Ciencia y Tecnología
Volkswagen ha encontrado una vía insólita para salvar fábricas: en vez de Polos o Golf, hacer Cúpulas de Hierro a Israel
En la Segunda Guerra Mundial, varias de las mayores fábricas europeas tuvieron que reinventarse por completo en cuestión de meses, pasando de producir bienes civiles a fabricar equipamiento estratégico o viceversa. Desde entonces, la capacidad de una planta industrial para cambiar de función rápidamente se ha considerado uno de los indicadores clave de resiliencia económica.
De coches a cúpulas. Lo contaba en exclusiva esta mañana el Financial Times. Volkswagen ha encontrado una salida para una de sus fábricas en crisis en Alemania. La planta de Osnabrück, amenazada de cierre por la caída del negocio automovilístico, podría reconvertirse muy pronto para producir componentes y material del sistema antimisiles israelí Cúpula de Hierro.
Qué duda cabe, el cambio es muy profundo. Se pasaría de ensamblar vehículos civiles a fabricar tecnología militar. Todo por un objetivo muy claro: mantener los 2.300 empleos y dar uso a una infraestructura industrial que ya no es rentable en el sector del automóvil.
Industria en crisis. El movimiento refleja un cambio más amplio en Alemania, uno que hemos ido contando los últimos meses: el sector del automóvil sufre por la competencia china y por una transición eléctrica más lenta de lo esperado. Al mismo tiempo, el gasto en defensa en Europa está creciendo con fuerza tras la guerra en Ucrania.
Así las cosas, Berlín prevé invertir más de 500.000 millones de euros en los próximos años, y ese contexto, fábricas que antes producían coches buscan ahora adaptarse a la industria militar, donde la demanda es estable y creciente.

Sistema de lanzamiento de la Cúpula de Hierro
Qué fabricarían exactamente. Según el FT, la planta no produciría misiles al completo, pero sí piezas clave del sistema. Entre ellas, los camiones que transportan los lanzadores, los propios sistemas de lanzamiento y los generadores eléctricos que los activan.
Hablamos de elementos esenciales para que el sistema funcione en campo. Además, el plan requiere una inversión relativamente baja y podría estar operativo en un plazo de 12 a 18 meses. Plus: Rafael instalaría en Alemania otra fábrica especializada para los interceptores, lo que completaría la cadena de producción en Europa.

Cómo funciona la “Cúpula”. El sistema antimisiles israelí está diseñado para interceptar cohetes de corto alcance antes de que impacten en zonas habitadas. Funciona en varias fases. Primero, un radar detecta el lanzamiento y calcula la trayectoria del proyectil. Después, un sistema de control decide si el cohete supone una amenaza real o caerá en una zona deshabitada.
Si es peligroso, se lanza un misil interceptor que lo destruye en el aire. Este proceso ocurre en cuestión de segundos. El sistema combina sensores, software y lanzadores móviles, e Israel afirma que logra interceptar más del 90% de los proyectiles que considera peligrosos.
Un regreso a la producción militar con historia. Para Volkswagen, este giro no es completamente nuevo. Como contamos hace unos meses, durante la Segunda Guerra Mundial la compañía ya produjo vehículos militares e incluso armamento como la bomba V1.
Después de décadas centrada en el sector civil, esta colaboración supondría un regreso parcial a la industria de defensa. Aun así, el contexto es distinto. Ahora se trata de aprovechar capacidad industrial existente en un entorno económico cambiante, no de una reconversión forzada por una guerra total.
Europa y su defensa. El interés, además, no es solo industrial. También es estratégico. Europa busca reforzar su autonomía en defensa y reducir su dependencia de terceros.
Qué duda cabe, introducir sistemas como la Cúpula de Hierro en suelo europeo facilita su despliegue y mantenimiento. Sin embargo, existen dudas. La razón: el sistema está pensado para amenazas de corto alcance y algunos expertos cuestionan su eficacia frente a misiles más avanzados. Aun así, la necesidad de reforzar la defensa aérea está impulsando este tipo de proyectos.
Una decisión industrial. El plan, en cualquier caso, aún no está cerrado del todo y depende de la aceptación de los trabajadores. No todos están dispuestos a pasar de fabricar coches a producir equipamiento militar, pero el medio explicaba que la alternativa es incierta.
