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Trump dispara su fortuna en la Casa Blanca: más de 2.200 millones de dólares gracias sobre todo a las criptomomedas
Sus aventuras con divisas y tokens le aportan 1.400 millones y multiplican por cuatro lo que ganó antes de llegar al poder en 2024 Leer Sus aventuras con divisas y tokens le aportan 1.400 millones y multiplican por cuatro lo que ganó antes de llegar al poder en 2024 Leer
No hay equivalente en la historia del país, en la historia de cualquier país. En Estados Unidos no es extraño llegar a la Casa Blanca con cierta fortuna, y resulta casi inevitable que un presidente se haga rico cuando deja el cargo, entre ofertas millonarias por sus libros de memorias o por dar charlas o asesorías. Pero no hay precedentes de un enriquecimiento desaforado gracias a estar en el cargo.
En 2025, los ingresos de Donald Trump se dispararon hasta al menos los 2.200 millones de dólares, una barbaridad respecto a los 622 millones de dólares en 2024, antes de que ganara las elecciones. En ese primer año en el puesto, el presidente se embolsó más de 1.400 millones de dólares gracias únicamente a los negocios de criptomonedas de su familia. La declaración oficial presentada en la Oficina de Ética Gubernamental y hecha pública el martes muestra que casi 800 millones de dólares llegaron a través de World Liberty Financial, la firma de criptomonedas fundada junto a sus hijos y la familia de Steve Witkoff, el enviado especial que negocia la paz con Rusia, con Irán o en Israel y que tiene a su vez negocios críticos con las familias reales del Golfo Pérsico. No por casualidad, buena parte de esos 799 millones llegaron de un pago de Emiratos Árabes Unidos, que adquirió una participación destacada en la compañía.
Los ingresos de Trump incluyen más de 520 millones de dólares por la venta de tokens y más de 250 millones de dólares por la venta de participaciones en World Liberty. En enero de 2025, horas antes de jurar el cargo, Trump lanzó la criptomoneda $TRUMP, un token coleccionable que le generó 636 millones de dólares, más que los ingresos que obtuvo de todas sus demás operaciones comerciales a nivel mundial el año anterior.
Habitualmente, cuando alguien llega a la Casa Blanca coloca sus activos e inversiones en un blind trust (fondo ciego), un mecanismo por el que un agente fiduciario independiente gestiona la fortuna del político sin que éste conozca las decisiones de inversión para impedir precisamente conflictos de interés, reales o aparentes. La familia de Lyndon B. Johnson dejó en manos ciegas la gestión de sus emisoras de radio por todo el país. Jimmy Carter vendió su participación en la explotación agrícola familiar de cacahuetes. Ronald Reagan y George H. W. Bush utilizaron esos blind trusts, y su hijo tuvo que deshacerse de inversiones en el sector del petróleo. Bill Clinton y Barack Obama, aunque no tenían grandes fortunas antes de ser presidentes, optaron por mecanismos de diversificación sin control directo. Trump no. Tanto en su primer mandato como en el segundo optó por mantener la propiedad de sus empresas con un fideicomiso revocable que estaba gestionado por sus hijos y directivos de su emporio.
Solo en el primer trimestre de este año, los gestores de Trump hicieron 3.700 operaciones de trading, incluyendo compras millonarias de acciones de empresas como Nvidia, Dell y otras grandes tecnológicas, que se han beneficiado de las decisiones de la administración. "Ni el presidente Trump, ni su familia, ni la Organización Trump desempeñan ningún papel en la selección, dirección o aprobación de inversiones específicas", aseguró hace unas semanas un portavoz de la Trump Organization.
En pocos meses, su fortuna y patrimonio se han disparado de forma exponencial entre acusaciones de corrupción y conflictos de intereses, con su familia firmando contratos con las administraciones o en empresas que se benefician de esos contratos, adjudicaciones polémicas o inversiones de cientos o miles de millones de países del Golfo Pérsico en negocios de Trump o sus principales colaboradores. La declaración muestra ingresos de más de 80 millones de dólares por acuerdos con diversas empresas de medios de comunicación y 52 millones de dólares por la concesión de licencias de su nombre a promotores inmobiliarios extranjeros, principalmente a través de acuerdos con socios de Oriente Próximo.
Según cálculos de Reuters, la familia Trump ha ganado al menos 2.300 millones de dólares con proyectos relacionados con criptomonedas desde que Trump regresó a la Casa Blanca en 2025, incluyendo, según varias denuncias, operaciones que parecen donaciones a cambio de favores, como por ejemplo perdones presidenciales para salir de prisión. En octubre, por ejemplo, perdonó a Changpeng Zhao, el hombre más rico del mundo de las criptomonedas y fundador de la plataforma Binance, que ha sido clave para el desarrollo cripto de la familia Trump.
Esta administración ha hecho todo lo posible para ayudar a la industria de las criptomonedas, con nuevas regulaciones federales para las stablecoins o recortando el poder de supervisión del Departamento de Justicia y de la SEC. "Ni el presidente ni su familia han incurrido jamás —ni incurrirán jamás— en conflictos de intereses. El presidente Trump se enorgullece de haber convertido a Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas mediante acciones ejecutivas. Todas las acciones del presidente Trump y su Administración se toman en beneficio del pueblo estadounidense, y cualquier supuesto 'periodista' que afirme lo contrario está repitiendo la misma narrativa falsa y manida que los demócratas y los medios tradicionales llevan impulsando durante una década", ha afirmado una portavoz de la Casa Blanca.
Aunque las criptomonedas se han convertido en su principal fuente de ingresos, el presidente Trump obtuvo también beneficios en sus negocios tradicionales. Por ejemplo, un aumento del 15% en los ingresos de sus instalaciones de golf y hoteles, para un total de 500 millones de dólares en 2025. Los mayores incrementos se han producido precisamente en los clubes donde el presidente ha pasado más tiempo desde su investidura. Mar-a-Lago, en Florida, donde pasa casi todos los fines de semana del año, salvo en verano, ha pasado de 50 millones de dólares en 2024 a 77 millones de dólares, mientras que los ingresos de su club de golf en la cercana West Palm Beach aumentaron un 27%. En ellos, Trump juega al golf los fines de semana, recibe invitados e incluso organiza reuniones oficiales, obligando a sus potenciales interlocutores a personarse y a dejarse ver por allí.
Muchas de las principales empresas del país, tecnológicas o de cripto, han hecho aportaciones millonarias estos meses a los proyectos de Trump. Sus empresas o sus obsesiones, como por ejemplo la renovación del Salón de Baile de la Casa Blanca.
