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Israel, a punto de disolver el Parlamento y adelantar las elecciones
El Gobierno promueve el adelanto de los comicios semanas antes de la fecha prevista a raíz de una crisis con un partido ultraortodoxo Leer El Gobierno promueve el adelanto de los comicios semanas antes de la fecha prevista a raíz de una crisis con un partido ultraortodoxo Leer
Con el anuncio de la ley para disolver el Parlamento, Israel acorta su camino a las urnas mientras sigue inmerso en una escalada con el grupo armado libanés Hizbulá y a la espera de lo que suceda con Irán (depende de las negociaciones lideradas por Estados Unidos) y Hamas (posible reanudación de su ofensiva militar en la Franja de Gaza si el grupo palestino no acepta su desarme).
La presentación, a cargo de los seis partidos de la coalición de Gobierno de Benjamin Netanyahu, del proyecto de ley para la votación de la disolución de vigesimoquinta Knésset la próxima semana significa que los comicios se celebrarán al menos 90 días después de su aprobación. Las especulaciones como fechas posibles se centran en el 1 o 15 de septiembre y no el 27 de octubre como estaba previsto.
Tras hacer todo lo posible para evitar el adelanto electoral, Netanyahu busca marcar los tiempos del calendario y de paso evitar una imagen de victoria de la oposición que iba a presentar su iniciativa de disolución de la Knésset aprovechando el malestar de un sector ultraortodoxo (jaredí) en el Gobierno.
Todo se precipitó este martes cuando Degel Ha Torá, pequeña facción del partido "Judaísmo de la Torá", comunicó su apoyo al fin de la legislatura. "Ya no tenemos más confianza en Netanyahu", anunció su líder y la autoridad religiosa más importante de los ultraortodoxos ashkenazíes, Dov Lando. Lando, que además insinuó que ya no se considera parte del bloque liderado por Netanyahu, mostraba su malestar por el incumplimiento de la promesa de la ley de reclutamiento que en la práctica garantiza la exención de los jóvenes de las academias religiosas.
Aunque era impopular, Netanyahu hizo todo lo posible para aprobar la ley y evitar así la caída de su Gobierno pero no logró asegurarse la mayoría al respecto. Varios diputados, incluyendo de su partido Likud y de una facción ultraortodoxa, se oponían a la ley vista por muchos sectores en la sociedad como una bofetada a los soldados en servicio regular y reservistas desplegados en varios frentes desde el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023. Por otro lado, la aprobación de la ley hubiera perjudicado a Netanyahu en las urnas.
"Cuanto antes se disuelva la Knesset, mejor para Israel. Las próximas elecciones son una gran oportunidad para iniciar la gran terapia del país y por ejemplo decir a los ultraortodoxos que el ejército necesita más soldados", comenta el diputado centrista Meir Cohen mientras el legislador del Likud, Moshe Saada, señala que "parte de los socios de Gobierno quieren disolver la Knésset no por la ley de reclutamiento, que no apoyan, sino porque les interesa a nivel político que las elecciones se celebren en septiembre". Un mes marcado por las festividades judías del año nuevo y Kipur.
Netanyahu, que a sus 76 años anunció recientemente haber superado un cáncer de próstata mientras sigue en juicio por corrupción, volverá a presentarse en unos comicios vitales para el futuro de Israel.
El nuevo partido formado por el derechista Naftali Bennett y el centrista Yair Lapid-ambos jefes de Gobierno entre junio del 2021 y diciembre del 2022-se presenta como el principal rival de Netanyahu. Gran parte de los sondeos dan la victoria, pero sin mayoría para formar Gobierno al bloque integrado por partidos de la izquierda, el centro y la derecha frente al de Netanyahu que incluye al Likud, dos partidos ultraortodoxos y otros dos ultranacionalistas.
Tras el mayor ataque en la historia de Israel hace dos años y siete meses en lo que fue también su fracaso de seguridad más grande, nadie pensaba que el Gobierno aguantaría todo el mandato asumido a finales del 2022. Varios factores contribuyeron a su supervivencia: el trauma nacional sin precedentes, que llevó a un partido de la oposición a sumarse al gabinete de emergencia, la guerra más larga incluyendo la masiva ofensiva en la Franja de Gaza y dos enfrentamientos bélicos directos con Irán, una oposición dividida y en minoría en la Knésset en un país que en tiempos de guerra y con secuestrados en cautiverio prefería mensajes de unidad, los sondeos desfavorables que provocaron que nadie en la coalición empezando por Netanyahu deseara adelantar las elecciones, etc.
