Ciencia y Tecnología
Por qué Norteamérica y Latinoamérica tratan tan distinto a la fauna silvestre
En América, la forma en que las personas perciben y tratan a los animales salvajes varía enormemente de un país a otro. Lo lógico sería buscar la explicación en factores contemporáneos como la economía, la geografía o las decisiones políticas. Pero un nuevo estudio publicado en Nature Sustainability apunta a una explicación histórica menos evidente: esas diferencias podrían tener raíces coloniales.
La investigación, dirigida por la Universidad Estatal de Colorado (CSU) y basada en una encuesta a casi 18.500 personas en 33 países de Europa y América entre 2021 y 2023, es el primer estudio internacional sobre los valores relacionados con la fauna silvestre. Sus conclusiones apuntan a que estas herencias coloniales siguen influyendo, siglos después, en la manera en que distintas sociedades se relacionan con los animales salvajes.
Mutualismo frente a dominación: dos formas de ver a los animales
Los investigadores identificaron dos grandes actitudes. El "mutualismo" considera que los animales forman parte de una comunidad compartida y que poseen un valor más allá de su utilidad para las personas. La "dominación", en cambio, entiende a la vida silvestre principalmente como un recurso que puede ser gestionado y utilizado según las necesidades humanas.
Entre ambos extremos existen muchos matices individuales, aunque, según el estudio, al observar los resultados por países aparecieron tendencias culturales bastante definidas hacia una u otra visión.
Según los investigadores, Latinoamérica se inclina mucho más hacia valores mutualistas, mientras que en Norteamérica y el norte europeo predomina una visión más orientada al control y gestión de la fauna silvestre. Por su parte, el sur de Europa ocupa una posición intermedia y aparece culturalmente más próximo a Latinoamérica que a sus vecinos del norte.
El legado colonial y la Reforma protestante
Para Michael Manfredo, autor principal del estudio y profesor de la Facultad Warner de Recursos Naturales de Colorado State University, la distribución de estos valores muestra fuertes paralelismos con el antiguo mapa colonial.
Según explica, las instituciones británicas promovieron sociedades basadas en asentamientos permanentes y en el dominio del entorno, mientras que los imperios español y portugués estuvieron más orientados a la extracción de recursos.
Pero los investigadores señalan otro elemento importante: la influencia religiosa. Según Manfredo, las culturas protestantes que se expandieron por el norte de Europa entre los siglos XVI y XVII tendían a reforzar una visión más centrada en el control humano sobre la naturaleza y los animales. En las sociedades del sur europeo, marcadas históricamente por el catolicismo, predominaban perspectivas menos asociadas a la idea de dominación del entorno natural.
Así, con la expansión europea hacia América, esas formas de entender el mundo también cruzaron el Atlántico y acabaron influyendo en las instituciones, las leyes y las políticas de gestión de la fauna silvestre.
Sin embargo, uno de los resultados que más sorprendió a los investigadores fue que América Latina obtuvo puntuaciones de mutualismo incluso más altas que España y Portugal. La explicación, según el estudio, estaría en la influencia de las culturas indígenas.
Los autores recuerdan que, durante la colonización europea, América Latina albergaba grandes centros urbanos y más de 50 millones de indígenas. Así, de acuerdo al estudio, el encuentro entre las cosmovisiones ibéricas y las indígenas –ambas relativamente compatibles en su relación con la naturaleza– habría dado lugar a un proceso de aculturación que habría contribuido a reforzar los valores mutualistas, incluso por encima de los presentes en las sociedades colonizadoras.
En América del Norte, en cambio, el proceso fue distinto. Aunque muchos pueblos indígenas también mantenían visiones mutualistas de la naturaleza, las estructuras coloniales británicas redujeron progresivamente la presencia de esas perspectivas en las instituciones dominantes.
Cuándo matar animales: el conflicto entre humanos y fauna silvestre
Las diferencias no son solo teóricas. La encuesta también preguntó a los participantes si consideraban aceptable matar animales en distintos escenarios, como daños a cultivos, propagación de enfermedades, amenazas al ganado, accidentes de tráfico o ataques a personas. Y las opiniones reflejaron diferencias muy marcadas.
En países con tendencia a la dominación, el control letal cuenta con apoyo en una amplia variedad de situaciones. En los mutualistas, solo cuando existe una amenaza directa para la vida humana. "El control letal es la forma fundamental en que Norteamérica aborda el conflicto entre humanos y fauna silvestre", señaló Manfredo, "y se utiliza para la seguridad, la producción agrícola y la limitación de especies invasoras".
El estudio también muestra hasta qué punto estas diferencias culturales pueden dificultar parte de los esfuerzos internacionales de conservación. Una estrategia considerada eficaz en Estados Unidos puede generar rechazo en países como México o Perú, no porque cambien los datos científicos, sino porque cambia la manera de entender el lugar que ocupan los animales dentro de la sociedad. "A menos que se tengan en cuenta las diferencias culturales, será difícil alcanzar el éxito", advierte Manfredo.
¿Pueden modificarse estos valores con el tiempo?
Los investigadores creen que sí, aunque el proceso es lento. Tara Teel, coautora del estudio, observa en Estados Unidos "un desplazamiento desde la dominación hacia valores más mutualistas", impulsado por factores como el aumento de ingresos, la educación y la urbanización.
Los movimientos en defensa de los derechos animales también están reforzando ese cambio en distintas partes del mundo. Aun así, Teel considera poco realista intentar transformar rápidamente creencias tan profundas y arraigadas. "Tenemos que trabajar dentro de los conjuntos de valores que existen en los distintos lugares", concluye.
