EEUU
Los airbags falsificados están matando a conductores en Estados Unidos y quedaron bajo la lupa del gobierno

La NHTSA prohibió en abril la venta e importación en Estados Unidos de infladores de airbags con números de pieza asociados a la empresa china DTN, después de que esos componentes quedaran vinculados al menos a 10 muertes desde 2023 y a tres heridos graves en autos usados reparados con piezas compradas por internet, según reveló The Wall Street Journal.
El problema no surgió en los vehículos nuevos, sino en el mercado de reposición de autos siniestrados. La agencia federal ya había advertido en 2012 sobre airbags falsificados en vehículos reparados por talleres independientes, pero entonces no había muertes reportadas. Tres años después, la crisis de Takata obligó a los fabricantes a reportar cualquier rotura de airbag, y esa exigencia abrió una vía de detección para incidentes que ahora los reguladores atribuyeron a piezas marcadas con DTN, fabricadas probablemente en 2021 y 2022.
La empresa china respondió ante la agencia en abril que no opera en Estados Unidos y sostuvo que la pieza bajo sospecha, estampada con un número de serie asociado a la firma, era “una falsificación de nuestro producto fabricada por otra compañía”, según el diario. Aun así, el regulador mantuvo la prohibición sobre cualquier inflador con numeración vinculada a DTN.
El rastreo de las piezas quedó casi bloqueado
La NHTSA reconoció que no pudo calcular cuántos infladores de ese tipo siguen instalados en autos usados que circulan hoy en el país. En un correo interno de enero citado por la publicación, un investigador escribió que prever futuras explosiones era “casi una conjetura salvaje”, porque demasiados factores no podían determinarse.
La agencia intentó usar una facultad de aplicación poco frecuente en lugar de un retiro tradicional. Su jefe, Peter Morrison, dijo que el objetivo era volver ilegal “cada aspecto del comercio” de esos infladores y facilitar que los investigadores identificaran vendedores e importadores.

La NHTSA prohibió esos componentes porque concluyó que representaban un riesgo extraordinario de muerte o lesión en un choque. El problema afectó a conductores de autos usados cuyas bolsas originales ya se habían activado en accidentes previos y fueron reemplazadas por módulos de origen dudoso. La consecuencia inmediata fue que el gobierno dejó de tratar el caso como una falla convencional y pasó a perseguir una cadena de ventas difícil de seguir en plataformas digitales.
Los vendedores online quedaron en el centro
Los airbags falsificados se ofrecieron por apenas USD 100 en sitios como eBay y Facebook Marketplace, una décima parte del costo de una pieza auténtica, según documentos judiciales y entrevistas citadas por el medio. EBay dijo que prohíbe productos falsificados y que coopera con la investigación. Meta respondió que solo provee infraestructura digital a terceros y no participa en almacenamiento ni entregas. Amazon afirmó que prohíbe la venta de airbags y de sus componentes.
La magnitud del mercado de repuestos usados complicó aún más el control. Cada año se reciclan unos cuatro millones de vehículos en Estados Unidos y Canadá, con ventas superiores a USD 32.000 millones en piezas recuperadas, de acuerdo con la Automotive Recyclers Association.
Los antecedentes penales mostraron que el negocio no era marginal. En la última década, más de una docena de personas fueron condenadas por vender airbags falsificados. El caso más reciente involucró a Mateen Mohammad Alinaghian, ex empleado del departamento de transporte de Carolina del Norte, que importó cerca de 2.500 airbags falsificados a Raleigh durante un período de dos años hasta la primavera de 2024 y luego los vendió en Facebook Marketplace, según el Departamento de Justicia y documentos judiciales.
Una cadena de reventa terminó en choques mortales
Uno de los casos que empujó la investigación fue el de Destiny Byassee, una madre de 22 años de Florida que murió en 2023 cuando explotó el airbag de su Chevrolet Malibu. El vehículo había tenido un choque anterior en el que se activaron las bolsas, y la pieza de reemplazo contenía un componente marcado con DTN, según una presentación de la NHTSA y la demanda civil de su familia.

Los registros de la causa mostraron un recorrido preciso del auto: Enterprise lo tuvo antes del siniestro; luego la firma de subastas Manheim lo vendió a un taller de Florida por USD 9.000; ese taller compró en eBay un airbag en noviembre de 2022 al vendedor “ffnn2002”; más tarde revendió el vehículo por USD 18.000 a Drivetime, que terminó colocándolo en el mercado minorista.
La demanda por esa muerte llegó a juicio en junio en el sur de Florida. DTN había intentado antes derivar la responsabilidad hacia otros actores, pero no compareció para defenderse en el debate oral. Un jurado otorgó USD 603 millones a la familia de Byassee.
Otro episodio dejó vivo a Eui Seok Kang, pero con lesiones devastadoras. En octubre de 2023, perdió el control de su Chevrolet Malibu bajo una lluvia torrencial en Texas, cruzó dos carriles y una camioneta lo impactó. Cuando se desplegó el airbag, fragmentos metálicos le destruyeron la mandíbula. El joven perdió la mitad de la mandíbula inferior, la mayoría de los dientes inferiores y parte de los superiores, y pasó por tres cirugías en el mes siguiente.
El auto había sido vendido por un concesionario de Fort Worth que, según una declaración judicial, lo compró en subasta por USD 7.000 en agosto de 2022, después de un choque frontal que activó las bolsas. El dueño del local declaró que aprendió por su cuenta a instalar airbags, compró uno en eBay y luego revendió el Malibu a Kang a mediados de 2023 por alrededor de USD 14.000.
Los reguladores siguieron recibiendo reportes de explosiones fatales en 2024 y 2025: una adolescente de 17 años en Utah, una profesora de inglés de secundaria en Oklahoma, un joven de 20 años en Mississippi y un hombre de Arizona cuya autopsia registró un gran fragmento en el cuello con un número de serie DTN inscripto.
Ofertas de productos en eBay y Facebook Marketplace, por una décima del valor de una pieza genuina, quedaron asociadas a módulos instalados en autos siniestrados y a una cadena de reventa que terminó en muertes
