Dentro del sector de la movilidad y el automóvil, la tecnología no sólo evoluciona para hacer todo lo relativo al automóvil cada vez más eficiente, sino que todas las industrias aledañas al automóvíl evolucionan a la misma velocidad, lo que también incluyen los radares diseñados para controlar la velocidad por parte de las autoridades.
Dentro del contexto Europeo, precisamente, España es uno de los países más avanzados en este aspecto y que más invierte con tal de tener los dispositivos más avanzados del mercado: qué suerte la nuestra, que tenemos un organismo que vela tanto por nuestra seguridad (nótese el entusiasmo). Y para esto mismo ha ido la última inversión que ha hecho la DGT, que supera el millón de euros en un total de 15 nuevos radades.
Este verano, los conductores españoles tendremos nuevos dispositivos velando por nuestra seguridad, qué bien
Han sido, concretamente, 1.230.000 euros los que la Dirección General de Tráfico ha destinado a la adquisición de una nueva generación de radares móviles que, más allá de sus capacidades técnicas, llaman la atención por un aspecto muy concreto: su reducido tamaño. La compra, publicada en el BOE durante el pasado mes de abril y adjudicada a la empresa Tradesegur, contempla un total de 15 nuevos dispositivos que comenzarán a utilizarse de forma generalizada entre julio y agosto de 2026.
Lo que realmente diferencia a estos equipos de generaciones anteriores es su tamaño. Frente a los voluminosos radares móviles utilizados durante años, los nuevos dispositivos tienen unas dimensiones aproximadas de 40 centímetros y un peso de menos de 2 kilos. Esto facilita enormemente tanto su transporte como su instalación, permitiendo que un único agente pueda desplegarlos en cuestión de minutos.
Por esto mismo, la capacidad de ocultación aumenta de forma considerable. Al estar catalogados como radares móviles, la DGT no tiene obligación de informar sobre su ubicación exacta, algo que abre la puerta a colocarlos prácticamente en cualquier punto de una carretera. Pueden instalarse sobre trípodes, en vehículos camuflados o incluso aprovechar elementos del mobiliario vial para pasar desapercibidos.
De hecho, ya se han documentado casos, según apunta La Razón, en los que estos radares han sido colocados detrás de señales de tráfico o junto a hitos kilométricos. Uno de los ejemplos más comentados se produjo en Hospital de Órbigo, en la provincia de León, donde una unidad fue localizada aprovechando precisamente este tipo de elementos para permanecer prácticamente invisible a los conductores.
Sin embargo, el tamaño no implica una reducción de sus capacidades. Todo lo contrario. Estos nuevos equipos incorporan cámaras de alta resolución y son capaces de controlar simultáneamente hasta seis carriles de circulación. Además, pueden vigilar ambos sentidos de la marcha al mismo tiempo, una capacidad especialmente útil en carreteras convencionales y vías con elevada intensidad de tráfico.
También destacan por su amplio rango operativo. Son capaces de medir velocidades de hasta 300 km/h y mantienen sus funciones tanto de día como de noche. Incluso en condiciones de baja visibilidad continúan siendo operativos, lo que les permite seguir realizando labores sancionadoras independientemente de las condiciones meteorológicas o de iluminación.
Otro aspecto importante, para acabar, es su versatilidad. La DGT podrá desplegarlos en lugares donde anteriormente resultaba complicado instalar radares convencionales. Están especialmente pensados para zonas de difícil acceso, aunque también pueden utilizarse en túneles, puentes, autopistas o carreteras secundarias. Precisamente esta flexibilidad es una de las razones por las que los antiguos equipos están siendo sustituidos, ya que muchos habían quedado obsoletos o presentaban averías cuya reparación no resultaba rentable. Dentro del sector de la movilidad y el automóvil, la tecnología no sólo evoluciona para hacer todo lo relativo al automóvil cada vez más eficiente, sino que todas las industrias aledañas al automóvíl evolucionan a la misma velocidad, lo que también incluyen los radares diseñados para controlar la velocidad por parte de las autoridades.
