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Jaminton Campaz no regresa a Colombia por las amenazas de muerte: temor a un nuevo caso Andrés Escobar

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La reciente eliminación de la Selección de Colombia en los Octavos de Final del Mundial 2026 frente a Suiza dejó secuelas que van mucho más allá de lo deportivo. Lo que comenzó como la frustración colectiva por una tanda de penaltis perdida, se ha transformado en una situación de máxima alerta debido a las graves amenazas denunciadas por el entorno de Jaminton Campaz y la incógnita sobre el paradero actual del futbolista.

El futbolista colombiano se encuentra actualmente oculto y bajo estrictas medidas de seguridad tras recibir explícitas amenazas de muerte dirigidas hacia él y su hija de tan solo cinco años.

El extremo de Rosario Central se convirtió en el foco de la preocupación luego de que se confirmara que no abordó el vuelo oficial de la delegación colombiana que partió desde Vancouver con destino a Bogotá. Mientras sus compañeros regresaban al país, se perdió el rastro directo del jugador.

Esta 'desaparición' del itinerario oficial coincidió con una feroz ola de hostigamiento cibernético. Tras la caída ante Suiza el pasado 7 de julio, Campaz y varios miembros de su familia comenzaron a recibir amenazas directas en sus redes sociales, siendo señalados injustamente por un sector de la afición radical.

Por motivos de seguridad y bajo un comprensible estado de shock, el futbolista tomó la drástica decisión de no regresar a Colombia con el resto de la delegación nacional. En su lugar, optó por mantenerse resguardado en territorio argentino, donde hace vida profesional, según han reportado varios medios locales.

El origen de la hostilidad se remonta al partido de octavos de final. Durante la prórroga, específicamente en el minuto 115, Campaz tuvo en sus pies una oportunidad de oro para sentenciar el partido y evitar la definición por penales. Sin embargo, su remate se fue por encima del travesaño frente al guardameta helvético Gregor Kobel.

A pesar de que el atacante de 26 años asumió la responsabilidad y posteriormente marcó de forma efectiva su cobro en la tanda de penales, Colombia terminó cayendo 4-3 desde los doce pasos. De inmediato, un sector radical de la hinchada descargó su frustración en las redes sociales del jugador. Lo que comenzó como reproches deportivos pronto mutó en un hostigamiento digital masivo con mensajes de corte criminal que involucraron de forma directa la integridad de su pequeña hija.

"Ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo", expresó Campaz en una emotiva carta pública antes de verse obligado a restringir por completo los comentarios en sus perfiles oficiales.

Ante la gravedad del acoso, la Federación Colombiana de Fútbol rompió el silencio mediante un comunicado oficial para condenar enérgicamente el acoso cibernético y pedir la intervención inmediata de la Fiscalía General de la Nación con el fin de identificar a los responsables de las intimidaciones.

"La FCF reitera que las jugadoras y los jugadores que integran nuestras selecciones nacionales asumen el honor de vestir la camiseta de Colombia con disciplina, compromiso, profesionalismo y un profundo amor por el país", expresó el organismo rector, haciendo un llamado a la cordura y al respeto mutuo.

La situación ha revivido inevitablemente los recuerdos de uno de los capítulos más oscuros y dolorosos en la historia del deporte de ese país: el asesinato del defensor Andrés Escobar en 1994, pocos días después de haber anotado un autogol en el Mundial de Estados Unidos. Es precisamente por este antecedente histórico que tanto las autoridades deportivas como los aficionados exigen que el acoso virtual actual no se tome a la ligera.

Mientras figuras internacionales del fútbol, como Ángel Di María, han enviado mensajes públicos de apoyo y solidaridad a Campaz, la prioridad absoluta de su entorno en las próximas horas sigue siendo garantizar su seguridad física y la de su familia.

 

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