EEUU
Estados Unidos levanta parcialmente el veto a Anthropic y reactiva una de sus IA más potentes

El gobierno de Estados Unidos autorizó a Anthropic a reactivar su modelo de inteligencia artificial Mythos 5 para más de 100 organizaciones seleccionadas, dos semanas después de haberlo bloqueado por razones de seguridad nacional. La decisión, comunicada el 26 de junio mediante una carta del secretario de Comercio Howard Lutnick, marca el primer retroceso parcial en una ofensiva regulatoria contra los modelos de IA más avanzados del país.
La medida no resuelve la crisis de fondo. Fable 5, el modelo de consumo masivo de Anthropic, permanece fuera de línea. Las conversaciones entre la empresa y el gobierno continúan, y el marco regulatorio que debería ordenar estos procesos todavía no existe.
La decisión del 26 de junio y sus alcances
Lutnick informó a Anthropic que existe “progreso” en el trabajo conjunto para mitigar los riesgos asociados a los modelos. Con esa justificación, determinó que “las salvaguardas apropiadas están en lugar para permitir que ciertos socios de confianza accedan al modelo Claude Mythos 5”, según el texto de la carta reproducido por el canal estadounidense CNN.
El acceso se restaura sin necesidad de licencia de exportación, incluso para empleados no ciudadanos estadounidenses de las empresas aprobadas, y también para el personal de Anthropic que no tiene ciudadanía. Las restricciones de licencia se mantienen para cualquier organización fuera de la lista autorizada.

Muchas de las más de 100 compañías e instituciones habilitadas —entre ellas varias del índice Fortune 500— forman parte del Proyecto Glasswing de Anthropic, que incluye a empresas como Cisco y JPMorgan Chase. Según fuentes citadas por la cadena estadounidense NBC News, el objetivo es que estas organizaciones puedan usar el modelo para la defensa cibernética de infraestructura crítica.
Por qué el gobierno bloqueó los modelos el 12 de junio
El 12 de junio, Lutnick había invocado controles de exportación para ordenar a Anthropic la desactivación inmediata de Mythos 5 y Fable 5. La justificación oficial apuntó a dos amenazas: la posibilidad de que actores de China, Rusia u otros países de interés accedieran a los sistemas, y el riesgo de que usuarios pudieran eludir las barreras de seguridad de Fable 5 —una técnica conocida como jailbreaking— para identificar vulnerabilidades en software.

Dado que los controles de exportación prohíben el acceso de ciudadanos extranjeros a tecnología sensible, y que tanto Anthropic como sus socios emplean personas de otras nacionalidades, la orden obligó a desconectar los modelos por completo.
Antes del bloqueo, Anthropic ya había detectado señales de alarma. La compañía reconoció públicamente que el gobierno creía que existía un método para eludir las protecciones de Fable 5 y usarlo para identificar fallas en sistemas operativos y navegadores.
Una versión temprana de Mythos 5 había detectado, por sí sola, miles de vulnerabilidades de alta gravedad en todos los principales sistemas operativos y navegadores, según documentó Anthropic en su documento de política pública Policy on the AI Exponential.
OpenAI, en la misma presión
El mismo 26 de junio, OpenAI anunció que retrasó el lanzamiento público de GPT-5.6 a pedido del gobierno, y que limitó el acceso a un grupo reducido de socios verificados cuya identidad fue compartida con las autoridades. El CEO Sam Altman calificó la situación de “mala noticia” en una publicación en la red social X, donde escribió: “No me gusta la idea de que el gobierno elija a los clientes”.

En su propio comunicado, OpenAI advirtió que el proceso actual de validación gubernamental “mantiene las mejores herramientas alejadas de usuarios, desarrolladores, empresas, defensores cibernéticos y socios globales que las necesitan”, según reportó la agencia británica Reuters.
Las críticas al proceso de selección
La forma en que el gobierno elige qué organizaciones acceden a los modelos generó cuestionamientos directos. John Coleman, asesor legislativo de la organización Foundation for Individual Rights and Expression, señaló a Reuters: “Nadie sabe cómo se eligen estas empresas ni por qué se excluye a todos los demás. Esto pone demasiado poder en manos del gobierno” y agregó que la situación “plantea preguntas sobre el estado de derecho”.
La relación tensa entre Anthropic y Washington
La historia entre Anthropic y el gobierno de Trump acumula fricciones. A principios de año, la administración incluyó a la empresa en una lista negra de riesgo para la cadena de suministro de seguridad nacional, en represalia por la negativa de Anthropic a permitir que sus modelos se usaran para vigilancia doméstica y sistemas de armas autónomas.
A principios de junio, Trump firmó un decreto ejecutivo que establece un marco voluntario para que los desarrolladores de IA ofrezcan sus modelos al gobierno hasta 30 días antes de su lanzamiento público. Ese mecanismo de evaluación todavía está en desarrollo.
El riesgo geopolítico que nadie resuelve
Kate Koren, analista del centro de estudios Center for Strategic and International Studies y ex funcionaria del Departamento de Comercio, advirtió a Reuters que la autorización del 26 de junio es “un paso interino práctico, pero deja sin resolver el problema de cómo las empresas pueden lanzar ampliamente modelos actualizados”.
Su diagnóstico sobre las consecuencias de la demora fue directo: “Cuanto más tiempo pase sin que exista un sistema que permita a las empresas estadounidenses lanzar nuevos modelos ampliamente, más posibilidades tendrá China de ponerse al día”.
Mientras tanto, el marco regulatorio que debería ordenar todo esto aún no existe.
La carta firmada por el secretario de Comercio Howard Lutnick habilita el uso del sistema a socios “de confianza” sin licencias de exportación, tras un bloqueo por seguridad nacional
