Eu farei x10… o por 100 que podría decir ahora. La frase de Vinicius, repetida hasta la saciedad a modo de burla, sonó en su día a declaración de intenciones. Pero probablemente ni él imaginaba que su respuesta iba a llegar tan tarde… y con semejante contundencia. Porque este Mundial está siendo la confirmación de que el brasileño ha recuperado esa versión que hace unos años le convirtió en uno de los futbolistas más indescifrables del planeta.
Cuatro goles y una asistencia son, de momento, la carta de presentación de un jugador que ha decidido sentarse en una mesa que muchos pensaban que estaba reservada para otros talentos. La de Messi, Mbappé, Haaland o Cristiano. La del futbolista que aspira a dominar una época… o que ya ha dominado. Y es que durante años, Vinicius convivió con una realidad que parecía imposible de romper. Brillaba con la camiseta del Madrid, pero no conseguía hacerlo con la de Brasil. Con la Canarinha se apagaba, le costaba encontrar su sitio y la continuidad necesaria. Nunca terminaba de parecer el mismo jugador. Esa diferencia alimentó durante mucho tiempo las críticas en su propio país, donde muchos le reprochaban no ejercer el liderazgo que sí mostraba vestido de blanco.
Él mismo lo reconoció minutos más tarde de lograr el pase a la siguiente ronda. "He conseguido evolucionar porque durante estos años en la selección siempre jugaba en situaciones en las que no conseguía mostrar mi fútbol". Una reflexión que explica buena parte de lo que está ocurriendo en este Mundial. Porque, por primera vez desde que debutó con la absoluta, Vinicius está siendo el futbolista alrededor del que gira el equipo. El jugador que decide partidos, marca diferencias y que transmite la sensación de que siempre puede pasar algo cuando recibe el balón.
Y cuando desaparece la única sombra que todavía acompañaba a su carrera, también cambia la conversación con el club blanco. Precisamente por eso, cada gol y cada exhibición tienen también un impacto directo en Valdebebas. El brasileño decidió congelar cualquier avance en la negociación para renovar su contrato antes del inicio del Mundial. Sabía que una gran actuación en el torneo podía cambiar por completo el escenario. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. Su contrato expira en 2027 y, aunque ambas partes aplazan cualquier conversación hasta que termine el campeonato, la sensación es que Vinicius está fortaleciendo su posición a cada partido.
