Se preguntaría el bueno de Aursnes el motivo de que repitiera él, y sólo él, respecto al once que Noruega había alineado en el partido anterior. Porque Solbakken se puso el Mundial por montera con una alineación completamente nueva, la excepción confirmaba la regla, llevándose por delante ya de paso el esperado pulso entre Mbappé y Haaland. Hubiera necesitado el combinado escandinavo un triunfo para liderar el grupo, lo que permite alimentar la sospecha de que el del banquillo da por buena una segunda plaza que, según el fútbol ficción, conduce hacia Brasil en octavos.
Francia también había hecho cuatro cambios, las cosas como son, pero visto lo visto parecieron pocos. Y arriba jugaba el 'Big Four'. Efectivamente, a los 20 segundos Mbappé estrellaba la pelota en el larguero. Efectivamente, a los siete minutos Dembélé sacaba un derechazo a la red tras recibir de Kylian y tirar diagonal. En ambos casos la jugada se desarrollaba por la izquierda de la defensa noruega, donde, con independencia de la evidente calidad de los rivales, Bjorkan dejaba tremendo agujero.
Tan fácil debió verlo Francia que empezó a manejarse con cierta displicencia. El horror ahí fue Upamecano, que, teniendo uno de esos días que tiene de vez en cuando, lo mismo sacaba mal la pelota que dimitía directamente de la marca. Por ejemplo, en el gol de Aasgaard. Para desgracia del noruego, sin embargo, esa diana llegó inmediatamente después, de hecho tras el saque de centro, de que el 'Mosquito' volviera a picar. Que marcara con la izquierda fue la única diferencia: otra vez Mbappé sirviendo, otra vez Bjorkan a verlas venir.
Y, como no hay dos sin tres, Ousmane aún hizo otro sobre la media hora. Era, definitivamente, una tarde para agradecer que la eclosión de Olise lo haya devuelto a la derecha, donde la escabechina resultaba hasta dolorosa desde el punto de vista de la víctima. Redujo una marcha Francia desde ahí y hasta el entreacto, más allá de que siguiera desplegándose en el doble pivote un notable Koné. Maneja alternativas Deschamps, que a todo esto seguía los acontecimientos desde la distancia. Dedicar el triunfo a la fallecida madre de su seleccionador era otro buen motivo para que la escuadra gala se aplicara.
El ínclito Solbakken introdujo doble cambio en la reanudación, liberando al menos del suplicio a nuestro ya estimado Bjorkan. El festival de los laterales absurdos tuvo en todo caso continuidad con el penalti de Theo a Bobb a las primeras de cambio. La pena fue máxima para Noruega, porque Maignan voló para sacar el lanzamiento de Strand Larsen. Para entonces ya estaba claro que Francia había dado el partido por amortizado. En cuanto pudo, eso sí, Mbappé buscó la escuadra sin encontrarla.
Allí ya se jugaba a beneficio de inventario, porque resuelto estaba sobre el césped lo que en realidad se había empezado a resolver desde las alineaciones. Salieron todos los que tenían que salir con Noruega y se estrenó Konaté en el campeonato, sin que ninguna de las dos cosas interesara demasiado. El 'Mosquito' había matado aquello. A cañonazos, por paradójico que suene. A última hora, eso sí, completó marcador Doué.
