Ciencia y Tecnología
El problema no es tu fuerza de voluntad: la ciencia explica por qué abandonas el gimnasio al mes de empezar
Llega el inicio de año, se paga la cuota del gimnasio y se va con una gran motivación de manera religiosa durante varias semanas. Pero aparece un día donde no se puede ir por exceso de trabajo y, de repente, no se vuelve a hacer deporte en meses. Esta es una descripción de lo que le ocurre a mucha gente, y aunque lo fácil es culpar a la falta de disciplina, la verdad es que la psicología apunta a que a los objetivos que nos marcamos.
Los culpables. Tal y como recoge El País, cuando nos enfrentamos a una nueva rutina de ejercicio, nos marcamos unos objetivos que son tan rígidos como si se tratase de una nueva empresa que estamos creando. Y esto es un error, como apunta un estudio publicado este mismo año, donde se demuestra que los planes de ejercicio excesivamente rígidos fomentan una mentalidad de "todo o nada".
Esto se traduce en que, si el objetivo es "ir al gimnasio 4 días a la semana durante 1 hora" y una semana solo se puede ir dos días durante 20 minutos, el cerebro lo procesa como un fracaso total, lo que dispara las tasas de abandono. Pero además, si estos son muy ambiciosos, se puede generar una gran frustración cuando no se está viendo el resultado por lo lejos que está.
Las metas. Solemos iniciar el deporte con un resultado en mente que puede ser "perder cinco kilos" o "sacar unos buenos abdominales para ir a la playa a lucirlos", pero la ciencia apunta a que este es un enfoque equivocado para adherirnos a largo plazo a este plan de ejercicio.
La evidencia apunta a que centrarse en el proceso, como por ejemplo plantear que mañana se va a hacer un poco más de ejercicio que hoy, mejora la motivación. Esto se apoya en la teoría de la autodeterminación, que demuestra que cuando el ejercicio se asocia al disfrute y el bienestar diario, en lugar de a conseguir un número en una báscula, se mantiene durante más tiempo.
Flexibilidad. Uno de los grandes mitos del fitness apunta a que se debe reorganizar toda la existencia en torno a la rutina de entrenamiento para lograr resultados, y esto puede ahogar a cualquiera. Aquí la ciencia apunta a que las metas deben ser individuales y sobre todo flexibles ante un imprevisto laboral o social, ya que se puede ver el deporte como un auténtico inconveniente.
Autonomía. Cuando el ejercicio se percibe como un castigo o una obligación médica impuesta para mejorar la salud, tiene fecha de caducidad que es muy cercana. Aquí intervenciones revisadas por Infocop y publicaciones de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMFYC) insisten en la necesidad de una adaptación progresiva y sobre todo el ir dando una retroalimentación positiva.
La propia OMS, en sus directrices sobre actividad física, remarca que la promoción de la salud no debe obsesionarse con el "objetivo óptimo" y el máximo rendimiento, sino con la creación de un hábito sostenible que se centre en hacer un poco de ejercicio para no estar sedentarios. Porque la realidad es que con una pequeña cantidad de tiempo de ejercicio, los beneficios que se consiguen son increíbles.
Reprogramando las metas. En resumen a todo esto, hay que tener en cuenta que se debe huir de los números estrictos al principio, como 'perder 10 kilos en dos meses sí o sí', y sobre todo ser compasivo con el fallo, ya que un día sin entrenar no arruina el progreso. Además, hay que optar por actividades que realmente nos motiven y no por los ejercicios que aparecen en TikTok y que están de moda.
Imágenes | freepik
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La noticia
El problema no es tu fuerza de voluntad: la ciencia explica por qué abandonas el gimnasio al mes de empezar
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
.
Llega el inicio de año, se paga la cuota del gimnasio y se va con una gran motivación de manera religiosa durante varias semanas. Pero aparece un día donde no se puede ir por exceso de trabajo y, de repente, no se vuelve a hacer deporte en meses. Esta es una descripción de lo que le ocurre a mucha gente, y aunque lo fácil es culpar a la falta de disciplina, la verdad es que la psicología apunta a que a los objetivos que nos marcamos.
Los culpables. Tal y como recoge El País, cuando nos enfrentamos a una nueva rutina de ejercicio, nos marcamos unos objetivos que son tan rígidos como si se tratase de una nueva empresa que estamos creando. Y esto es un error, como apunta un estudio publicado este mismo año, donde se demuestra que los planes de ejercicio excesivamente rígidos fomentan una mentalidad de "todo o nada".
Esto se traduce en que, si el objetivo es "ir al gimnasio 4 días a la semana durante 1 hora" y una semana solo se puede ir dos días durante 20 minutos, el cerebro lo procesa como un fracaso total, lo que dispara las tasas de abandono. Pero además, si estos son muy ambiciosos, se puede generar una gran frustración cuando no se está viendo el resultado por lo lejos que está.
En Xataka
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Las metas. Solemos iniciar el deporte con un resultado en mente que puede ser "perder cinco kilos" o "sacar unos buenos abdominales para ir a la playa a lucirlos", pero la ciencia apunta a que este es un enfoque equivocado para adherirnos a largo plazo a este plan de ejercicio.
La evidencia apunta a que centrarse en el proceso, como por ejemplo plantear que mañana se va a hacer un poco más de ejercicio que hoy, mejora la motivación. Esto se apoya en la teoría de la autodeterminación, que demuestra que cuando el ejercicio se asocia al disfrute y el bienestar diario, en lugar de a conseguir un número en una báscula, se mantiene durante más tiempo.
Flexibilidad. Uno de los grandes mitos del fitness apunta a que se debe reorganizar toda la existencia en torno a la rutina de entrenamiento para lograr resultados, y esto puede ahogar a cualquiera. Aquí la ciencia apunta a que las metas deben ser individuales y sobre todo flexibles ante un imprevisto laboral o social, ya que se puede ver el deporte como un auténtico inconveniente.
Autonomía. Cuando el ejercicio se percibe como un castigo o una obligación médica impuesta para mejorar la salud, tiene fecha de caducidad que es muy cercana. Aquí intervenciones revisadas por Infocop y publicaciones de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMFYC) insisten en la necesidad de una adaptación progresiva y sobre todo el ir dando una retroalimentación positiva.
La propia OMS, en sus directrices sobre actividad física, remarca que la promoción de la salud no debe obsesionarse con el "objetivo óptimo" y el máximo rendimiento, sino con la creación de un hábito sostenible que se centre en hacer un poco de ejercicio para no estar sedentarios. Porque la realidad es que con una pequeña cantidad de tiempo de ejercicio, los beneficios que se consiguen son increíbles.
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Imágenes | freepik
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– La noticia
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fue publicada originalmente en
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José A. Lizana
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