Dentro del contexto Europeo, precisamente, España es uno de los países más avanzados en este aspecto y que más invierte con tal de tener los dispositivos más avanzados del mercado: qué suerte la nuestra, que tenemos un organismo que vela tanto por nuestra seguridad (nótese el entusiasmo). Y para esto mismo ha ido la última inversión que ha hecho la DGT, que supera el millón de euros en un total de 15 nuevos radades.
Este verano, los conductores españoles tendremos nuevos dispositivos velando por nuestra seguridad, qué bien
Han sido, concretamente, 1.230.000 euros los que la Dirección General de Tráfico ha destinado a la adquisición de una nueva generación de radares móviles que, más allá de sus capacidades técnicas, llaman la atención por un aspecto muy concreto: su reducido tamaño. La compra, publicada en el BOE durante el pasado mes de abril y adjudicada a la empresa Tradesegur, contempla un total de 15 nuevos dispositivos que comenzarán a utilizarse de forma generalizada entre julio y agosto de 2026.
Lo que realmente diferencia a estos equipos de generaciones anteriores es su tamaño. Frente a los voluminosos radares móviles utilizados durante años, los nuevos dispositivos tienen unas dimensiones aproximadas de 40 centímetros y un peso de menos de 2 kilos. Esto facilita enormemente tanto su transporte como su instalación, permitiendo que un único agente pueda desplegarlos en cuestión de minutos.
Por esto mismo, la capacidad de ocultación aumenta de forma considerable. Al estar catalogados como radares móviles, la DGT no tiene obligación de informar sobre su ubicación exacta, algo que abre la puerta a colocarlos prácticamente en cualquier punto de una carretera. Pueden instalarse sobre trípodes, en vehículos camuflados o incluso aprovechar elementos del mobiliario vial para pasar desapercibidos.
De hecho, ya se han documentado casos, según apunta La Razón, en los que estos radares han sido colocados detrás de señales de tráfico o junto a hitos kilométricos. Uno de los ejemplos más comentados se produjo en Hospital de Órbigo, en la provincia de León, donde una unidad fue localizada aprovechando precisamente este tipo de elementos para permanecer prácticamente invisible a los conductores.
Sin embargo, el tamaño no implica una reducción de sus capacidades. Todo lo contrario. Estos nuevos equipos incorporan cámaras de alta resolución y son capaces de controlar simultáneamente hasta seis carriles de circulación. Además, pueden vigilar ambos sentidos de la marcha al mismo tiempo, una capacidad especialmente útil en carreteras convencionales y vías con elevada intensidad de tráfico.
También destacan por su amplio rango operativo. Son capaces de medir velocidades de hasta 300 km/h y mantienen sus funciones tanto de día como de noche. Incluso en condiciones de baja visibilidad continúan siendo operativos, lo que les permite seguir realizando labores sancionadoras independientemente de las condiciones meteorológicas o de iluminación.
Otro aspecto importante, para acabar, es su versatilidad. La DGT podrá desplegarlos en lugares donde anteriormente resultaba complicado instalar radares convencionales. Están especialmente pensados para zonas de difícil acceso, aunque también pueden utilizarse en túneles, puentes, autopistas o carreteras secundarias. Precisamente esta flexibilidad es una de las razones por las que los antiguos equipos están siendo sustituidos, ya que muchos habían quedado obsoletos o presentaban averías cuya reparación no resultaba rentable. Tras gastar 1.230.000 €, la DGT ya tiene en España nuevos juguetes: radares de pequeño tamaño para esconderlos tras cualquier cosa

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Dentro del sector de la movilidad y el automóvil, la tecnología no sólo evoluciona para hacer todo lo relativo al automóvil cada vez más eficiente, sino que todas las industrias aledañas al automóvíl evolucionan a la misma velocidad, lo que también incluyen los radares diseñados para controlar la velocidad por parte de las autoridades.