Con el cierre previsto de la producción actual, la reconversión aparece como una de las pocas opciones para mantener la actividad. Si se quiere, en el fondo la decisión refleja un cambio mayor. La industria europea empieza a adaptarse a un escenario donde la seguridad vuelve a ser un motor económico.
Imagen | Roger Wollstadt, Israel Defense Forces, Kārlis Dambrāns
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La noticia
Volkswagen ha encontrado una vía insólita para salvar fábricas: en vez de Polos o Golf, hacer Cúpulas de Hierro a Israel
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
.
En la Segunda Guerra Mundial, varias de las mayores fábricas europeas tuvieron que reinventarse por completo en cuestión de meses, pasando de producir bienes civiles a fabricar equipamiento estratégico o viceversa. Desde entonces, la capacidad de una planta industrial para cambiar de función rápidamente se ha considerado uno de los indicadores clave de resiliencia económica.
De coches a cúpulas. Lo contaba en exclusiva esta mañana el Financial Times. Volkswagen ha encontrado una salida para una de sus fábricas en crisis en Alemania. La planta de Osnabrück, amenazada de cierre por la caída del negocio automovilístico, podría reconvertirse muy pronto para producir componentes y material del sistema antimisiles israelí Cúpula de Hierro.
Qué duda cabe, el cambio es muy profundo. Se pasaría de ensamblar vehículos civiles a fabricar tecnología militar. Todo por un objetivo muy claro: mantener los 2.300 empleos y dar uso a una infraestructura industrial que ya no es rentable en el sector del automóvil.
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Así las cosas, Berlín prevé invertir más de 500.000 millones de euros en los próximos años, y ese contexto, fábricas que antes producían coches buscan ahora adaptarse a la industria militar, donde la demanda es estable y creciente.
Sistema de lanzamiento de la Cúpula de Hierro
Qué fabricarían exactamente. Según el FT, la planta no produciría misiles al completo, pero sí piezas clave del sistema. Entre ellas, los camiones que transportan los lanzadores, los propios sistemas de lanzamiento y los generadores eléctricos que los activan.
Hablamos de elementos esenciales para que el sistema funcione en campo. Además, el plan requiere una inversión relativamente baja y podría estar operativo en un plazo de 12 a 18 meses. Plus: Rafael instalaría en Alemania otra fábrica especializada para los interceptores, lo que completaría la cadena de producción en Europa.
Cómo funciona la “Cúpula”. El sistema antimisiles israelí está diseñado para interceptar cohetes de corto alcance antes de que impacten en zonas habitadas. Funciona en varias fases. Primero, un radar detecta el lanzamiento y calcula la trayectoria del proyectil. Después, un sistema de control decide si el cohete supone una amenaza real o caerá en una zona deshabitada.
Si es peligroso, se lanza un misil interceptor que lo destruye en el aire. Este proceso ocurre en cuestión de segundos. El sistema combina sensores, software y lanzadores móviles, e Israel afirma que logra interceptar más del 90% de los proyectiles que considera peligrosos.
Un regreso a la producción militar con historia. Para Volkswagen, este giro no es completamente nuevo. Como contamos hace unos meses, durante la Segunda Guerra Mundial la compañía ya produjo vehículos militares e incluso armamento como la bomba V1.
Después de décadas centrada en el sector civil, esta colaboración supondría un regreso parcial a la industria de defensa. Aun así, el contexto es distinto. Ahora se trata de aprovechar capacidad industrial existente en un entorno económico cambiante, no de una reconversión forzada por una guerra total.
Europa y su defensa. El interés, además, no es solo industrial. También es estratégico. Europa busca reforzar su autonomía en defensa y reducir su dependencia de terceros.
Qué duda cabe, introducir sistemas como la Cúpula de Hierro en suelo europeo facilita su despliegue y mantenimiento. Sin embargo, existen dudas. La razón: el sistema está pensado para amenazas de corto alcance y algunos expertos cuestionan su eficacia frente a misiles más avanzados. Aun así, la necesidad de reforzar la defensa aérea está impulsando este tipo de proyectos.
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Con el cierre previsto de la producción actual, la reconversión aparece como una de las pocas opciones para mantener la actividad. Si se quiere, en el fondo la decisión refleja un cambio mayor. La industria europea empieza a adaptarse a un escenario donde la seguridad vuelve a ser un motor económico.
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Xataka
por
Miguel Jorge
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