergentes, lo que mantiene abierto el interés de inversionistas por economías como la dominicana.
Archivado en: Alejo CzerwonkoEconomía dominicanaInversiones
