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Duelo nacional con las morgues repletas de cadáveres: "Sabemos que hay muchas personas con vida, pero no tienen fuerza para gritar y avisar a los grupos de rescate"

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Los rescatistas trabajan hasta el último aliento para encontrar supervivientes una semana después del doble temblor en Venezuela Leer Los rescatistas trabajan hasta el último aliento para encontrar supervivientes una semana después del doble temblor en Venezuela Leer   

El Gobierno de Delcy Rodríguez decretó ayer el duelo nacional durante siete días al cumplirse una semana del doble terremoto del día de San Juan. "Venezuela tiene el alma rasgada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos", acuñó la presidenta encargada, que junto a su hermano Jorge ha decidido administrar gradualmente la cifra de víctimas, en medio de la opacidad.

Según el parte emitido ayer, ya son 2.295 las personas que han fallecido y 11.267 las que han resultado heridas. Los damnificados se elevarían hasta 11.267.

La realidad es mucho peor a la apuntada por el Gobierno. Fuentes consultadas por EL MUNDO aseguraron a este periódico que los forenses trabajan en la morgue improvisada de La Guaira "con las uñas y en unas condiciones deplorables. Necesitamos apoyo de insumos, tapabocas (mascarillas) e hidratación, comida y carpas. Y muy cerca hay un edificio en peligro de colapsar. Trabajamos bajo un sol de justicia, sin apoyo y sin condiciones de bioseguridad. Los cadáveres con incontables".

Entre los forenses calculan que han atendido a más de 5.000 cadáveres en la zona marítima y al menos 600 en la capital. En otros organismos del Estado calculan que las víctimas mortales superarían la barrera de 10.000, pese a las cifras conservadoras que publica el Gobierno.

Más pesimismo se siente con las estadísticas de la iniciativa de la sociedad civil por los desaparecidos, ya que más de 40.000 personas permanecen sin localizar, tras un arduo trabajo de búsqueda gracias al cual se conoce el paradero de 15.759 afectados.

Transcurrida una semana de la tragedia, milagros y muerte compiten entre sí ante una sociedad que se niega a vivir sólo el duelo final y que sigue buscando a los suyos. "Sabemos que hay muchas personas con vida, pero no tienen fuerza para gritar y avisar a los grupos de rescate. Están deshidratados. Hoy (por ayer) temprano nos dieron fe que había siete niños en un apartamento y el grupo de rescatistas de México estaba operándolo. Nosotros hemos conseguido personas fallecidas, hemos trabajado con los españoles", desveló a EL MUNDO Álvaro Soto, quien forma parte de una brigada de médicos y voluntarios de Carabobo que ha trabajado y destajo y que se niega a abandonar la esperanza.

En cambio, rescatistas de Países Bajos estiman que las posibilidades son muy reducidas, por lo que abandonarán los rescates, convencidos de que hay que pasar a una segunda etapa característica de este tipo de tragedias.

No obstante, los venezolanos forman parte de una sociedad que se resiste a la derrota, pese a las tragedia que se suceden a su alrededor, empeñadas en convertirse en lo cotidiano. Entre constantes réplicas, 782 hasta ayer, el Gobierno ha comenzado a instalar campamentos transitorios para los damnificados, pero hay otros espontáneos que han crecido por el miedo de sus gentes a regresar a edificios resquebrajados en una tierra que no deja de moverse.

Un hombre con dos carteles de desaparecidos, en La Guaira.
Un hombre con dos carteles de desaparecidos, en La Guaira.AFP

Entre ellos están los 150 niños que pernoctan a pie de su edificio en el Morro del Petare, la mayor favela de América Latina. Pasaron tanto pánico durante el doble terremoto que prefieren mantenerse en las carpas instaladas mientras unos pocos voluntarios les asisten en la contingencia.

Una furgoneta acaba de llegar cargada de comida, en una iniciativa de la gente de bien que tanto abunda en este país. Entre juegos se ponen en fila, tienen hambre. Y como ha llovido, mezclan fríos y calores. Y piden sopa caliente a sus nuevos amigos. "Es que les habíamos traído sándwich de jamón y queso, pero ya les hemos hecho unas buenas sopas, sabrosas. Sus edificios están que se caen, por eso están en carpas", señaló a este periódico Carlos Osorio, convertido en ángel de la guardia de los chiquillos que no paran de jugar.

Niños hacen fila en busca de comida.
Niños hacen fila en busca de comida.D. LOZANO

Pero entre las ruinas, además del trabajo a destajo para salvar vidas y la solidaridad infinita del buen venezolano también hay espacio para los malandros de uniforme. Un grupo de mujeres "arrechas" (valientes) se encaró con un agente de la policía judicial, que portaba su arma de reglamento, que había sustraído un fajo de dólares y los llevaba en una bolsa. Las mujeres no dudaron en hostigarle hasta que consiguieron romper los billetes. La denuncia corrió en redes sociales a velocidad de la pólvora, lo que forzó a los mandos policiales a detener y a expulsar Jonathan Burgos y a los tres agentes que robaban junto a él del cuerpo policial.

"No toleraremos, bajo ninguna circunstancia, desviaciones policiales, actos de corrupción o conductas que vulneren el honor institucional o el dolor de las víctimas de esta emergencia", advirtieron las autoridades tras los incontables capítulos sucedidos durante la semana.

Milagros, muerte y polémica política sólo dos días después de que el Gobierno venezolano impidiera su regreso a María Corina Machado, para lo que contó con el apoyo de Estados Unidos. Pese al llamado de una treintena de ex presidentes de América Latina y España, Washington se mantiene como el principal soporte del chavismo reciclado y no duda en manifestarlo.

"He visto con mis propios ojos el tamaño de este desastre. El camino es difícil, pero también he visto un compromiso importante no solamente de EEUU y de los otros países, también de nuestros socios aquí con el Gobierno interino", afirmó taxativo John Barret, el jefe diplomático estadounidense en Caracas.

 

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