EEUU
Nueva York avanza con un proyecto para aclarar las fechas de vencimientos en alimentos y desperdiciar menos comida

Un cambio relevante se avecina en la forma en que los neoyorquinos compran y consumen alimentos. A través de una iniciativa legislativa se busca simplificar y clarificar las etiquetas de fechas en los productos alimenticios, con el objetivo de reducir el desperdicio, ahorrar dinero y brindar mayor seguridad a los consumidores.
La propuesta, que ya cuenta con respaldo en la legislatura estatal, podría posicionar a Nueva York como el segundo estado del país en eliminar el uso de la confusa etiqueta “sell by” (“consumir antes del”), siguiendo el ejemplo de California.
Este esfuerzo surge en un contexto de aumento de los precios de los alimentos y creciente preocupación por el impacto ambiental del desperdicio alimentario, según reportaron medios locales como New York Post y Democrat and Chronicle.
Objetivos y motivaciones del proyecto de ley sobre etiquetado de alimentos en Nueva York
El principal propósito del proyecto conocido como Food Date Labeling Act es abordar la confusión de los consumidores respecto a las fechas impresas en los envases de alimentos, como “sell by”, “best if used by” (“Consumir preferentemente antes del”) y “use by”.
Legisladores estatales y organizaciones sociales advirtieron que la actual falta de claridad lleva a desechar productos aún aptos para el consumo, lo que genera pérdidas económicas y ambientales considerables.
Según la senadora Michelle Hinchey, promotora de la iniciativa, “las etiquetas con fechas confusas hacen que la gente tire comida en perfecto estado sin siquiera darse cuenta, lo que supone un desperdicio de miles de dólares al año y aumenta las emisiones”.
La propuesta busca también que los consumidores puedan tomar decisiones informadas sobre la seguridad y calidad de los alimentos, proteger la economía familiar y mejorar la distribución de alimentos hacia bancos de alimentos y sectores vulnerables.
“La Food Date Labeling Act pone la ciencia y la claridad donde antes hubo confusión, para que las familias puedan conservar más comida en la mesa y más dinero en sus bolsillos”, señaló la asambleísta Karines Reyes, autora del proyecto en la Cámara baja, en declaraciones citadas por Environmental Advocates NY.

Cambios específicos propuestos en el etiquetado de alimentos y definiciones de las nuevas etiquetas
La medida eliminaría la etiqueta “sell by” de todos los productos alimenticios vendidos en Nueva York. En su lugar, solo se permitirían dos tipos de mensajes en los envases: “use by” (“utilizar antes de”) y “best if used by” (“mejor si se consume antes de”).
La frase “use by” indicaría la fecha de seguridad, es decir, hasta cuándo el alimento es seguro para el consumo. Mientras que, “best if used by” señalaría el momento en que el producto mantiene su máxima calidad y sabor, aunque aún puede ser consumido después de esa fecha, indicaron New York Post y Newsday.
Además, el Departamento de Agricultura tendría la responsabilidad de desarrollar materiales educativos para explicar a los consumidores el significado de las nuevas etiquetas, y todos los comercios deberán exhibir carteles informativos con estas definiciones.
La legislación también establece que los fabricantes y productores deberán utilizar métodos científicamente válidos para determinar las fechas de caducidad y calidad.
Para envases pequeños y ciertas bebidas, New York Post detalló que se autoriza el uso de versiones abreviadas: “UB” para “use by” y “BB” para “best if used by”. El objetivo es que los compradores cuenten con una referencia clara y uniforme sobre la seguridad y el estado óptimo de los alimentos.
En la actualidad, no existe una regulación federal ni estatal obligatoria sobre el etiquetado de fechas en alimentos, más allá de las recomendaciones no vinculantes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, lo que contribuye a la confusión generalizada.

Impactos previstos: reducción del desperdicio alimenticio y ahorro económico
Uno de los efectos esperados más significativos es la reducción en el volumen de alimentos que terminan en los vertederos. Según estimaciones incluidas en el texto del proyecto, estos cambios podrían permitir una reducción del 20% en el desperdicio de alimentos, lo que ayudaría a disminuir las emisiones de metano y otros gases contaminantes.
Actualmente, aproximadamente el 40% de los residuos alimentarios acaban en rellenos sanitarios, generando alrededor del 58% de las emisiones accidentales de metano, difundió Newsday.
El impacto económico también es considerable: al evitar el descarte innecesario de productos, las familias podrían ahorrar miles de dólares anualmente. La medida busca facilitar que productos aún aptos para el consumo sean redistribuidos a bancos de alimentos y organizaciones de ayuda, incrementando así la oferta de alimentos para quienes los necesitan.
Desde la perspectiva medioambiental, la legislación responde a la preocupación de que las etiquetas poco claras no solo afectan los presupuestos familiares, sino que contribuyen de manera significativa al cambio climático por el volumen de desechos generados y su tratamiento.
Estado actual del proyecto de ley y próximos pasos para su aprobación
El Food Date Labeling Act fue aprobado con amplio respaldo tanto en el Senado como en la Asamblea del estado de Nueva York. El New York Post explicó que en este momento, la iniciativa se encuentra en manos de la gobernadora Kathy Hochul, quien tiene hasta fines de este año para sancionarla o dejarla expirar.
Si la gobernadora firma el proyecto, la nueva normativa entraría en vigor 180 días después, lo que significa que los cambios podrían aplicarse a partir del próximo año. La prohibición explícita de la etiqueta “sell by” se implementaría, por ley, desde el 1 de julio de 2028, según Newsday.
De concretarse, Nueva York se uniría a California como los únicos estados que han adoptado esta reforma, ya que allí la ley similar entrará en vigor el 1 de julio de 2026.
La industria alimentaria ha expresado su apoyo general a la simplificación de las etiquetas, aunque algunos actores manifestaron inquietudes sobre la posible complejidad regulatoria y la falta de estándares uniformes a nivel nacional.
Organizaciones medioambientales y bancos de alimentos celebraron la iniciativa, resaltando su potencial para combatir el hambre y reducir el impacto ecológico de los residuos alimentarios.
La propuesta de asambleístas eliminaría una leyenda confusa en envases, distinguiría seguridad de calidad y sumaría carteles educativos en tiendas para ayudar a la economía familiar y la gestión de comestibles
