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Las autoridades de Arlington calculan que la Copa Mundial ya dejó 160 millones de dólares de ganancias en la ciudad

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Arlington estima que el impacto económico de la Copa Mundial de la FIFA ya alcanzó los 160 millones de dólares (REUTERS)

En Arlington, la celebración de la Copa Mundial de la FIFA ha dejado una huella considerable en la economía local, transformando sectores clave y generando cifras inéditas para la ciudad de Texas. El evento deportivo, con su capacidad para atraer multitudes y captar la atención internacional, ha provocado un dinamismo económico que se refleja en distintos indicadores y testimonios de comerciantes y autoridades.

Las autoridades municipales han calculado que el impacto económico derivado de la Copa Mundial ha alcanzado ya los 160 millones de dólares. Esta cifra, aportada por el presidente del Centro de Convenciones y Visitantes de Arlington, Brent DeRaad, representa el flujo de ingresos directos e indirectos que ha circulado por la ciudad desde el inicio del torneo. La magnitud del evento y la afluencia de visitantes han convertido a Arlington en un epicentro de actividad comercial, hotelera y de servicios, con beneficios palpables en múltiples sectores.

El alcalde Jim Ross ha subrayado que el fenómeno no se limita a los días de partido ni a los alrededores inmediatos del estadio, sino que se extiende por toda la ciudad, involucrando a restaurantes, comercios y hoteles. Según la información recopilada por la alcaldía, la mayoría de los negocios han experimentado un repunte significativo en su facturación a raíz de la llegada masiva de aficionados y turistas. La Copa Mundial, más allá del espectáculo deportivo, se ha consolidado como un motor de crecimiento económico para Arlington.

La Copa Mundial de la FIFA impulsó en Arlington la actividad de restaurantes, comercios, hoteles y servicios, según las autoridades municipales (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el ámbito gastronómico, el caso de J. Gilligan’s Bar & Grill ilustra el efecto multiplicador del torneo sobre los negocios locales. El propietario, Randy Ford, relata que desde la fundación del restaurante en 1979, nunca antes se habían registrado ventas tan elevadas como las que ha provocado la Copa Mundial. Las jornadas de partido se traducen en un ambiente efervescente, con la cocina y el personal trabajando a pleno rendimiento para atender a una clientela que se ha multiplicado varias veces respecto a los promedios habituales.

De acuerdo con Ford, las ventas durante el torneo han sido “entre cuatro y cinco veces superiores a lo habitual”, una transformación que atribuye directamente al flujo constante de aficionados. Además de la oferta habitual de bebidas y hamburguesas, el restaurante ha implementado un servicio especial de transporte, facilitando el acceso de más de 1.300 personas al estadio de Dallas durante los primeros ocho encuentros. Esta iniciativa ha posicionado a J. Gilligan’s como un punto de encuentro estratégico para quienes buscan disfrutar del ambiente previo y posterior a los partidos.

El clima de bonanza no se restringe al sector gastronómico. Los hoteles en Arlington han experimentado un crecimiento sin precedentes en sus ingresos durante el desarrollo de la Copa Mundial. El propio alcalde Ross informó que la recaudación hotelera en junio rompió todos los registros históricos, situándose en 31 millones de dólares, cifra que supera de manera contundente el récord anterior, fijado en 23 millones de dólares. Este salto evidencia la capacidad de atracción de la ciudad y el efecto directo que tiene en la ocupación y tarifas hoteleras un evento de esta magnitud.

Los hoteles de Arlington marcaron en junio un récord de 31 millones de dólares en ingresos, por encima de la marca previa de 23 millones

La publicación de los datos oficiales sobre las ventas en restaurantes aún está pendiente, pero las cifras de la hotelería anticipan una tendencia generalizada: la ciudad ha sabido capitalizar la oportunidad que representa la Copa Mundial. El flujo de visitantes, sumado al prolongado calendario de partidos, ha dado lugar a una demanda sostenida de alojamiento, gastronomía y servicios complementarios.

Desde el punto de vista institucional, el Centro de Convenciones y Visitantes de Arlington ha monitoreado el rendimiento económico asociado a cada partido disputado en la ciudad. Según Brent DeRaad, el impacto económico de cada uno de los primeros ocho encuentros ha variado entre 18 y 24 millones de dólares. Esta horquilla refleja tanto el volumen del público movilizado como el consumo generado en torno a cada fecha, consolidando la percepción de que el torneo constituye una inyección económica de gran escala para Arlington.

Pese al optimismo generalizado, no todos los negocios han cosechado beneficios inmediatos. El testimonio de Kennedy Hopkins, barista en la cafetería y librería Daydream, revela una realidad distinta. Desde el inicio del torneo, el establecimiento ha registrado una caída en las ventas, desmintiendo las expectativas de mayor afluencia de público. Hopkins atribuye este descenso a la percepción de complicaciones en la movilidad urbana, ya que muchos residentes y potenciales clientes evitaron desplazarse por temor al tráfico generado por el evento. “No hemos tenido el tráfico que nos habían prometido”, comentó. Esta experiencia evidencia que el impacto económico de la Copa Mundial, aunque sustancial en términos globales, no se distribuye de manera uniforme entre todos los sectores y comercios.

El futuro, sin embargo, se vislumbra prometedor para Arlington. El alcalde Ross sostiene que la proyección internacional que otorga el Mundial constituye un activo de largo plazo para la ciudad. Ross enfatizó que el efecto de albergar el torneo “no se limita a un período de 30 días en el que se disputan nueve partidos”, sino que abre puertas a la construcción de relaciones comerciales y turísticas que pueden perdurar en el tiempo. La expectativa es que la visibilidad alcanzada y la experiencia adquirida sirvan como plataforma para atraer futuros eventos y oportunidades de desarrollo económico.

 El presidente del Centro de Convenciones y Visitantes, Brent DeRaad, atribuyó el monto al flujo de ingresos directos e indirectos desde el inicio del torneo, impulsado por la llegada masiva de aficionados     

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