Dentro del contexto Europeo, precisamente, España es uno de los países más avanzados en este aspecto y que más invierte con tal de tener los dispositivos más avanzados del mercado: qué suerte la nuestra, que tenemos un organismo que vela tanto por nuestra seguridad (nótese el entusiasmo). Y para esto mismo ha ido la última inversión que ha hecho la DGT, que supera el millón de euros en un total de 15 nuevos radades.
Este verano, los conductores españoles tendremos nuevos dispositivos velando por nuestra seguridad, qué bien
Han sido, concretamente, 1.230.000 euros los que la Dirección General de Tráfico ha destinado a la adquisición de una nueva generación de radares móviles que, más allá de sus capacidades técnicas, llaman la atención por un aspecto muy concreto: su reducido tamaño. La compra, publicada en el BOE durante el pasado mes de abril y adjudicada a la empresa Tradesegur, contempla un total de 15 nuevos dispositivos que comenzarán a utilizarse de forma generalizada entre julio y agosto de 2026.
Lo que realmente diferencia a estos equipos de generaciones anteriores es su tamaño. Frente a los voluminosos radares móviles utilizados durante años, los nuevos dispositivos tienen unas dimensiones aproximadas de 40 centímetros y un peso de menos de 2 kilos. Esto facilita enormemente tanto su transporte como su instalación, permitiendo que un único agente pueda desplegarlos en cuestión de minutos.

Por esto mismo, la capacidad de ocultación aumenta de forma considerable. Al estar catalogados como radares móviles, la DGT no tiene obligación de informar sobre su ubicación exacta, algo que abre la puerta a colocarlos prácticamente en cualquier punto de una carretera. Pueden instalarse sobre trípodes, en vehículos camuflados o incluso aprovechar elementos del mobiliario vial para pasar desapercibidos.
De hecho, ya se han documentado casos, según apunta La Razón, en los que estos radares han sido colocados detrás de señales de tráfico o junto a hitos kilométricos. Uno de los ejemplos más comentados se produjo en Hospital de Órbigo, en la provincia de León, donde una unidad fue localizada aprovechando precisamente este tipo de elementos para permanecer prácticamente invisible a los conductores.
Sin embargo, el tamaño no implica una reducción de sus capacidades. Todo lo contrario. Estos nuevos equipos incorporan cámaras de alta resolución y son capaces de controlar simultáneamente hasta seis carriles de circulación. Además, pueden vigilar ambos sentidos de la marcha al mismo tiempo, una capacidad especialmente útil en carreteras convencionales y vías con elevada intensidad de tráfico.

También destacan por su amplio rango operativo. Son capaces de medir velocidades de hasta 300 km/h y mantienen sus funciones tanto de día como de noche. Incluso en condiciones de baja visibilidad continúan siendo operativos, lo que les permite seguir realizando labores sancionadoras independientemente de las condiciones meteorológicas o de iluminación.
Otro aspecto importante, para acabar, es su versatilidad. La DGT podrá desplegarlos en lugares donde anteriormente resultaba complicado instalar radares convencionales. Están especialmente pensados para zonas de difícil acceso, aunque también pueden utilizarse en túneles, puentes, autopistas o carreteras secundarias. Precisamente esta flexibilidad es una de las razones por las que los antiguos equipos están siendo sustituidos, ya que muchos habían quedado obsoletos o presentaban averías cuya reparación no resultaba rentable.
Curiosidades Radares
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Alejandro González
Alejandro empezó su carrera en periodismo del motor co-fundando su propio sitio web en 2015 y acabó desarrollándose profesionalmente en Híbridos y Eléctricos, donde ha ejercido como redactor y probador desde 2019 hasta su incorporación a Diariomotor a finales de 2024. Seguir leyendo…