EEUU
El Departamento de Seguridad de EE. UU. confirmó que el cerebro del atentado contra la Casa Blanca es un inmigrante ilegal mexicano

Abraham Hermosillo Alvarez, un inmigrante mexicano de 31 años en situación irregular, es el presunto cabecilla del plan para perpetrar un ataque durante el evento de artes marciales mixtas UFC Freedom 250, celebrado el 14 de junio en los jardines de la Casa Blanca. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) confirmó que Alvarez ingresó a Estados Unidos con una visa de turista B2 y nunca salió del país cuando venció en diciembre de 2001.
El FBI lo arrestó el domingo 14 de junio, el mismo día del evento, en Omaha, Nebraska, donde usaba el alias “Shepherd” —pastor, en español— para coordinar el plan en chats cifrados, según confirmó el DHS. Otros cuatro coimputados fueron detenidos en Ohio, Missouri y California.
El 16 de junio, el Departamento de Justicia (DOJ) formalizó cargos federales contra los cinco: conspiración para cometer asesinato y conspiración para ejercer violencia en terrenos de la Casa Blanca.
Quién es Alvarez y cómo llegó a estar en el país
Alvarez entró a Estados Unidos de niño con una visa de turista. Cuando esa visa expiró en 2001, no regresó a México.
El Departamento de Seguridad Nacional informó que, en 2014, la administración Obama le otorgó protección migratoria temporal bajo el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), lo que le permitió permanecer en el país de forma legal durante más de una década.
Tras su arresto, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) registró una orden de detención migratoria contra él. Lauren Bis, secretaria auxiliar interina del DHS, afirmó en un comunicado: “Este inmigrante ilegal de México nunca debió haber sido admitido en nuestro país. Fue el cabecilla de un ataque terrorista fallido” y agregó que “enfrentará la justicia y será deportado de nuestro país con rapidez”.
El plan: drones con explosivos, francotiradores y una segunda ola de asalto
Los documentos judiciales describen un operativo en tres fases. En la primera, drones cargados con explosivos debían detonar sobre el lado norte de la Casa Blanca para provocar una evacuación masiva. En la segunda, un equipo de francotiradores esperaría a la multitud en fuga para abrir fuego.
La tercera fase contemplaba una “segunda ola” de atacantes que irrumpiría por las puertas de la Casa Blanca en medio del caos. Los conspiradores distribuyeron mapas de Washington con ubicaciones de francotiradores, puntos de lanzamiento de drones y redes eléctricas identificadas como blancos posibles.
Alvarez coordinó la logística en un chat cifrado a través de la app Signal, con la participación de aproximadamente 19 personas. Cuando un cómplice le preguntó sobre la potencia letal de los drones, respondió: “Tan masivo y tan letal como podamos lograr”, según el DOJ.
Los blancos identificados y los motivos del grupo
Los documentos vinculados a Alvarez señalan que el grupo tenía en la mira al presidente Donald Trump, al vicepresidente JD Vance, al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y al empresario Elon Musk, además de varios legisladores republicanos identificados por uno de los sospechosos como receptores de donaciones de organizaciones pro-Israel.
El grupo se formó en marzo a través de un chat de TikTok llamado “Vanguard of the Old”. Sus miembros expresaban descontento con la corrupción gubernamental, el manejo de los archivos de Jeffrey Epstein y la influencia de Israel en la política interna de Estados Unidos.
La madre de Tycen Proper, de 19 años y detenido en Ohio, alertó a las autoridades.
En las semanas previas al evento de la UFC, el joven había adquirido una gran cantidad de armas y municiones. Pasaba largas horas aislado en su habitación y conectado a las redes sociales. Su madre estaba cada vez más inquieta: en algunos intercambios en línea que alcanzó a ver encontró referencias a planes y ataques, mensajes que la alarmaron y la llevaron a llamar la policía.
Cuánto avanzó el plan y qué tan cerca estuvo de ejecutarse
Los investigadores identificaron a 23 personas dentro de la red de planificación, pero solo cinco fueron arrestados hasta ahora. Algunos de los interrogados dijeron que no tenían intención de actuar directamente, sino de observar. Uno afirmó que planeaba asistir como manifestante, pero debió regresar a casa porque su vehículo se averió.
El vicepresidente Vance minimizó el nivel de avance del complot. “No llegó ni cerca del punto de ejecución”, dijo en Fox News Channel. “No estaban en la ciudad. No habían hecho demasiada planificación”, añadió.
El director del FBI, Kash Patel, publicó en X que las autoridades conocieron la amenaza el 10 de junio, cuatro días antes del evento, y actuaron con rapidez para detener a los sospechosos en una operación multiestatal. El evento se celebró con normalidad ante unas 4.300 personas en el jardín sur y otras 85.000 en zonas aledañas.
Las penas que enfrentan los acusados
Cada uno de los cinco imputados enfrenta cadena perpetua y una multa de USD 250.000 si es condenado por conspiración para cometer asesinato. El cargo adicional de conspiración para ejercer violencia en terrenos de la Casa Blanca suma hasta cinco años más de prisión.
Una audiencia preliminar quedó programada para el 29 de junio.
El sospechoso de 31 años, quien llegó al país con visa de turista y luego obtuvo protección de DACA, coordinaba desde chats cifrados un asalto masivo que incluía el uso de drones explosivos y francotiradores
