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Donald Trump habló sobre el caso Balogun: “No fue foul”

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Donald Trump habló en el Salón Oval de la Casa Blanca (REUTERS/Evan Vucci)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que intervino de manera directa ante el máximo dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, para cuestionar la expulsión del delantero estrella estadounidense Folarin Balogun, desatando un escándalo deportivo sin precedentes en plena Copa del Mundo 2026. En una comparecencia en la Casa Blanca, el mandatario defendió su gestión bajo el argumento de que la jugada “no fue foul”.

“Pedí que se reconsiderara porque no pensaba que hubiera sido foul”, declaró Trump ante los periodistas. El líder estadounidense calificó de “injustas” las normas automáticas sobre las tarjetas rojas y apuntó sus críticas hacia el árbitro brasileño Raphael Claus, encargado de impartir justicia en el duelo de la ronda previa contra Bosnia-Herzegovina. Trump tildó de “muy sospechoso” el pasado del réferi, quien expulsó al atacante de 25 años tras una revisión del VAR por haber pisado el tobillo del defensor Tarik Muharemovic.

Folarin Balogun pisa el tobillo del defensor bosnio Tarik Muharemovic, acción que tras la revisión del VAR derivó en su expulsión directa. La posterior suspensión del castigo por parte de la FIFA desató un fuerte conflicto con la UEFA y el seleccionado belga. (REUTERS/Pedro Nunes)

Pese a que la infracción fue ratificada por la tecnología en el campo, la Comisión Disciplinaria de la FIFA anunció de manera sorpresiva que la suspensión automática de un partido quedaba en suspenso “durante un período de prueba de un año”. Esta polémica maniobra técnica exime a Balogun del castigo inmediato y lo habilita para disputar el decisivo cruce de octavos de final de esta noche frente a Bélgica en Seattle.

La reacción en bloque de Bélgica: ironía e indignación

La polémica resolución, adoptada tras los contactos con la Casa Blanca, provocó una respuesta inmediata por parte de las autoridades de Bélgica, rival de Estados Unidos en la llave eliminatoria. El ministro de Asuntos Exteriores belga, el democristiano francófono Maxime Prévot, calificó la medida como “incomprensible” y recurrió a su pasado en las canchas para fijar postura: “Como ex árbitro de fútbol, siempre me he comprometido a defender las reglas y garantizar decisiones justas. Si una llamada telefónica condujo a esto, equivaldría a socavar las reglas más básicas del deporte. ¿Cómo podría la FIFA seguir defendiendo con credibilidad el juego limpio?, cuestionó.

Por su parte, el primer ministro belga, el nacionalista Bart De Wever, optó por esquivar las declaraciones formales y canalizó el malestar institucional a través de la ironía en las redes sociales. Su equipo de comunicación remitió a la prensa a una publicación de su popular mascota Maximus —un gato de la raza Scottish Fold con más de 142.000 seguidores en Instagram—, que apareció junto a una tarjeta roja con la irónica leyenda: “¿Tarjeta roja? ¡Yo voy a jugar igual!”.

En el plano estrictamente deportivo, el director técnico de la selección belga, Rudi Garcia, manifestó su estupor durante una conferencia de prensa en Seattle: “No sabía que en la Copa del Mundo de la FIFA el 5 de julio se había convertido en el 1 de abril, y que era el Día de los Inocentes”.

Ante este escenario, la Real Federación Belga de Fútbol inició un proceso de apelación de urgencia ante los tribunales deportivos internacionales en un intento a contrarreloj por restablecer la sanción antes del pitazo inicial.

“Se cruzó una línea roja”: estupor en el fútbol europeo

El quiebre de los reglamentos tradicionales generó un repudio masivo en los estamentos del fútbol del viejo continente. La UEFA emitió un durísimo comunicado en el que expresó su total incredulidad ante una medida que calificó de “inédita, incomprensible e injustificable”, advirtiendo que la FIFA “ha cruzado una línea roja” que vulnera los principios de una competición justa, honesta y transparente.

A las críticas se sumaron destacadas figuras históricas de la dirigencia internacional. El ex presidente de la FIFA, Sepp Blatter, fue tajante al señalar que “las cartulinas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas” y lanzó un duro cuestionamiento: “¿A dónde vas, FIFA?”.

Por su parte, el ex líder de la UEFA, el francés Michel Platini, resumió lo ocurrido en una sola palabra: “Vergonzoso”.

En Italia, el presidente de la federación (FIGC), Giovanni Malagó, alertó en los micrófonos de Radio Rai 1 que la medida posee un “evidente aroma político” y que constituye un “precedente extremadamente peligroso” para la integridad de los torneos organizados por la entidad que conduce Infantino.

 El presidente de Estados Unidos se refirió a la habilitación que recibió el goleador de Estados Unidos, quien fue expulsado en el partido contra Bosnia pero no deberá cumplir con una fecha de suspensión por una medida especial de la FIFA     

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